¿Tu marido te vuelve loca porque siempre llega tarde? ¿Tu esposa te vuelve loco porque insiste en organizar tus calcetines? ¿Tu marido te vuelve loca porque no es lo suficientemente espontáneo? ¿Tu esposa te vuelve loco porque ella es tan despistada?

Y ¿ellos te vuelven loca porque sin importar lo qué digas, ni cuán segura estés que tu forma de hacer las cosas es la correcta, ellos no cambian?

Estos y otros escenarios similares están presentes en los matrimonios de todo el planeta como cosa rutinaria. Ella expresa amor con regalos. Él expresa amor con abrazos. Ella quiere analizar un problema desde todos los ángulos. Él quiere una decisión rápida. Ella se angustia por cada compra. Él toma cualquier cosa que le quede bien. Etc. etc. etc.

El Talmud nos entrega un entendimiento interesante y profundo de este fenómeno: "Así como no hay dos caras iguales, así tampoco, dos personas piensan igual" (Brajot 5:9).

Carl Jung estudió este mismo tema. Famoso por su interpretación de los sueños y sus discusiones teóricas con Freud, tal vez su mayor contribución fue su delineación de los distintos tipos de personalidad.

Así como no hay dos caras iguales, así tampoco, dos personas piensan igual.

Así como todos sabemos por la experiencia, las diferentes personas se aproximan a la vida en forma diferente. A veces eso es emocionante. A veces eso es irritante. Pero así es. Todos tenemos diferentes preferencias de personalidad que dan forma a nuestra aproximación a la vida.

Lo que asumimos como obstinación de parte de nuestra pareja, o peor aún, rebeldía (o peor que todo, no escucharnos), es usualmente un reflejo del hecho que tienen un tipo de personalidad distinta. No miran el mundo de la forma en que lo vemos nosotras.

Y no sólo eso. Frecuentemente, es por esa razón que nos casamos con ellos. (Así es que deje de rechinar sus dientes). El principio magnético que dice que opuestos se atraen es verdadero. Si hubieses sido criada en un hogar caótico, probablemente serías atraída por la estabilidad y confiabilidad del otro. Si hubieses sido criada para ser muy responsable, encontrarías refrescante la espontaneidad de otro. Algo de tensión creativa es bueno en una relación.

Este concepto encuentra expresión en la Torá, la cual describe al primer matrimonio, entre Adán y Eva, como "Ezer K'neg'do". Este oxímoron significa "una ayuda en su contra". ¡¿Puede una ayudante estar en oposición?! Pero ese es precisamente el punto. Al servir como contrapeso, cada cónyuge completa el rol como el "ayudante" del otro. El sentido de perfección viene no a través de las semejanzas, sino que de las diferencias.

En efecto, la palabra en hebreo "shalom" viene de la raíz shalem, que significa completo y entero. La definición de paz no radica en que "todos son iguales", sino en que todas las partes trabajan respetuosamente hacia la plenitud mutua.

Relaciones más Sanas

Nosotros somos estimulados y atraídos a diferentes tipos de ser. En un nivel profundo reconocemos que esto nos fuerza a crecer en lo personal y a expandir nuestra visión. En un nivel superficial las diferencias son sólo una simple atracción. Pero también puede significar problemas.

¿Cómo podemos evitar esta lucha? ¿Cómo podemos utilizar esta información sobre nuestro cónyuge para realzar más que, Dios no permita, destruir nuestro matrimonio?

Primero necesitamos entender al otro. Dos libros excelentes, "Appreciating People" ("Apreciando a la Gente") por Miriam Adahan, y "Type Talk" por Otto Kroeger y Janet Thuesen, nos ayudan a entender el sentido del sistema de Jung.

Una rápida lección podría radicalmente alterar su matrimonio. (Y la crianza de sus hijos, también. Esté atento a otro artículo).

En su versión más simplificada (y con estipulación de que ¡sí, hay excepciones a la regla!) Jung delinea ocho rasgos de personalidad (cuatro pares). Todos tenemos uno de los tipos de personalidad.

La belleza del sistema es que ningún tipo es mejor que otro.

La ventaja de este método es que lleva al entendimiento. Valoramos la incomparable contribución de nuestra pareja a nuestro matrimonio y lo apreciamos más (o por lo menos lo encontramos menos frustrante) cuando vemos su personalidad como un todo. La belleza del sistema es que ningún tipo es mejor que otro. Sólo el aprender las lecciones de la experiencia nos va a garantizar un matrimonio más fuerte y una relación general más sana.

No sólo que no hay "mejores" tipos, sino que una verdadera pareja exitosa sabrá como utilizar su diversidad como una fuerza, permitiendo que sus personalidades – y posibles rasgos opuestos de personalidad – se complementen entre ellos.

Suficiente preámbulo.

Cuatro Categorías

En pocas palabras (y que me disculpe Jung y sus discípulos), aquí están los ocho tipos:

1-2. Extrovertido o Introvertido: Quizá fuiste atraído por la veta independiente de tu esposa. Ahora estás frustrado porque ella no quiere unirse al club al que tú concurres, a ella no le gusta jugar en equipo, y ella prefiere salir sola con usted y no con un grupo de amigos.

Como individuos, nos energizamos tanto al estar con gente, como al estar solos. Quizá quieres recibir invitados, y tu esposa no. Talvez ella no es floja como tú pensabas – ella es introvertida. Ella quiere una cena romántica para dos en su cumpleaños; él quiere una ruidosa fiesta con 50 de sus amigos cercanos. Él no le teme a la intimidad, ni disminuye el valor de tu compañía – él es extrovertido.

3-4. Pensante o Sensible: Algunas personas son más emocionales (no siempre las mujeres). Algunas personas son muy lógicas y racionales (no siempre los hombres). Ella no es inmadura ni infantil; ella es de un tipo sensible. Él no es despiadado ni frío, él es del tipo pensante.

No te distraigas con los nombres de las categorías. Ellas son sólo herramientas y no representan su definición común. Por supuesto, los tipos pensantes tienen sentimientos, y las personas que son más emocionales también son capaces de pensamientos profundos.

5-6. Perceptivos o Intuitivos: ¿Eres concreto y práctico, y confías en la realidad tangible, o te gusta volar en las alturas metafísicas, confiando más en el instinto y la inspiración?

¿No querías calcetines y una corbata para Januca? Pero los necesitabas. Él escribe poesía maravillosamente y compone música sublime –pero no se da cuenta que el pago de hipoteca está atrasado. Él no quiere quedarse sin casa; en realidad a él le gusta su casa. Y él ni si quiera es irresponsable. Sólo que él tiene prioridades y preocupaciones distintas.

Puedes dejarlo castigado. O te puede animar. Si ambos pueden dejar pasar que el otro... y se aprecian mutuamente.

Tu pareja puede animarte. Si ambos dejan pasar que el otro... y se aprecian mutuamente.

7-8. Juzgar o Percibir: En esta situación, juzgar ("J") se refiere a personas que disfrutan de las reglas y el orden, y que toman decisiones fácilmente. Las personas que perciben ("P") gustan de dejar las opciones abiertas. Les gusta evaluar toda la información y pesar varias opiniones. Siempre están buscando nuevas experiencias entretenidas.

Imagínate que eres muy organizada y ordenada y que te sientes atraída por la impulsividad de tu marido. Ahora quieres saber por qué él no sigue las reglas como tú lo haces: porqué él no es tan estricto con la hora de acostar a los niños, porqué él no se da cuenta que los viajes necesitan ser planeados – "No puedes tomar las cosas y partir" (¿o puedes?).

Los "J" son más predecibles y confiados. Los "P" son más espontáneos y volubles.

Tú quieres volar a Hawai mañana. Él manifiesta preocupaciones prácticas – la casa, su trabajo, los niños... Tú has encontrado la casa perfecta. Él quiere ver otras más. Y puede llegar a traer a algunos amigos para ver...

Aplicando la Teoría

En cada par de tipos de personalidad, cada uno está inclinado hacia un lado particular. A veces hay una inclinación pesada, y a veces es más liviana. Las variadas combinaciones producen perspectivas y caracteres interesantes. Cada uno es diferente.

¿Cómo se analiza un tipo de personalidad? Eso es mucho por ahora. (Es por eso que existen libros).

Lo principal es que tú y tu pareja puedan entretenerse descubriendo su tipo. Pero será más que entretenimiento. Van a obtener una comprensión profunda de ustedes mismo y de los demás. Van a aprender a tolerarse y aceptarse a ustedes mismos y a sus parejas. Van a disminuir muchas de las frustraciones diarias, y evitar que se profundicen y se conviertan en resentimiento. Espero que no sea muy tarde.

Empiecen por cambiar sus expectativas. El primer paso es respirar profundo y aceptar que "es lo que es." Piensen en el viejo cliché de no poner una estaca cuadrada en un hoyo redondo. Tu pareja no va realmente a cambiar su forma de pensar y de mirar el mundo, para que estén de acuerdo en todo.

Su compañero no va realmente a cambiar su forma de pensar y de mirar el mundo.

Además también hay que tomar pasos prácticos. Al dividir las tareas dentro del hogar, asígnalas de acuerdo a la personalidad apropiada. Dale a tu pareja con la personalidad "J" más fuerte la responsabilidad de llevar la contabilidad y las cuentas de la casa. Haz que tú pareja más sociable planifique las fiestas. Quizás el cónyuge más aventurero quiera tramar una segunda luna de miel o las vacaciones de verano.

Quizá alguno de ustedes disfruta el leerles a los niños antes de dormir, mientras que el otro disfruta de escribir y actuar una obra de teatro con ellos. Tal vez alguno disfruta de bañarlos en la tina (¡tal vez ninguno disfruta de bañarlos en la tina!) o algún otro prefiere acostarse tranquilamente con sus hijos mientras ellos se duermen. Si uno de los cónyuges es una persona que disfruta de la presencia de más gente, estará a cargo de las visitas. Si tu pareja es más introvertida tendrá que avisarte cuando necesite un momento tranquilo.

Reconoce las fortalezas de tu pareja y planifica en consecuencia. Aprecia el poder de los rasgos de carácter de tu compañero y las amplias oportunidades que te proporcionan.

Yo sé que mi esposo y yo empezamos en puntas opuestas del espectro, y ahora que ambos nos hemos relajado, parecemos encontrarnos más o menos en el medio. ¡¡Aunque si él deja los libros en desorden o deja que los niños se queden despiertos hasta tarde... bueno, "apreciar" no es la palabra que siempre uso!!