Puede resultar difícil navegar las relaciones sin quedarse estancados en los dramas ocasionales, o no tan ocasionales. Estos cinco mantras te ayudarán a mantener la cabeza por encima del agua y no ahogarte en los conflictos, y te proveerán la perseverancia necesaria para resolver los problemas cuando se vuelvan difíciles.

1. Puedes tener razón o puedes tener una relación

Si bien es muy tentador que las cosas siempre se hagan a nuestra manera, en especial si te apasionas por tu postura, ¿realmente vale la pena? Si deseas vivir con alguien más que tú mismo, tendrás que acostumbrarte al hecho de que tu pareja no es una copia idéntica de tu ser. Esto no significa que tu punto de vista no sea válido; más bien implica aceptar que también su punto de vista es válido. Respetar mutuamente las diferencias hace que una relación pueda funcionar.

2. Si es histérico, es histórico

Puede llegar a ser alarmante cuando tu pareja reacciona de forma exagerada o pierde el control. Pueden surgir pensamientos críticos o preocupación por su estabilidad emocional o su salud mental. Si bien hay ciertos casos en los que esto puede aplicarse, la mayoría de las veces se trata sólo de algo que activó una experiencia dolorosa del pasado. Como poner sal sobre una herida abierta, eso desencadenó dolor y provocó una reacción intensa. En vez de sentirte amenazado y tomarlo como algo personal, comprende que si tu pareja se pone histérica, lo más probable es que sea un episodio histórico. No es necesario reaccionar, sólo ten compasión, espera que las cosas se calmen y conversen sobre lo ocurrido.

3. Si escuchas suficiente tiempo, todo el mundo tiene sentido

En una relación, hay momentos en los que no te cabe ninguna duda de que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus. Lo que dice o hace tu pareja no tiene el mínimo sentido. No puedes llegar a entender qué es lo que quiere. Tu reacción típica sería quitarle importancia a sus preocupaciones o sentirte desconectado, como si cada uno estuviera en otro mundo. La verdad es que si escuchas lo suficiente, todo el mundo tiene sentido. Incluso si no estás de acuerdo, si sientes suficiente curiosidad como para explorar el punto de vista de tu pareja, descubrirás el significado de lo que en verdad está diciendo.

4. El conflicto es el crecimiento tratando de tener lugar

El enfrentamiento en una relación nunca es agradable. Además del dolor inmediato que se experimenta, el temor de una relación condenada al fracaso que a menudo lo acompaña agrega negatividad y desconexión. Cuando comprendes que el conflicto es el crecimiento tratando de tener lugar, puedes verlo como una oportunidad para crecer. En vez de desanimarte, comprende que tu relación experimenta dolores de crecimiento. Las oportunidades de crecimiento de la relación se encuentran en las áreas de conflicto repetitivo. Cuando reflexiones sobre las quejas comunes de tu esposo, y viceversa, considéralo como un pedido para que logres desarrollar tu potencial. Deja de estar a la defensiva y mira qué puedes hacer para cambiar.

5. El amor es un verbo

A veces, uno de los miembros de la pareja simplemente “no lo siente” más, y a menudo eso lo lleva a concluir que la relación es irreparable. A pesar de lo mucho que creamos que el amor es un sentimiento, eso no es cierto. Los sentimientos van y vienen. Así como hoy no sientes nada, puede ser que mañana te sientas repleto de pasión. El amor verdadero es un verbo. En hebreo, la palabra amor, ahavá, también significa dar, hav. Amar a tu pareja es cumplir actos “de amor” y no se limita a una emoción. Si bien típicamente los actos de amor son una expresión de nuestros sentimientos hacia el otro, el mismo acto de dar puede volver a despertar esos sentimientos adormecidos. Si no lo sientes hoy, recuerda que el amor es un verbo. Simplemente hazlo.

Ver tu relación desde una perspectiva global te permite no quedarte estancado en los detalles que a menudo le quitan la vida a un matrimonio. Reconocer estos principios fundamentales y repetirlos en tu cabeza de forma regular te dará la fuerza necesaria para comprometerte y trabajar para lograr una relación profundamente satisfactoria y duradera.