La mayoría de nosotros quiere aprender y crecer. Podemos tomar clases y leer libros, todo en un esfuerzo para mejorar. Algunos de nosotros encontramos el camino hacia la sabiduría de la Torá y hacia las herramientas para el crecimiento que la Torá promueve. Comenzamos así una travesía muy profunda, una que realmente cambia la vida.

Embarcarse en este viaje como una pareja casada puede ser muy excitante. La sabiduría y las ideas pueden profundizar tu relación, y el hecho de aprender y crecer juntos es una experiencia especial que no muchas parejas tienen el privilegio de disfrutar.

¿Pero qué pasa si no resulta así? ¿Qué pasa si tu pareja no comparte la excitación? ¿Qué pasa si es visto como “una cosa tuya” o como tu hobby?

¿Qué pasa si no puedes compartir las nuevas ideas que estás aprendiendo porque tu marido está más interesado en un partido de fútbol? ¿Qué pasa si Shabat en tu casa no es como lo has vivido en otros lugares porque tu mujer sólo participa de mala gana, o directamente no participa? Luchas como estas no son poco comunes. ¿Qué puedes hacer al respecto?

Un matrimonio fuerte y saludable, construido en base al respeto mutuo, puede acomodar a individuos con diferentes puntos de vista sobre su crecimiento judaico.

Desafortunadamente, el conflicto sobre el crecimiento en el judaísmo a veces puede aparecer en el matrimonio. Creo que el reconocimiento inicial más importante es este: el judaísmo no está causando el conflicto, sino las fisuras existentes en el matrimonio. O, puesto de manera más positiva, un matrimonio fuerte y saludable, construido en base al respeto mutuo, puede acomodar a individuos con diferentes puntos de vista sobre su crecimiento judaico.

Entonces el lugar para comenzar –antes de hablar de tu vida judía- es con tu matrimonio mismo. Interésate en tu pareja. Presta atención a sus necesidades. Respeta sus deseos. Pregunta cuáles son sus objetivos y sueños. Encuentra maneras y estrategias para resolver conflictos de forma razonable y amistosa. Sé cariñoso y atento. Sé amable y preocupado.

Después, y sólo después, pueden hablar sobre su crecimiento en la observancia de Torá.

Sé que es difícil. Pero es el fundamento crucial para todo el crecimiento por venir.

¡Él es una persona diferente!

Una mujer me dijo una vez: “Me casé con una hombre, un enérgico empresario no religioso, y un día me desperté y de la noche a la mañana se había convertido en otra persona – un judío religioso que había aminorado su paso para hacer tiempo para estudiar y rezar”. Hay dos mentiras en esta declaración. Una es que tu esposo se ha convertido en otra persona, la otra es que todo ocurrió de la noche a la mañana.

La mayoría de nosotros (espero) no se casa con un médico o con un abogado por su profesión. No creemos que la carrera sea la esencia de la persona. Nos casamos con nuestros esposos por su carácter. Estamos interesadas en ellos porque son amables y leales, honestos y agradables, amantes de la diversión y tienen buen sentido del humor – tú tienes tu lista. Estas cualidades internas básicas no cambian. Si eliges bien, estas cualidades sólo se intensificarán y desarrollarán mediante el envolvimiento en el estudio de Torá. Si Dios no lo quiera no elegiste bien, si eres una de esas personas inteligentes que ha tomado decisiones tontas, no culpes a la Torá.

Y decir que pasó de la noche a la mañana es una exageración. Si a ti te parece así, es porque no estabas prestando atención, no estabas escuchando, o no estabas expresando interés verdadero en la vida de tu esposo. Afortunadamente, esto puede ser remediado con facilidad. Muestra interés, haz preguntas, sé abierta. Puede que te sorprendas con lo que descubras.

Siendo Frenado

Mucha gente se queja de que se hicieron más observantes pero que sus parejas los están frenando. La gente puede creer con sinceridad que su esposo está poniendo obstáculos en su camino. En este caso es bueno reconocer que hay muchas mitzvot que pueden ser hechas sin la ayuda de tu pareja – comenzando con decir bendiciones, rezar y ponerse tefilín.

Cuando estés trabajando en tu matrimonio (primer paso básico), cuando tengas las herramientas de la Torá para fortalecer tu carácter y mejorar tu matrimonio (segundo paso) y cuando hayas dominado la lista (y es una lista larga) de mitzvot que puedes hacer sin tu pareja (tercer paso), ¡sólo entonces podemos discutir cómo continuar en las circunstancias desafiantes de tu hogar en particular!

Es cierto que es más fácil si la esposa es más observante desde el principio, ya que generalmente hablando, ella es la que dirige la casa. Shabat y cashrut ya están solucionados. Pero también he visto que ha funcionado cuando el marido es el que comenzó en la observancia. Puede requerir un poco más de esfuerzo del lado del hombre, pero si tu esposa está enfocada en tu felicidad, si la observancia del judaísmo es presentada en términos de amor y no de coerción, puede funcionar. Sé de hombres que hacen las compras y cocinan para asegurar que su hogar sea casher, ¡y creo que esas esposas sienten que han hecho un muy buen negocio!

Con Amor y Paciencia

Presentar la observancia judía y tu recientemente descubierta relación con Dios de manera amorosa es crucial. A veces el entusiasmo y el afán del principiante abruman a la otra persona. A veces tratamos equivocadamente de imponer nuestras perspectivas sobre los demás en lugar de explicarles gentil y pacientemente. No hace falta decir que esta no es una buena estrategia.

Una preocupación frecuente sobre un hogar en el que los padres tienen niveles de observancia diferentes es cómo esto afectará a los niños. Por supuesto que esto es una preocupación legítima, para la que hay dos respuestas pero ninguna garantía (tampoco hay garantías cuando ambos padres están completamente comprometidos).

Cómo nos comportamos, y el carácter que exhibimos, demuestra si realmente estamos o no en un viaje hacia el crecimiento espiritual.

El primer punto es reconocer que la lección más fundamental que tus hijos aprenderán sobre el matrimonio, y el impacto de la Torá en él, será a través de cómo se traten ustedes entre sí. Si les demuestran a sus hijos que se aman y respetan entre ustedes, ese comportamiento dejará un impacto permanente que finalmente los acercará al judaísmo. Por el contrario, si le gritas a tu pareja todo el tiempo, y recriminas a tus hijos por su falta de observancia, el resultado final debería ser obvio, y no tan bueno.

El punto final, y quizás el más importante de todos, es que necesitas confiar en Dios. Todo está en Sus manos. Si haces con tu pareja y con tus hijos el esfuerzo más paciente, comprensivo y amoroso que puedes, Dios se encargará del resto.

Puede que no sepamos por qué cada uno de nosotros enfrenta sus desafíos particulares, por qué la riqueza es un desafío para unos, y la pobreza para otros; por qué algunos disfrutan de excelente salud y otros sufren. Asimismo, no sabemos por qué esa otra pareja parece haber crecido al mismo paso mientras que nosotros no. Y no tenemos control sobre eso. Lo único que podemos controlar es nuestro comportamiento.

Cómo nos comportamos, y el carácter que exhibimos, demuestra si realmente estamos o no en un viaje hacia el crecimiento espiritual. Nuestro ejemplo personal es lo que impactará más profundamente a nuestros cónyuges.