Muy poco antes de casarme, entre precipitadamente en una gran controversia que crecía entre mis amigos, muchos de los cuales se estaban casando en la misma época que yo. La pregunta con la que forcejeábamos era de cómo tratar a nuestras esposas estando recién casados.

¿Deberíamos darnos por entero desde un principio al interactuar con nuestra pareja inmediatamente después del matrimonio? ¿Deberíamos escribirles notas de amor todos los días, y hacer corazones con pétalos de rosa para que cuando lleguen del trabajo lo vean, cocinarles cenas románticas, halagarlas muchas veces al día por su inteligencia, sensibilidad, y apariencia, y contratar a mariachis para darles una serenata mientras cenamos a la luz de las velas apreciando las olas del Pacífico romperse contra la piedras? (Bueno, en verdad no discutimos los mariachis. ¿Quién quiere a cinco hombres en pantalones brillantes interrumpiendo tu noche romántica?).

Pareciera que esta es obviamente la manera ideal para que un hombre recién casado trate a su esposa. ¿Entonces cual podría ser el argumento para debatir?

La otra opinión dice que si tratas así a tu esposa los primeros meses, te estás poniendo a ti mismo en una posición de fracaso. De aquí a seis años, vas a tener tres niños corriendo por la casa, vas a tener que trabajar 60 horas a la semana sólo para poder comprar pañales y leche, cuando llegues a la casa tu esposa va a estar enterrada en toneladas de ropa sucia, y lo que te va a recibir en la puerta va a ser pañales sucios.

Los mariachis van a sonar tan lejos como el espacio, y el único poema de amor que vas a poder recordar es, "Los rosas son rojas, las violetas azul, desearía que hubiese un solo pañal sucio, igual lo deseas tú". Tu esposa se va a sentir muy decepcionada. ¿Dónde está el muchacho romántico que quería mirarla por horas y decirle lo increíble que era? ¿Dónde está el muchacho que le cocinaba cenas románticas, escribía cartas de amor, y que la recogía del trabajo en un caballo blanco?

La segunda posición opina que es mejor empezar la vida normal; comida regular en la mesa, y máximo dos halagos al día. Al hacer esto nadie se va a sentir decepcionado, descuidado u olvidado porque siempre tendrá el mismo tono.

¿Entonces qué se supone que debe hacer un hombre?

"¡Haz las cosas cuando puedas, así cuando no puedas, yo sabré que si hubieses podido lo habrías hecho!"

Mi respuesta está basada en una frase que ha sido la luz de mi matrimonio, y una que se aplica igualmente en todas las áreas de la vida: "¡Haz las cosas cuando puedas, así cuando no puedas, yo sabré que si hubieses podido lo habrías hecho!".

Todos sabemos que una persona no puede funcionar a su máxima capacidad todo el tiempo; es parte de ser humano. Pero si operas a tu máximo cuando puedes, eso indica que tu corazón está realmente detrás del esfuerzo, y que son sólo circunstancias fuera de tu alcance lo que te evita desempeñarte al máximo. Si me doy por entero al principio de mi matrimonio, aún cuando no pueda hacerlo después, mi esposa va a tener la certeza de que estaría haciendo más si pudiera.

Esta idea realmente nos ayuda a entender el período que acabamos de entrar – el mes judío de Elul. Este ha sido tradicionalmente un mes en que la gente trabaja mucho más duro en sus logros espirituales, tratando de apuntar la mayor cantidad de puntos posibles antes de que suene la campana – Rosh Hashaná, el Día del Juicio.

Alguna gente ve este comportamiento como hipócrita – todos los años cuando llega esta época, de repente trabajamos en nosotros mismos y después, apenas pasa Iom Kipur, nos comportamos como si nada. Pero la realidad es que Dios entiende que nosotros no podemos desempeñarnos al máximo todo el año, entonces Él nos da un tiempo en el que Él nos dice que va a estar muy cerca a nosotros. Si durante ese tiempo hacemos un esfuerzo mayor al normal, entonces Dios sabe que en nuestro corazón realmente queremos vivir en ese nivel alto de espiritualidad; nosotros sólo estamos enredados con los problemas de la vida.

No es sólo Dios el que sabe eso, nosotros también empezamos a internalizar ese mismo mensaje. De esta manera, durante el año, podemos lentamente tratar de incorporar en nuestras vidas los cambios que hicimos en Elul.

Mientras luchamos por hacer de Elul un mes lleno de espiritualidad, tal como fue creado, debemos recordar: "¡Haz las cosas cuando puedas, y así cuando no puedas, yo sabré que si hubieses podido lo habrías hecho!".