Todos traemos cierto bagaje con nosotros al matrimonio. Todos cargamos cierto dolor que necesitamos curar. Cada uno de nosotros es imperfecto y necesita refinamiento de carácter. Una tarea fundamental del matrimonio es permitirte a ti mismo descubrir tus debilidades y tomar la responsabilidad de trabajar en ellas y corregirlas.

El Judaísmo afirma que Dios es el máximo "shadjan", casamentero, arreglando matrimonios desde el cielo. Este concepto tiene implicaciones psicológicas muy profundas. Debido a que Dios nos ama a cada uno y sólo quiere nuestro bien, podemos asumir que la persona con quien nos casamos estaba en cierto sentido "destinada para nosotros". Esto significa que cada pareja participa en lo que yo llamo un "destino compartido". La esencia de este destino compartido es lograr "shlemut", integridad como persona. Dios nos pone junto a la persona con quien más podemos crecer. El Rabino Ezriel Tauber llama a esta experiencia de crecimiento en el matrimonio "pulir el diamante". Por lo tanto, no deberíamos estar sorprendidos cuando nos encontremos con "problemas" con nuestro cónyuge. De hecho, deberíamos esperar estos desafíos y aprender a verlos como oportunidades positivas de crecimiento.

Los buenos matrimonios no fluyen tranquilamente sin dificultades. Es normal que un matrimonio tenga sus puntos de conflicto, porque es solamente a través de la dificultad que crecemos y alcanzamos la integridad personal. Si vamos a convertirnos en expertos del crecimiento y la curación, necesitamos liberarnos de aquella mentira de que un buen matrimonio debe ser una experiencia agradable y relativamente indolora.

Estemos preparados para el dolor y abracemos nuestros problemas, viéndolos como oportunidades de crecimiento. Como maestros del crecimiento y la curación, necesitamos crear un ambiente de aceptación y nutrición para el dolor interno de cada uno. Cuando dejamos de exigir perfección a nuestro cónyuge y comenzamos a aceptarnos el uno al otro de una forma más realista, como un "trabajo en progreso", entonces un crecimiento y una curación real ocurren.

Algunos de los momentos más hermosos que he tenido, han sido con parejas que dejan de resentirse y culparse el uno al otro y comienzan a escucharse, aprendiendo a entender y aceptar al otro por quien realmente es. La dureza y posición defensiva se desvanece y es remplazada por suavidad y cariño.

Si crees que tú y tu cónyuge están estancados, aquí hay una herramienta que puede ayudarlos a hacer un progreso y comenzar un auténtico proceso de crecimiento y curación para ambos. Identifiquen cualquier resentimiento crónico o culpa que tengan hacia su cónyuge, que los haga sentir desesperados, impotentes o enojados. Puede ser que su cónyuge tenga participación en causarles este dolor, cosa que necesita ser identificada para que él pueda trabajar en ella. Sin embargo, a menudo nos olvidamos de nuestra parte del problema. Algunas veces, en la raíz de nuestra ira hay alguna necesidad emocional más profunda que no está siendo satisfecha por nuestro cónyuge. Gutman llama a estas necesidades profundas insatisfechas nuestros "sueños no realizados". Usualmente estos sueños no realizados tienen sus antecedentes en la infancia.

Por ejemplo, Sara creció en una casa con padres emocionalmente distantes, y en consecuencia siempre esperó que la persona con quien se casara fuera emocionalmente cariñosa y atenta. Para su decepción, el hombre con quien se casó era muy similar a su padre, distante y reservado. Mientras el dolor que Sara vivía en su matrimonio se volvía cada vez más difícil de tolerar, ella comenzó a atormentar más y más a su marido. Su sueño era que le hablaran y la escucharan de una manera más cariñosa. Cuando finalmente identificó este sueño no realizado, ella pudo tomar responsabilidad por él, y comenzar una discusión con su marido sobre su necesidad y acerca de las formas prácticas en las cuales el podía darle lo que necesitaba. Su marido también creció, porque aprendió a expresar sus sentimientos y afectos de una forma más amorosa.

Entender y articular aquellas necesidades ocultas, que no están siendo satisfechas, es el primer paso hacia tomar la responsabilidad de mejorar la dinámica negativa y trabajar de forma efectiva con tu cónyuge en crear un matrimonio más fuerte.