Te quiero dar una herramienta garantizada que mejorará drásticamente tu matrimonio en una semana.

Tanto tú como tu esposa deben comprometerse a hacer lo siguiente: No causen dolor, den placer.

Después de años en terapia con parejas y estar casado por veinte años, creo que la clave del matrimonio se basa en este principio. Pero ¿acaso puede ser tan fácil? No tengo ninguna duda de que la respuesta es… "¡Sí!"

Entonces si es tan fácil ¿por qué nadie lo hace? Debería ser fácil – dejar de causar dolor y darse placer el uno al otro, ¿verdad?

He aquí algunas razones por las cuales mucha gente no está aplicando este principio.

Primero que nada, la mayoría de estas parejas no están conscientes de este principio.

Hay tanto escrito sobre el tema de relaciones, que todo suena como si fuera complicado. De hecho, hacer las cosas más complicadas de lo que son es un problema básico de la naturaleza humana como lo escribió el Rey Salomón en el libro de Proverbios:

 "Dios creó al hombre derecho, pero él se creó muchas complicaciones".

La vida es mucho más simple de lo que pensamos. Sólo que la hacemos mucho más difícil de lo que tiene que ser.

Segundo, aplicar esta herramienta requiere esfuerzo consciente y mucho trabajo.

Otro aspecto de la naturaleza humana es que a la gente no le gusta el dolor. Sin embargo, cuando se trata de la construcción de un matrimonio uno debe estar dispuesto a aceptar mucho dolor.

La gente comúnmente dice que tienes que trabajar en tu matrimonio, pero la mayoría de la gente no sabe lo que eso significa.

Te puedo prometer al menos una cosa: si tú y tu esposa se comprometen a trabajar con esto, los dos llegarán a entender el significado de "trabajar en una relación".

Una persona que da es aquella que está comprometida a minimizar el hecho de causar dolor y a maximizar el hecho de dar placer.

Tercero, para aplicar esta herramienta exitosamente tienes que querer dar en lugar de tomar. El matrimonio es una gran prueba. Una persona que da es aquella que está comprometida a minimizar el hecho de causar dolor y a maximizar el hecho de dar placer. Según esta definición, ¿eres una persona que da?

Si quieres darte cuenta rápidamente, trata de aplicar esta fórmula durante una semana y ve cómo te va. Para ponerla en práctica, he aquí algunas sugerencias prácticas. Primero para no infligir dolor y segundo para dar más placer.

Como No Infligir Dolor

  • En general, chequea la manera en la que le hablas a tu pareja y no dejen ninguno de los dos que se les salga cualquier comentario que sea doloroso o poco amable. Hazlo evidente inmediatamente. No debes aceptar nunca ninguna forma de trato abusivo.
  • No hables sin respeto. No seas un patrón, no des órdenes, demandas o seas rudo/a. A veces creemos que por haber tenido un mal día o porque estamos bajo mucha presión, tenemos derecho a descargarnos con nuestras parejas. Trata de detectar la próxima vez que sientas que serás rudo o demandante, y recuerda callarte la boca hasta que puedas hablar bonito. 
  • Ten cuidado con tu tono de voz. Si le hablas a tu pareja con irritación o enojo en tu voz, le estarás causando dolor.
  • No critiques, denigres o ridiculices. Nunca avergüences a tu esposa/o en público.
  • Si le debes dar a tu esposa/o una "crítica constructiva" no lo hagas en el mismo momento, espera dos días antes de decirlo para que estés seguro de que no lo estás diciendo con enojo o con un mal tono de voz.
  • Cuida tus expresiones faciales. ¡Las miradas matan!

Como Dar Placer

  • Lo que es increíble es que la mayoría de las parejas no tienen idea de lo que les gusta o no a sus parejas. Entonces siéntate con tu pareja y haz una lista de todas las cosas que le dan placer y realiza una de esas cosas diariamente.
  • Sonríanse el uno al otro. Te asombrarás al ver cuánto placer se pueden dar el uno al otro al estar conscientes de sonreír lo más posible.
  • Antes de decir o hacer algo, pregúntate: ¿Esto me acercará a mi pareja o nos alejará más? Si te acercará hazlo, si te alejará no lo hagas.
  • Siempre pregunta, "¿Qué puedo hacer por ti?". Busquen maneras de ayudarse el uno al otro. Siempre estén ahí para el otro. Abre la boca y pregunta, y seguro que no perderás oportunidades para ayudar.
  • Ten una reunión de honestidad una vez al mes. Díganse el uno al otro cómo van tanto en el departamento del dolor como en el del placer. El objetivo es obtener retroalimentación para que puedan mejorar constantemente.

Por último, es crucial que cada día te vuelvas a comprometer con el objetivo de dar placer y no causar dolor. ¡Los grandes matrimonios se crean día a día!