"Esto va a cambiar tu vida", me dijo una amiga hace muchos años al final de una larga festividad de Pesaj juntas – ella con sus 7 hijos, yo con mis 9. yo anticipaba ansiosamente el regalo. Qué agradecimiento especial me esperaría después de limpiar y cocinar como loca (si alguna vez tuve sueños de manejar un hotel, ellos fueron rápidamente enterrados). ¿Cómo podría ella expresar un agradecimiento adecuado? No podía esperar a ver qué era.

"Cierra tus ojos; es más grande que una panera", me advirtió ella. "Ahora ábrelos".

Ahí estaba. Un nuevo basurero. Un basurero mucho más grande que el que estaba usando actualmente. ¿Quién lo habría adivinado? (¿¡Quién podría haberlo adivinado!?). No soy una buena actriz pero puse mi mejor sonrisa. "¡Genial! Es justo lo que necesitaba".

¿Pero saben qué es lo gracioso? En realidad lo era. Sí hizo una diferencia. Fue más fácil hacer menos viajes al basurero grande de afuera (o gritarle a mi esposo menos veces para que hiciera lo mismo). Y ahora, años más tarde, aún tengo ese basurero. No pasó de moda o se perdió o se manchó o simplemente ya no te entra (¡auch!) como aquel vestido. No voy a decir que lo miro y me pongo toda sentimental, pero ha durado. Es útil. Como lo son las tijeras de cocina que ella me regaló al año siguiente.

Y aprendí también una lección importante (¡además de cuán fácil es cortar pollo con un buen par de tijeras afiladas!). Aprendí que en realidad son las pequeñas cosas las que cuentan. Son los gestos considerados los que importan. Mi amiga consideró cuidadosamente qué me sería útil – y lo compró. No se trató de extravagancia (ella me dio otros regalos también, solamente para dejar las cosas en claro – sí ¡aún tengo el reloj!); se trató de consideración. ¿Cuán a menudo olvidamos este componente, esta consideración individualizada?

Es agradable entregar regalos y expresar apreciación y deberíamos estar agradecidos por todos los regalos, pero de alguna manera significa más cuando es personal – cuando es apropiado para ti – que cuando sabes que ella compró 20 de los mismos ítems a un gran precio en la tienda de regalos.

Esto no aplica solamente en el área de los regalos. Quizás no deberíamos descartar las cosas pequeñas sino que deberíamos apreciarlas. Quizás no puedes pagar unas vacaciones de lujo, pero una noche afuera será a menudo más apreciada, porque es muy necesaria. Quizás preparaste la cena favorita de tu esposo. Quizás él trajo a casa un ramillete – o incluso un solo capullo – de tu flor favorita.

Uno de los mejores regalos que yo recibí a lo largo de los años fue una fotografía que me dio mi hija de nosotras dos en nuestros disfraces de Purim puesta en un marco. Capturaba tan perfectamente la alegría del momento.

O cuando todos los niños contribuyeron para darnos a mi esposo y a mí una cena afuera para nuestro aniversario…

¿Qué hay de esa tarde que nos tomamos libre para ir a andar en bicicleta por la playa? ¿O el día en que tres de nosotros dimos un paseo por la costa? ¿O incluso después del terremoto del '94 cuando todos salimos afuera a ver las estrellas?

Una amiga mía llama a Facebook "Bragbook" (El libro del fanfarroneo). Sus "amigos" siempre están haciendo posts sobre sus viajes de verano a Europa, sus casas remodeladas, su última adquisición del nuevo joyero de moda. Yo no estoy menospreciando estas actividades. Yo no diría que no a ninguna de estas oportunidades (¡he estado recortando fotografías de lugares que quiero visitar en Irlanda si alguien quiere organizar un viaje casher!), solamente estoy señalando que son frecuentemente las cosas más pequeñas y más accesibles las que en realidad hacen la diferencia más grande – y dejan el impacto más duradero.

Es compartir una taza de café en el patio trasero temprano por la mañana o un cono de helado (disculpen, quise decir frozen yogurt) en una tarde de verano. Es caminar por el parque cuando las flores están floreciendo o descubrir un nuevo vecindario para explorar.

Mi esposo dice que su nueva máquina de fax hace toda la diferencia – no más esperar ahí para desatorar los papeles. Y en una escala un poco más grande tengo que agregar una propaganda para un congelador vertical que permite cocinar por adelantado para las fiestas. O qué tal esa licuadora manual de inmersión…

No necesitamos compras grandes o experiencias exóticas. Regalos pequeños y considerados, tiempo con personas que queremos – estas son las cosas que realmente importan. Gracias Shari por el basurero - ¡realmente sí cambió mi vida!