A los recién casados puede tomarles un tiempo acostumbrarse a vivir con un compañero de cuarto permanente a quien si bien aman, puede llegar a ser muy diferente. Puede que hayas sido demasiado inocente al inicio de tu relación como para escuchar consejos matrimoniales y probablemente ahora desearías no haberlos tenido que aprender de la forma difícil.

He aquí cinco consejos matrimoniales que me hubiese gustado recibir antes de casarme:

1. Revisa tus expectativas. Todos tenemos expectativas sobre el matrimonio, ya sea que provengan de relaciones que atestiguamos personalmente o de ideales provenientes de la sociedad. El problema es que las expectativas allanan el terreno para la desilusión. Cada relación es única y es imposible esperar que tu matrimonio sea exactamente igual a algo que hayas visto antes. Tu matrimonio puede no ser perfecto, pero la pregunta es qué harás al respecto: puedes desilusionarte o puedes descubrir por qué esta relación es un regalo para ti y una oportunidad para crear algo aún mejor.

Las relaciones grandiosas no surgieron de la noche a la mañana; requieren muchos años de inversión y dedicación de ambos socios. Quizás puedas formar la relación de tus sueños, pero no esperes que ocurra inmediatamente después de tu boda.

2. No le des consejos no solicitados a tu pareja. Uno de los errores más comunes que cometen las parejas es darse mutuamente consejos no solicitados. Si bien puede que tus intenciones sean buenas, es posible que tu pareja no lo vea así. Los consejos no solicitados pueden ser vistos como críticas y como una invalidación de los sentimientos propios.

Si tu esposo se queja constantemente de que se siente deprimido y tú le dices que vaya a un terapeuta, entonces es posible que sienta que estás tratando de solucionar el problema y que no te importan sus sentimientos, puesto que lo único que él quiere es descargarse y sentirse escuchado. Los consejos no solicitados también pueden hacer que tu pareja sienta que tienes una personalidad mandona, controladora o condescendiente, incluso cuando sólo intentas ayudar. Pregúntale a tu pareja si le interesa escuchar consejos antes de abrir la boca y generar problemas.

3. Limiten el tiempo que pasan con terceros. Es difícil fusionar dos vidas separadas en una sola vida. Las parejas suelen sentir que no deberían dejar a sus viejos amigos fuera de su nueva vida y quieren incluirlos tanto como sea posible. Puede que también sientas la necesidad de salir con otras parejas. Debes estar consciente de que es importante que tú y tu pareja pasen tiempo a solas para poder construir la relación y, a pesar de que incluir a otros es algo muy cortés, no siempre es sano para tu matrimonio. Muchos recién casados se vuelven inseguros con su cónyuge cuando pasan tiempo con otras parejas. No tienes por qué volverte un ermitaño, pero sí debes poner a tu matrimonio en primer lugar de tu lista de prioridades y debes hacer que el tiempo de calidad que pases a solas con tu pareja sea una prioridad incluso si significa no incluir a otros en cada ocasión posible.

4. Tu pareja no es igual a ti. Una de las crudas realidades que enfrentan las personas al casarse es que sus parejas no son iguales a ellos. Por más ciego que estés durante la etapa romántica (¡Somos tan parecidos! Siento como si nos conociéramos de toda la vida), en algún momento despertarás a la dura realidad de que te casaste con otra persona. Esa otra persona, por más adorable que sea, tiene pensamientos, sentimientos y opiniones diferentes a las tuyas. Puede que vea el mundo de forma completamente diferente; y eso no es algo malo. La capacidad para respetar el mundo del otro es un ingrediente clave de las relaciones exitosas. Por más desafiante que parezca el hecho de que nuestra pareja no es una extensión nuestra, esto en realidad nos ayuda, pues nos fuerza a volvernos más tolerantes y a aprender a enfocarnos en la otra persona. Aprende a amar y a disfrutar esas diferencias, que son lo que hace que tu pareja sea única.

5. La regla 90/10. Esta regla propone que el 10% de las cosas que nos enojan se debe a estímulos externos, mientras que el 90% de nuestra reacción se debe a lo que se gatilla en nuestro interior (¡no es ciencia exacta!). Si te haces responsable de tus reacciones desproporcionadas, entonces sin lugar a dudas te darás cuenta de que cuando respondes con fuerza se debe a lo que la ofensa evoca de tu pasado.

Por ejemplo, si tienes una respuesta irracional cuando tu marido pierde el teléfono o no sabe en dónde dejó sus llaves, debes pensar si eso te recuerda algo de tu pasado. ¿Fuiste criticada cuando eras niña por ser descuidada? ¿Sentiste que debías cumplir el rol de la responsable cuando nadie más lo era? A pesar de que ese comportamiento le molesta a la mayoría de las personas, si sientes que tu reacción es demasiado exagerada entonces es una buena pista de que está actuando la regla 90/10.

La regla 90/10 elimina la lucha de poder con tu pareja y ayuda a que tomes conciencia de que el problema no está en él/ella. Asumir la culpa por tu reacción te ayudará a ver el comportamiento desde una nueva perspectiva y a evitar reaccionar con tanta fuerza, lo cual hará que tu relación sea más sana. A pesar de que esto no excusa el 10% que hizo tu pareja para contribuir al conflicto, sí te ayudará a poner todo en perspectiva, haciéndote ver que la situación no es tan grave y previniendo un grave daño a la relación.

Nunca se puede estar lo suficientemente preparado para el matrimonio, pero estos consejos pueden ayudarte a crear la relación de tus sueños.