Aprendemos cómo tratar a otra gente al vivir en familia. ¿Cómo trata mamá a papá? ¿Cómo nos tratan nuestros padres? ¿Cómo se nos motiva, permite y prohíbe tratar a nuestros hermanos y padres? ¿Acaso está bien gritar a otros cuando nos frustramos? ¿Acaso es correcto leer en la mesa, entrar a un cuarto sin tocar la puerta o tomar el mejor trozo de pollo antes que los demás?

Nuestra noción de comportamiento social adecuado se desarrolla en nuestras interacciones cotidianas con los miembros de nuestra familia y más profundamente, en la interacción con nuestros padres.

Como padre, probablemente consideras importante que tu hijo aprenda a ser respetuoso con los demás. Después de todo, los comportamientos irrespetuosos lo van a meter en problemas en la escuela y van a hacer que pierda sus amistades. Si es rudo e insensible, entonces tendrá problemas para crear relaciones sanas de intimidad más adelante en su vida. Un mensch, por otra parte, es alguien que será apreciado en su lugar de trabajo y en la comunidad, alguien que probablemente disfrutará de relaciones exitosas de todo tipo. Demostrará respeto por los demás y obtendrá como recompensa un trato cariñoso.

La Torá nos ha dado una herramienta poderosa de enseñanza que puede ayudar a todos los niños a ser más sensibles al mundo interno de otras personas.

¿Cómo puedes ayudar a tus hijos a ser verdaderamente respetuosos – sensibles, humildes, agradecidos y en control de sí mismos? Por supuesto algunos niños nacen con estas características bastante desarrolladas, pero la mayoría tiene un largo camino que recorrer en términos de manifestarlas en condiciones estresantes (como no obtener lo que quieren en el momento exacto). Algunos niños nacen en el polo opuesto de la escala de respeto, cargando genes que los hacen ser explosivos, rudos e insensibles. ¿Hay alguna esperanza para este grupo? ¿Acaso podrán alguna vez aprender cómo sintonizarse lo suficiente con otros para mantener relaciones armónicas?

Las personas tienen sentimientos

La Torá nos ha dado una herramienta poderosa de enseñanza que puede ayudar a todos los niños a ser más sensibles al mundo interno de otras personas. Funciona así: cuando entiendo que mis palabras insultantes o descuidadas o mis acciones pueden causarte sufrimiento, me convertiré en una persona más cariñosa y más consciente en mis interacciones contigo. No quiero causarte dolor. Sin embargo, si no tengo ninguna conciencia de mi impacto en ti, entonces simplemente seguiré haciendo lo que hago y diciendo lo que digo. Como una lancha de carreras que genera grandes olas en el agua sin ni siquiera darse cuenta ni preocuparse de ello, yo simplemente iré rápidamente haciendo lo que es bueno para mí sin darme cuenta del "efecto onda" de mis acciones sobre ti u otros en mi camino.

Si quieres que tus hijos tengan un nivel alto de sensibilidad y el correspondiente nivel alto de comportamiento respetuoso, tendrás que enseñárselos. La herramienta de enseñanza de la Torá es la mitzvá de honrar a los padres y provee una eficacia a toda prueba.

Educando inteligencia emocional

Honrar a los padres se trata de sintonizarse con otros. Los padres son las personas más importantes en la vida del niño. Toda su vida depende de estas especiales personas. Tú pensarás que los niños naturalmente sentirán profundo agradecimiento hacia sus padres y que desearán hacerlos felices. Extrañamente usualmente no sucede así.

Los niños necesitan ser enseñados sobre cómo dejar de centrarse en sí mismos y ser agradecidos. Es algo que no sucede solo.

Parte de la razón es que los niños nacen egocéntricos. A menos de que sean específicamente educados para salir de esa posición, se quedarán ahí para siempre. Más aún, los padres realmente enseñan a sus hijos a ser egocéntricos. Sucede accidentalmente. Los padres aman a sus hijos entonces les quieren dar todo. Les dan y les dan y les dan, todo lo que pueden. Y sus hijos, reciben y reciben y reciben.

Por ejemplo, en la mesa, una niña de ocho años descubre que le falta una cuchara. “No tengo cuchara”, le dice a su madre. La mamá se disculpa, se levanta de la mesa y le busca una cuchara a su hija que es totalmente capaz de hacerlo. El comportamiento de la madre, si bien es totalmente apropiado para responder a un infante amarrado en su silla de comer, transmite un mensaje claro a su hija de ocho años: Los padres están para servir a los niños. “Tú siéntate, yo te voy a dar lo que necesites”. Los niños aprenden, “Tú das, yo recibo”.

¿Qué debería suceder para que esta niña se diga a sí misma, “Veo que no tengo cuchara. No voy a molestar a mamá para que me traiga una porque ella está cansada de todo un día de trabajo, haciendo la comida y poniendo la mesa. Simplemente la iré a buscar yo misma”? ¿Es acaso posible que una niña pequeña tenga estos pensamientos?

¡Sí! Los niños pueden ser entrenados a pensar en otros, a imaginar por qué están pasando. Pueden ser entrenados a ser agradecidos en vez de exigentes. En vez de estar enfocados solamente en sí mismos y sus propios sentimientos y necesidades, ellos pueden aprender a ver hacia afuera de sí mismos para realmente ver a los otros y responder a ellos adecuadamente. Esto se entrena a través de la mitzvá de "kibud ab va em", a través de enseñarles a los niños cómo honrar a sus padres.

Hay muchas leyes específicas que se incluyen dentro de la mitzvá de honrar a los padres. Cada una ayuda al niño a desarrollar autocontrol, humildad, agradecimiento y sobre todo, sensibilidad. Al honrar a los padres durante los 20 años de desarrollo, un hijo se convierte en una persona que tiene autocontrol, humildad, que es agradecido y sensible: en otras palabras, un verdadero mensch. Las leyes de "kibud ab va em" le ayudan a un niño a desarrollar respeto por sí mismo al mismo tiempo que desarrolla respeto por otros; no se disminuye a sí mismo comportándose mal con otros o insultando su dignidad.

Siendo capaz de expresar una gama completa de pensamientos y sentimientos respetuosamente, el niño que honra a sus padres no está de ninguna manera reprimido. Él es un ser completo y hermoso y es un placer vivir con él – ¡Incluso en sus años de adolescencia! Las probabilidades son excelentes para que pueda tener una buena relación con sus padres a través de la adultez y de que transmita lo que ha aprendido a sus propios hijos. Las leyes de honrar a los padres finalmente aumentan el bienestar espiritual, emocional y social. ¿Qué mayor regalo puedes dar a tus hijos que enseñarles cómo cumplir en quinto de los Diez Mandamientos?

En la segunda parte de este artículo, examinaremos las leyes específicas de "honrar a los padres" y veremos las estrategias para enseñárselas a los pequeños.