Hoy en día, es casi imposible evitar hablar de política.

La política siempre es un tema candente. Pero no estoy segura de qué es lo que se logra con este tipo de conversaciones, además de hostilidad y depresión.

Yo, por mi parte, he decidido retirarme. Me rehúso a participar en conversaciones de política. No solamente está garantizado que no será una discusión esclarecedora, sino que estoy confiando en la idea judía (cuya fuente sigue siendo imprecisa) de que se nos da solamente un cierto número de palabras para usar en nuestra vida. No quiero desperdiciar las mías en la escena política actual.

Si tenemos que rendir cuentas sobre cómo usamos nuestro regalo del habla, quiero decir que este año, a pesar de las tentaciones, me retiré de todas estas conversaciones hostiles e improductivas.

Pero es más que política. Si tengo que ser cuidadosa en cómo uso mis palabras, si estoy sujeta a cierto racionamiento celestial, entonces creo que quiero sacar más temas de la mesa.

No quiero hablar de compras (me gustan las cosas lindas, pero no tengo nada que decir sobre el proceso de adquirirlas). No quiero hablar sobre los restaurantes de moda (aunque iría a comer ahí si lo recomiendas) y no quiero hablar de comida (excepto para compartir una buena receta). No quiero hablar de programas de televisión o de golf. No quiero hablar de deportes en general (aunque tengo cierta debilidad por el fútbol americano) y no quiero hablar del clima (o cualquier otra cosa que no puedo cambiar).

No quiero hablar sobre mi peso o mi dieta o mis finanzas (no son temas interesantes). No quiero revelar información privada sobre aquellos que amo. No quiero quejarme y por supuesto no quiero hablar lashón hará, 'chismes'.

Las palabras son tan preciadas, la habilidad de hablar es un regalo de Dios tan especial. No quiero darle mal uso o utilizarlo sin cuidado. Quiero estar constantemente agradecida y creo que la idea de hacer mi mejor esfuerzo por limitar mi conversación a propósitos más santos refleja esa meta.

Como dije, solamente tenemos un número limitado de palabras para usar en esta vida. Yo realmente no quiero desperdiciarlas en cualquier palabra que rime con 'política'.