Intenté sin éxito restringirme, pero debo hablar sobre lo que está pasando entre Harry y Meghan y la Familia Real. Por más irrelevante que sea para mi vida, me encuentro leyendo con avidez cada artículo e inspeccionando cada fotografía que publican. Es entretenido y es una distracción fascinante. Pero creo que hay algo más aquí, algo que no es único a esta pareja en particular y algo que impacta las vidas de todos.

Lo que me afecta sobre la respuesta del público ante la decisión de Harry y Meghan de retirarse de las obligaciones reales, es la 'rígida' y 'sentenciosa' naturaleza de ellas. Las críticas a la pareja real parecen ser interminables, por parte de los medios e incluso por parte de individuos en Instagram, Facebook, etcétera. Incesante.

No sé si están tomando una buena o mala decisión, una decisión correcta o incorrecta, pero muchos otros parecen tan seguros. Y su posición parece implicar que ellos —los observadores que no están viviendo sus vidas, quienes no están dentro de su mundo— saben más. Y esto no es cierto solamente con Harry y Meghan, sino con cualquier otra persona famosa. Vivimos en un mundo en donde reinan los despiadados juicios negativos. Y creo que esto se extiende también a individuos en nuestras vidas privadas. Ya que esta tendencia es algo que no podemos simplemente "encender y apagar" adentro nuestro. Si somos tan rápidos para criticar a personas que ni siquiera conocemos, ¿con cuanta certeza y entusiasmo estaremos dispuestos a atacar a quienes sí conocemos?

Lo que me sigo preguntando es  —ya sea en la arena política, Hollywood, la Familia Real o nuestras relaciones personales— ¿por qué hacemos esto? ¿Por qué estamos tan seguros de que entendemos las vidas de otros? ¿Por qué estamos tan convencidos de que ellos están equivocados? ¿Dónde está nuestra compasión?

Cuando analizamos nuestras propias vidas, ¿acaso vemos solamente perfección y completa consistencia? ¿Reconocemos la necesidad de darnos un poco de espacio, o que a veces tomamos decisiones demasiado rápido, que ocasionalmente podemos hablar sin pensar o que podríamos incluso a veces ser insensibles? ¿Por qué no extendemos la misma cortesía y consideración hacia otros?

El Talmud sugiere que la mayoría de las cosas que más nos molestan en otros son las cosas que más nos molestan en nosotros mismos (o como le gusta decir a mi esposo, “El político que grita más fuerte sobre los valores familiares tiene mayor probabilidad de ser descubierto en un hotel en Las Vegas con…”). Creo que eso es verdad. Pero creo que nosotros lo llevamos incluso un paso más allá. Vivimos en la era de las opiniones, de los reality shows y de las competencias televisadas, y nos hemos acostumbrado al dolor de las críticas, a la humillación y a la vergüenza —al menos cuando se trata de otros—. Creemos que es gracioso; creemos que es entretenimiento; "ellos lo pidieron" al ser figuras públicas.

Somos muy sofisticados en nuestras racionalizaciones, pero la base es la misma. Somos muy rápidos para juzgar; saltamos a criticar; no perdonamos. Y creemos que está bien; puede ser que incluso pensemos que es apropiado.

Creo que la prueba de esta actitud sería si ese mismo lente fuera volteado hacia nosotros. Podríamos descubrir que en realidad tenemos algunas fallas, que en realidad cometemos algunos errores y que es en realidad bastante doloroso cuando éstos salen a la luz pública.

Mi información sobre Harry y Meghan viene de los mismos tabloides que todo el mundo está leyendo. No tengo ninguna información privilegiada. Pero trato de comprenderlos y de sentir un poco de compasión por ellos, especialmente por Harry, cuyo trauma infantil de perder a su madre bajo circunstancias trágicas ciertamente lo hacen ser más tímido a la publicidad y esto ha moldeado sus respuestas adultas.

Y creo que es deber de todos nosotros hacer lo mismo. Leí recientemente que hay un grupo de mujeres en Jerusalem que se reúnen regularmente a redactar 'listas de razones para juzgar a alguien favorablemente', para que cuando llegue el momento y estén en la situación en que sienten la tentación de no hacerlo, puedan recurrir a su lista y superar la tentación. Me fascinó este fenómeno y creo que debiéramos intentar hacer lo mismo aquí.

¿No sería lindo crear una lista de razones para ser compasivos con otros seres humanos, razones para tratarlos con amor y compresión en vez de desprecio y rencor? ¿No sería un buen hábito sentarse y pensar en razones para buscar lo positivo en cada ser humano?

Nos dicen que Dios nos juzga de la misma forma en que nosotros juzgamos a otros. Basado en esta crucial idea, no quisiera ser un reportero para muchos de los medios de comunicación de hoy en día. Y me gustaría crear esa lista de justificaciones para sentir compasión. Todo puede comenzar con Harry y Meghan, pero espero que termine con las personas que realmente conozco y quiero.