Amas a alguien cuando sientes que te ama. Un niño siente amor cuando sus padres se preocupan por él, y él, naturalmente les corresponde ese amor. Sentimos amor cuando alguien demuestra su preocupación y nos entrega.

¿Cómo uno da amor? Haz un esfuerzo extra para escuchar y entender. Concéntrate y entrega retroalimentación. Por ejemplo, un esposo le debe brindar a su esposa por los menos 15 minutos diarios de atención, (sin interrumpirla para darle soluciones), sólo escuchando atentamente. Una esposa necesita saber que confías en ella, dile gentilmente: "Está bien, no tienes que explicarlo, confío en ti" – esto creará un lazo más fuerte.

Aceptar los sentimientos del cónyuge no significa necesariamente que estás de acuerdo con ellos. Cuando el otro siente que le estás prestando atención a sus emociones, entonces, puedes hablar y discrepar si ese es el caso. De esta forma, tus propios sentimientos y tus necesidades serán aceptadas de mejor manera. Y, probablemente, si dejas que tu pareja se exprese, podrás intercambiar opiniones. Es un intercambio saludable que beneficia a ambas partes.

No todos pueden hablar fácilmente, esto es un problema. Un terapeuta en Jerusalem lo llama "constipación de la boca". Los hombres tienen frecuentemente más dificultad de expresar sus emociones y las mujeres algunas veces entienden que la condición de los hombres es crónica. Mi consejo a las mujeres para sobreponerse a esta "enfermedad" es: capturen un sentimiento o una memoria de un alabo que el marido les dijo alguna vez. Y cuando necesites despertar ese sentimiento en él otra vez, ¡sácalo del congelador y recuérdaselo!

Sobre todo, debe haber respeto hacia tu pareja y respeto hacia sus emociones. Respeto puede ser definido como: "Lo que dices es importante para mí". (O en otras palabras "Tienes un espacio permanente en mi disco rígido").

Dile a tu pareja que la quieres, demuéstrale que te importa. El amor se alimenta de amor, y cuanto más amor des, más amor recibirás.

¿Qué es un Hogar?

La tradición judía entiende que el amor es lo que crea un hogar. En hebreo la palabra para "hogar" es "bait", que está íntimamente relacionada con la letra "bet". Esta letra está formada por dos líneas paralelas, unidas por una tercera línea perpendicular. Simbólicamente, esto nos enseña que un hogar está formado por dos personas, cada una con su propia individualidad, que se juntan en un terreno mutuo. Su objetivo es compartir el resto de sus vidas, creando un entorno cálido, feliz y seguro.

Tratar de hacer que tu pareja sea como tú es una "receta para un platillo amargo".

Claro, siguen siendo dos individuos, con diferentes gustos y actitudes. Tratar de hacer que tu pareja sea como tú es una "receta para un platillo amargo". Aquellas diferencias son las que fortalecen el matrimonio. Una persona puede ser tímida y le es difícil conectarse con los demás, mientras que su pareja puede ser del tipo abierto y social. Uno puede ser bueno en los negocios mientras que el otro es bueno en las relaciones interpersonales. Cada uno ofrece al matrimonio lo que el otro carece y el matrimonio crece con las virtudes de ambos.

Esa es la razón por la cual es importante constantemente darle reconocimiento a tu pareja. Dile a tu pareja: "No podría hacer lo que estoy haciendo sin tu amor, ayuda y apoyo".

Si puedes amarte a ti mismo y reconocer tu propia bondad, entonces podrás enfocarte en la bondad de otra persona también.

Construyendo Puentes con los Niños

Tenemos tantos problemas con los niños hoy en día. Son infelices, están a la defensiva y discuten con sus padres. ¿Por qué?

Una respuesta es que los niños están creciendo en un mundo infeliz.

Existe una tensión y un estrés en todas partes, y lo más común es que se manifieste en la casa. El centro del mundo del niño es el hogar. Él está enfocado en cómo sus padres se comunican y se tratan mutuamente. Estas observaciones son la base de sus herramientas interpersonales. ¿Alguna vez has escuchado cómo un niño repite las palabras de sus padres con el mismo tono de voz exactamente?

La lección es simple y profunda: Al construir una mejor relación con tu pareja puedes hacer que el mundo sea un lugar más feliz para tus hijos.

De manera más simple, puedes conectarte con tus hijos con gestos pequeños de atención, afecto y apreciación. Puedes tocar sus corazones simplemente diciendo: "Te quiero" y "gracias".

Utiliza un lenguaje preciso y di exactamente lo que quieres decir. El niño va a sentir que debe escuchar cuidadosamente pues lo que dices es en serio.

Otra regla importante: Nunca hagas una promesa que no sabes si podrás cumplir. Un niño aprende a desconfiar cuando las promesas no se cumplen. Si aceptaste hacer algo, sé serio al respecto. Y si un conflicto o alguna necesidad se presenta, llega a un acuerdo con él.

Las Tres "A"

Una lección más: Aunque nuestra pareja y nuestros hijos no sean perfectos, debemos enfocarnos en lo positivo. Es fácil apreciar los lujos en la vida, pero no las carencias. Cuando alguien te da algo te sientes como merecedor de ello - la comida, tu sueldo etc. - y no engendra ningún sentimiento de amor. Tú piensas: "Se supone que debo recibir esas cosas".

Pero cuando alguien te da libros, flores, o una atención completa, te sientes amado. Mientras más cosas consideres lujosas en la vida, más oportunidades tendrás de sentirte amado.

La base son las tres "A" de la armonía matrimonial: Atención, afecto y apreciación.

Atención significa respetar y escuchar - "Me importa lo que sientes y piensas. Es muy importante para mí".

Afecto es preocuparse con amor incondicional. Después de todo, casarte con alguien es básicamente confiarle tu vida a esa persona.

Apreciación es notar lo que es bueno y expresarlo con palabras.

Practica las tres "A" diariamente y tendrás garantizado un matrimonio más unido, un hogar más estable y feliz, e hijos más sanos.