Leslie Mann, protagonista femenina de This is 40, la comedia de Judd Apatow sobre una pareja cuyo matrimonio se ha desviado y se acerca a un acantilado emocional, dice lo siguiente acerca de cumplir 40 años en la vida real:

“A veces mis amigas y yo charlamos sobre cumplir 40 y en algunas de las reuniones todas salen llorando, todas odian a sus maridos y todas quieren huir a un país extranjero y simplemente escapar. Y a veces nos juntamos a charlar y todas están felices. No sé si esto termina o si se pone peor”.

Parece ocurrir con bastante frecuencia. Un día sales a cenar con una pareja de amigos o salen de vacaciones juntos. Ellos se ven bastante felices. Y de pronto, escuchas que se están divorciando.

Nadie planea que su matrimonio se desintegre. Cuando estamos de pie bajo la jupá, todos prometemos que nuestro matrimonio será diferente. Demasiados matrimonios antes de nosotros no llegaron a su aniversario número cinco o diez. Demasiados niños crecieron en hogares unifamiliares o mezclados porque sus padres no podían vivir juntos en paz. Y por lo tanto, nosotros juramos que no cometeremos los mismos errores.

Pero a menudo sí lo hacemos.

Podemos romper el ciclo de la negatividad y fortalecer nuestros matrimonios.

Si tan sólo pudiéramos volver atrás en el tiempo y detectar algunos de los primeros síntomas, tal vez podríamos evitar algunos divorcios. Muchas veces nos despertamos cuando ya es demasiado tarde como para volver atrás. Ya dijimos palabras que fueron como dagas directo al corazón. Ya hicimos acciones que dejaron huellas en el alma. O bien se ha creado una distancia insalvable entre el esposo y la esposa. El vacío entre ellos es más ancho que el amor que sienten. Un puente de entendimiento uniría y traería consuelo, pero todo lo que queda es una brecha profunda y abierta que aumenta cada vez más. Tristemente, la pareja se cae por el abismo del matrimonio.

Después de reunirme con un sinnúmero de parejas a lo largo de los años, he encontrado que hay algunos patrones poco saludables en los que solemos caer como marido y mujer. Si abrimos nuestros ojos ante estos patrones, podremos romper el ciclo de la negatividad y fortalecer nuestros matrimonios.

Los 4 errores más comunes

Uno de los mayores peligros para el amor duradero es vivir la vida en piloto automático. Comenzamos a dar nuestra relación por sentado. Perpetuamos los comportamientos que, en el fondo, sabemos que nos hacen daño. Tenemos una sensación constante de que esto no es bueno, pero la dejamos pasar porque no podemos ni siquiera comenzar a imaginar lo malo que es realmente. Es sólo con el paso del tiempo que, un día, nos despertamos y nos damos cuenta que no estamos en un buen lugar. No somos felices, nos sentimos solos y no nos reconocemos a nosotros mismos o a nuestros cónyuges.

Estos comportamientos pueden continuar por años, destruyendo poco a poco el sagrado vínculo del matrimonio. Pero dado que ocurre lentamente, no logramos entender cuán dañinos pueden ser realmente nuestros patrones negativos. Imagina vivir con monóxido de carbono emocional que se filtra en el mismo aire que respiramos. Nuestro matrimonio comienza a desvanecerse frente a nosotros, y sin embargo, seguimos adelante, sin saber lo que ocurre delante de nuestros propios ojos.

En general, las parejas cometen cuatro errores comunes que contribuyen al lento debilitamiento de sus matrimonios. El hecho de reconocerlos y tomar una decisión consciente de intentar revertirlos fortalecerá sin lugar a dudas el matrimonio.

1 - Pelear sobre el mismo tema una y otra vez

Hay algunas parejas que discuten sobre lo mismo todo el tiempo. En lugar de resolver el problema, sólo dejan el tema en suspenso hasta la próxima pelea. Para algunos pueden ser problemas de dinero, para otros el cómo se dividen las responsabilidades del hogar y el cuidado de los niños, y hay quienes siempre discuten sobre los suegros.

En realidad no importa. Si no puedes encontrar la paz, entonces este tema seguirá persiguiéndote y creando problemas. Después de un tiempo, sentirás que el argumento es viejo y gastado. Después de todo, ¿cuántos años se puede discutir acerca de la misma cosa?

Si te encuentras inmerso en este patrón de comportamiento, reconoce que debes encontrar una solución y poner fin al asunto. Puedes discutirlo abiertamente en un momento de calma y llegar a un acuerdo, solicitar la ayuda profesional de un tercero (nunca confíen en miembros de la familia para esto ya que ellos pueden tomar bandos) o decidir que ha llegado la hora de crecer, dejarlo ir, y encontrar una solución real. Debes darte cuenta que al pelear continuamente por el mismo tema, existe una corriente negativa en la relación que con cada desacuerdo los está alejando cada vez más.

2 – Peleas constantes

Este patrón describe a una pareja que no puede pasar el día sin pequeñas disputas. No tiene que ser necesariamente sobre algo importante; ni siquiera tiene que ser sobre algo en absoluto. Pero de alguna manera, casi todas las interacciones conducen a la tensión. Puede ser un viaje en coche, una reunión de apoderados, leer un cuento a los niños, servir una taza de café, etcétera... ante el más mínimo movimiento, comienza la disputa.

El peligro aquí es que dejas de disfrutar de la compañía del otro. Tú sabes que estar juntos conduce a la tensión y a sentimientos heridos. De alguna manera, has perdido la sensación de placer y en cambio, han caído en un patrón de comportamiento que hace que cada uno aplaste emocionalmente al otro.

Es hora de empezar a elogiar y alabar nuevamente a tu cónyuge. ¿Cuándo fue la última vez que le expresaste tu admiración o gratitud? No esperes que tu cónyuge comience; debes tomar la iniciativa y decidir romper este amargo patrón. Trata de no iniciar las disputas y de no caer en un constante ping-pong negativo. Tú puedes decidir cambiar el tono en tu hogar y en tu vida.

3 - Distanciamiento físico

La Torá nos da muchas leyes hermosas de pureza familiar, porque el contacto físico es una parte muy importante de la vida matrimonial. No es suficiente estar ahí el uno para el otro sólo con palabras amables, aunque obviamente las palabras ayudan a construir una relación. Pero al mismo tiempo debemos reconocer que todos los seres humanos necesitamos un vínculo físico con nuestra pareja para sentirnos amados y apreciados. A menudo, con el paso de los años o con la presión de manejar una casa y las largas jornadas de trabajo, estamos comprensiblemente estresados y cansados. Nuestra intimidad física sufre. Incluso nos olvidamos de dar un abrazo o de ofrecer una sonrisa cálida. No recordamos hacernos un tiempo para el que más nos ama: nuestra pareja, nuestro cónyuge.

Recuerda que debes separar un tiempo para tu esposo o esposa. La falta de intimidad física es un patrón negativo que fácilmente puede hacer que un matrimonio se enfríe y finalmente se congele.

4 - Desapego emocional

Cuando tu cónyuge expresa malestar, tristeza o dolor, ¿qué sientes?

Si te sientes molesto, paralizado o en realidad no te importa, entonces estás alcanzando el punto de desconexión emocional. Es importante que sintamos el dolor del otro, incluso si no siempre estamos de acuerdo o lo entendemos. Cuando perdemos la sensibilidad que alguna vez tuvimos con nuestro ser querido, comenzamos a transitar un camino diferente. De alguna manera, terminamos en diferentes destinos. Podemos vivir en la misma casa, pero sentirnos solos. Podemos criar a los mismos niños, pero vivir en mundos diferentes. No nos sentimos conectados y con el tiempo, perdemos nuestro camino.

Tratemos de ver las cosas desde el punto de vista de nuestro cónyuge. La próxima vez que tu esposo o esposa exprese algún tipo de emoción, trata de ponerte en su lugar, sin juzgar o entristecerte. Ofrécele una palabra de aliento y muestra compasión.

Si pudiéramos tomar al menos una de estas señales de advertencia en serio, podríamos romper el patrón negativo que hace que muchos matrimonios se desvanezcan.