Rosh Hashaná, un nuevo año, un momento para reflexionar y tomar consciencia. Para que estos días sean significativos, tenemos que tomarnos el tiempo necesario para pensar sobre nuestras vidas. Podemos aprovechar estos momentos previos a las Altas Fiestas para mejorar nuestras relaciones. Las relaciones de calidad nos ayudan a saborear la vida. La soledad y la falta de paz nos deprimen.

Aquí hay 4 factores que de forma silenciosa dañan las relaciones:

1. La indiferencia

Cuando comienzas a ignorar a tu esposo/a porque simplemente no te importa, sabes que allí se debe trabajar. Las parejas deben preocuparse por lo que el otro quiere, necesita, opina y desea. Cuando no te importa a dónde va tu esposo/a ni lo que experimenta, debes reconocer que allí existe un bloqueo.

Parte del amor es manifestar preocupación e interés. La indiferencia trae distanciamiento y desapego. Las relaciones requieren sentimientos. Amar es un acto, no sólo una emoción.

En la sociedad actual de selfies, cuidado personas y autoayuda, es muy fácil ensimismarse. Dejamos de escuchar de la manera que lo hacíamos. Dejamos de mirar al otro como lo hacíamos. La relación que debe ser lo más importante se transforma en algo secundario porque nos volvemos apáticos.

Comienza por escuchar más. Mírense a los ojos y no al teléfono. Esfuérzate para actuar de forma que demuestre que te importa. Incluso pequeños momentos como darle a tu pareja su chocolate favorito, una palabra de aliento y una cálida sonrisa hacen una diferencia. Utiliza un lenguaje corporal comprometido y cultiva la paciencia para entender lo que piensa tu cónyuge. Pregúntale sus ideas y opiniones, y preocúpate lo suficiente como para escuchar la respuesta. Párate en los zapatos de tu pareja. ¿Qué está experimentando en este momento? ¿Puedes sentir su desilusión como si fuera propia? ¿Puedes sentir su frustración?

La empatía da lugar a la conexión. Sé curioso, considerado y atento.

2. La negligencia

Todos los seres vivos necesitan cuidado. Una planta se retorcerá e inclinará buscando el calor del sol. Si no la cuidan, simplemente morirá. Cuánto más debemos brindar calidez, nutrir y alimentar nuestras relaciones si queremos que nuestro vínculo florezca.

Una pareja recién casada sale junta y se llaman o se mandan mensajes a lo largo del día. La relación es valorada. El tiempo compartido es valioso.

Cuando damos por sentado nuestras vidas y nuestras relaciones porque pensamos que siempre estarán allí, comenzamos a cerrar los ojos al bien que hemos recibido. Dejamos de valorar los momentos compartidos. Nos hacemos tiempo para todo el mundo menos para aquél a quien nos comprometimos a cuidar por siempre. Sin darnos cuenta, provocamos que nuestra pareja sienta que todos son más importantes que él o que ella.

Las relaciones necesitan nutrición. Las palabras afectuosas y los gestos de amor entibian el alma de tu cónyuge. A menudo escuchamos hablar sobre tomarse una "noche de cita", pero ¿cuántos nos tomamos el tiempo para tener una conversación real o para hacer juntos algo placentero? Salgan a caminar juntos, sin celulares. Beban juntos un capuchino. Siéntense, escuchan una clase y luego coméntenla. Incluso pueden leer este artículo e intercambiar ideas. Hagan algo que dé señales de que invierten en su relación.

Cuando estén con otras personas, asegúrate que prestas atención a tu pareja. No lo ignores, no lo descartes. Mientras más inviertas mayor será la dicha, mayor será la bendición.

3. El mal humor

El mal humor es un asesino de las relaciones. (Aquí no hablo de casos en los que hay un desequilibrio químico, trauma, o cuando es necesario tomar medicamentos). Es cierto que estamos bajo estrés y que a veces las crisis provocan que estallen tensiones. Sin duda en estos días es fácil sentirse ansiosos. Pero precisamente en los momentos difíciles descubrimos quiénes somos. ¿De qué estoy hecho? ¿Cómo impacto sobre los demás?

Cuando el mundo externo parece desmoronarse, queremos crear calma dentro de nuestros hogares. Ser temperamental, criticar a tu pareja, quejarse de todo, sólo daña en vez de brindar estabilidad y paz. De alguna manera, cuando tenemos que sonreír a un jefe o por un negocio logramos hacerlo. Es sumamente perjudicial ser recibido con una cara larga y que nos respondan con un gruñido, sólo para escuchar risa y largas conversaciones cuando hablamos con amigos.

En nuestra puerta colocamos una mezuzá y acostumbramos detenernos y besar la mezuzá antes de entrar a la casa. Sugiero que antes de entrar a casa nos tomemos un momento para pensar: ¿Me gustaría que me reciban con la cara que tengo ahora? ¿Cómo me gustaría que me reciba mi pareja? Deja afuera el mal humor. Habla con tu cónyuge exactamente como desearías que te hablen a ti. Utiliza tu corazón como tu brújula interna.

4. La falta de respeto

Los pequeños actos de desprecio envenenan la atmósfera. El desdén por la forma en que conduce o cómo cuenta una historia se convierte en una falta de respeto. Las cualidades que solían parecerte interesantes y atractivas ahora son irritantemente frustrantes. Las humillaciones y los comentarios sarcásticos se vuelven la norma.

Vuelve a comenzar. Vuelve a conectarte. No te dejes caer en ese pozo oscuro. El cambio requiere trabajo tanto en la mente como en el corazón. Primero busca las buenas cualidades que sabes que tiene tu pareja. Las viste en el pasado y las volverás a ver. El tiempo puede llevarnos a sufrir decepción y dolor. La vida no es lo que pensamos que sería. Hay dolor, hay tristeza. A veces las personas se desmoronan. ¿Pero qué hay debajo de todo? ¿Recuerdas la bondad, el sentido del humor, la pasión por la vida, el gran narrador de historias al que le encantaba compartir sus experiencias?

Todos queremos sentirnos valorados y amados.

Mantente alejado de las palabras dolorosas. Presta atención cuando actúas de forma irrespetuosa. Esto abarca el tono, el pensamiento y los actos. Nadie gana cuando los corazones salen lastimados o cuando hablamos de forma vergonzante.

Haz pequeños actos de bondad. Pronuncia palabras de afirmación. Guárdate las críticas. Esfuérzate por ver lo bueno.

Este año, convierte tu matrimonio en una prioridad. Evita cometer estos errores. Vive mejor, Ama mejor.