Hace 40 años llegué a Milwaukee y una familia numerosa no era un fenómeno común allí. Después de haber tenido una cierta cantidad de hijos, me presenté en un evento con ropa de maternidad y obviamente embarazada. Una mujer observó mi condición, y sin pensarlo dos veces, me preguntó: "¿Has oído hablar acerca del control de natalidad?".

Tengo que admitir que estaba sorprendida. Vi que no había malicia en su pregunta, pero al mismo tiempo no había sensibilidad en el hecho de que puede ser una cuestión personal o, como marco de referencia, el derecho de elección debe incluir también la opción de tener una familia numerosa.

En nuestros tiempos, el dinero es un gran valor, es algo sagrado, pero desgraciadamente tener hijos - la conexión con la eternidad o la inmortalidad - no lo es.

Sentí que este incidente era un triste reflejo de nuestra cultura. Nadie caminaría en la calle preguntándole a las personas cuánto dinero tienen en el banco. Eso constituiría un terrible insulto a la privacidad. En nuestros tiempos, el dinero es un gran valor, es algo sagrado, pero desgraciadamente tener hijos - la conexión con la eternidad o la inmortalidad - no lo es.

En un mundo en el que el espectro de colores dibuja rápidamente el panorama con un severo blanco y negro, los conceptos de "calidad" y "cantidad" vienen a representar opuestos irreconciliables. Con este telón de fondo de exclusión mutua, recibir la pregunta ¿hay algún tipo de ventaja en tener una familia numerosa?, era sólo una cuestión de tiempo.

La implicancia estaba clara: una familia pequeña provee un mejor contexto de "calidad" para criar a los hijos que su contrario, "la cantidad".

Pensamiento Implícito

Antes que nada debemos aclarar algunos puntos importantes.

  • ¡Dios dirige el mundo! Es Su decreto omnipresente el que determina la fertilidad, su presencia o ausencia, su frecuencia o ausencia, su salud o insuficiencia.
  • El judaísmo reconoce dos objetivos principales en el matrimonio: el primero es la procreación y el segundo es la significativa dinámica de las relaciones íntimas en el núcleo marital. Por lo tanto, si el control de natalidad desafía alguno de estos dos puntos, entonces es necesario contar con el consejo de una autoridad rabínica competente.

Dentro de los importantes datos que el rabino deberá saber antes de aconsejarnos, se encuentra la información acerca de si el embarazo y/o el nacimiento de otro niño afectará la salud física, emocional y psicológica de la mujer. Es por eso que sólo alguien bien instruido en las consideraciones delicadas de la Torá y la halajá puede evaluar todas las variables de esta ecuación tan compleja.

Tanto el hombre como la mujer, al ignorar los riesgos y peligros, y proceder sin aclarar la situación, está violando el mandamiento de la Torá de respetar la vida. Ya sea que la pregunta fuese acerca de limitar o expandir la familia, el conocimiento de la Torá, la objetividad y la racionalización de un rabino competente es crítica en el proceso.

La procreación, es decir, traer vida al mundo, desde el punto de vista de la Torá es un privilegio y una gran responsabilidad.

La procreación, es decir, traer vida al mundo, desde el punto de vista de la Torá es un privilegio y una gran responsabilidad. Es la manera mediante la cual podemos llegar a estar más cercanos a ser como Dios. De hecho, el Talmud enseña que hay tres socios en la formación de un niño: la madre, el padre y Dios. Literalmente nos convertimos en socios de Dios, y por supuesto, esta no es una relación que queremos tratar casualmente y sin cuidado.

Pasemos ahora a las familias numerosas...

Muchos Niños, Muchas Alegrías

En un contexto funcional y saludable, el hecho de tener muchos hijos multiplica las alegrías de la vida y divide las tristezas. Las ocasiones felices son más festivas, las situaciones tristes son mitigadas por medio del cariño y el hecho de compartir. Es por una buena razón que muchas comunidades promueven los clubes del "hermano mayor" y la "hermana mayor". Hay una satisfacción singular en el saber que alguien se preocupa de ti, de que tú te preocupas de ese alguien y de que comparten una conexión especial. La seguridad que uno siente formando parte de un todo más grande no tiene comparación.

Otra ventaja de las familias numerosas es la "economía humana". En mi experiencia, el tiempo más difícil fue cuando sólo tenía una hija. Yo cargaba con toda la responsabilidad. Mi hija era exclusivamente dependiente de mí. Cuando su hermana menor llegó, con el tiempo, comenzaron a entretenerse juntas. Mientras que la familia iba creciendo unos se buscaban a otros, ayudaban a limpiar, se cuidaban, se ayudaban en las tareas – cada uno contribuyendo con sus talentos y recursos especiales. La unidad de la familia se convierte en un pedernal en donde los niños encienden las llamas de sus talentos y habilidades.

Otro beneficio, en mi experiencia, ha sido la manera en la cual los niños utilizan a la familia como un campo propicio para desarrollar sus habilidades sociales. Una familia numerosa provee un laboratorio ideal para la definición de la competencia interpersonal. Los padres saben que no importa la cantidad de hijos que tengan nunca dos serán iguales. (Graciosamente, justo cuando pensábamos que lo teníamos todo controlado, Dios con Su gran sabiduría y sentido del humor, nos sorprende con otro modelo).

Siempre es una experiencia muy placentera y agradable aprender que cada niño viene con una personalidad diferente, carácter diferente, debilidades y virtudes. Algunos son más flexibles y fáciles de criar, mientras que otros son capaces de volver locos a todos sus vecinos. Aquí, la ventaja a largo plazo es que en el contexto de una familia amorosa y comprensiva, estos especimenes tienen la oportunidad de aprender, coexistir y correlacionarse con una diversa variedad de gente. Habiendo experimentado muchos tipos de temperamentos estarán mejor equipados para manejar desafíos en situaciones sociales que no necesariamente han escogido.

¿Qué podemos decir acerca del hecho de darle a cada niño el amor que necesita? Parte del riesgo ocupacional o de la definición de ser un padre, tanto en una familia numerosa como en una familia pequeña, es el sentimiento de insuficiencia, el inventar explicaciones justificativas después de un hecho, y el sentirnos vencidos por nuestras propias limitaciones. Yo, personalmente encuentro paz y confort en saber que he traído niños a este mundo, de acuerdo a lo que entendí que es la voluntad de Dios y que sólo soy un ser humano que no puede hacer otra cosa más que hacer lo mejor que está a mi alcance.

La ingenuidad probó ser un concepto clave. Traté de darle a cada uno de mis hijos tiempo personal – tomaban turnos en acompañarme a hacer diligencias, en sentarse en mis piernas, en ir a visitar a los abuelos, etc.

Quizás lo más importante, es que intenté estar conciente de ellos.

Quizás lo más importante, es que intenté estar conciente de ellos mientras caminaban delante mío - en la cocina, mientras hacía los trabajos del hogar (cocinar, limpiar, hablar por teléfono) - los agarraba y les daba un beso o un abrazo sin razón alguna - sólo porque los quería. En retrospectiva espero que estas expresiones de afecto los hayan ayudado tanto como a mí.

Amor y Cariño

Crear un contexto de amor y cariño en la relación matrimonial es probablemente uno de los componentes más importantes para ayudar a los niños a sentirse queridos. Los psicólogos han confirmado que nada funciona mejor para los niños que sentir que sus padres se aman mutuamente. Finalmente, como todas las cosas, uno necesita rezar constantemente por ayuda Divina.

Nadie puede negar que cuando los niños son pequeños y numerosos, la supervisión intensiva que necesitan hace que sea difícil proyectarse más allá del momento. Pero existe, sin controversia alguna, una luz al final del túnel, y a pesar de nuestros errores como padres nos encontraremos rodeados de increíbles seres humanos maduros que representan el orgullo y el producto de nuestros años de arduo trabajo.

Es increíble encontrarnos en un lugar donde nuestros hijos se convierten en nuestros confidentes, donde podemos verlos pedir consejo, cuidado y preocupación. Es muy especial tener la oportunidad de compartir experiencias de mujer a mujer con hijas mayores que caminan a mi lado a lo largo de la vida.

Y obviamente existe un interés muy importante: la bendición de tener muchos hijos contiene la bendición potencial de tener muchos nietos, y así tener una progresión logarítmica de amor y satisfacciones a un nivel sublime.

Vigilancia Especial

No es necesario decir que teniendo este propósito en mente, existe una demandada especial de cuidado durante muchos años para que ninguno de los niños caiga en cosas malas.

"Educa a cada niño de acuerdo a sus necesidades únicas", nos dice el hombre más sabio de todos, el Rey Salomón. Para un padre ya estresado esta exhortación parece ser muy intimidante. Además, no importa la edad del niño, los padres se siguen sintiendo obligados en algún momento a dejar ir a sus hijos. Sin embargo, la antigua paradoja de la paternidad requiere que justo en los años más jóvenes nos involucremos más, y los años más maduros requieren que nos enseñemos a nosotros mismos a dejarlos ir.

Lo básico es que Dios deposita en cada alma que baja a esta tierra una misión Divina.

Lo básico es que Dios deposita en cada alma que baja a esta tierra una misión Divina. La Cábala nos enseña que la vida, así como la conocemos, va llegar a su destino cuando el conjunto de almas trabajando en la tierra hayan cumplido su propósito. Con cada niño que nace estamos más cercanos a ese día de eternidad.

Cheryl, una de las mujeres de mi comunidad, viene de una familia secular. Sus padres son gente sofisticada y educada, pero no estaban preparados para el cambio de estilo de vida que ella realizó cuando comenzó a cumplir con los preceptos de la Torá. Como la mayoría de los padres que tienen hijos en esta situación, desgraciadamente vieron la vida de la Torá como una agresión y como un rechazo a sus valores. Cheryl amaba a sus padres, y la actitud de ellos la hirió profundamente. La reacción hacia ella por haber tenido muchos hijos fue muy dolorosa.

Yo tenía que tomar su mano y apoyarla cuando hablaba con sus padres para avisarles que estaba embarazada y que tendría otro hijo. Ellos no podían relacionarse con la bendición y la alegría que conlleva cada hijo que viene. Estaban preocupados de que su hija estaba limitando y sacrificando las posibilidades de vacaciones, coches nuevos, casas de verano, y todo lo que para ellos valía la pena tener.

Tomó un tiempo hasta que mediante muchas visitas y oportunidades para disfrutar de esta gran cantidad de niños, Cheryl finalmente estuvo en una posición para confrontar a sus padres y hacerles la pregunta: "Ahora, ¿cuál de todos sus nietos estarían dispuestos a devolver?".

En el bar mitzvá de su nieto mayor, el padre de Cheryl, rodeado de su increíble grupo de nietos puso su mano alrededor de su hija con lágrimas en sus ojos y con una voz temblorosa le dijo que en verdad ella tenía razón.

Que Dios nos dé a cada uno de nosotros la claridad, la inspiración y la fuerza para hacer nuestra contribución única… cualquiera que sea.