Todo el mundo sabe que las parejas casadas necesitan una noche de cita, una noche fuera de la casa, lejos de los niños, de las cuentas, de la pintura descascarada, de las tuberías defectuosas, del techo que gotea… Ups – supongo que esto no debería ser sobre mí.

Las parejas casadas necesitan una noche solamente para ellos, una oportunidad para estar solos sin distracciones. Puede ser que no siempre logremos que esto ocurra, pero la mayoría de nosotros reconoce la necesidad y la importancia.

El problema es que frecuentemente nos enfocamos en el aspecto "noche" (¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién cuidará a los niños?) en vez de la parte "cita". Escuché esta idea de la Dra. Faygie Zakheim en una reciente presentación en Los Ángeles y fue uno de esos momentos reveladores.

¿A que se refería ella? Muy simple. Cuando las personas salen en una cita con alguien que no conocen bien, comienzan por vestirse bien – un lindo atuendo (quizás incluso uno nuevo), maquillaje aplicado cuidadosamente, pelo recién peinado. Todos quieren verse de lo mejor, para dar una buena impresión.

Y ese es sólo el primer paso. Todos también se comportan de la mejor forma – lo más educados y gentiles, lo más encantadores e ingeniosos, lo más joviales y vivaces. Todos trabajan duro para mantener la conversación animada e interesante.

Contrasta esto con la experiencia de noche de cita de muchas parejas casadas. Tenemos suerte si escapamos de la casa sin una mancha en nuestra ropa. Nos enfocamos en el menú y luego en la comida con casi nada de conversación entremedio. Damos por sentado a nuestra pareja y no sentimos que necesitamos hacer algo extra. Lo hacemos todo al revés.

Sí, todos estamos ocupados y cansados. Pero nuestra pareja es nuestra prioridad y merece lo mejor de nosotros.

Debemos cuestionar por qué ponemos tanto esfuerzo y energía en alguien que acabamos de conocer y tan poco en nuestras parejas de toda la vida. ¿Qué mensaje comunica eso?

Sí, todos estamos ocupados. Todos estamos abrumados. Todos estamos cansados. Pero esto es el matrimonio, nuestra pareja es nuestra prioridad y merece lo mejor de nosotros.

Y lo gracioso es que nos estamos boicoteando a nosotros también. Quizás es más fácil no preocuparse, pero en realidad la pasaremos mejor si lo hacemos. Una vez que nos hemos arreglado, nos sentimos diferentes sobre nosotros mismos y estamos más inclinados a dar todo lo que tenemos. La pasaremos bien y nuestro ánimo será contagioso.

Finalmente, requiere tan poco esfuerzo extra – 10 minutos más para cambiar nuestra ropa y ponernos un poco de maquillaje. Unos cuantos minutos de reflexión para salir de nuestra inercia y letargo y así estimular una buena conversación. Un pequeño esfuerzo extra para resultados enormes.

Terminamos pasándola mucho mejor de lo que esperábamos. Terminamos descubriendo nuevas profundidades en nuestra pareja. Forjamos lazos más profundos y nuevas metas y compromisos.

Esto no es un comercial para Revlon pero es increíble el poder que puede tener un poco de lápiz labial y un poco de atención para tu pareja.

Ah sí, y resistan la tentación de hablar sobre los niños – ¡se supone que tiene que ser una noche divertida!