El público tiene un apetito insaciable por dos tipos de libros: los libros de cocina, y los libros de consejos sobre relaciones de pareja, (supongo que también se puede incluir en la lista los libros de dietas y las novelas románticas). Queremos tanto que nuestras relaciones funcionen, y luchamos tanto con ellas, que estamos dispuestos a acatar hasta el último consejo.

Obviamente no todos los libros dicen cosas útiles, ¡o están escritos por personas con experiencia en relaciones exitosas! Así que me intrigó una recomendación que leí sobre un libro nuevo llamado “Matrimonio Maravilloso”, escrito por Lilo y Gerry Leeds. No sé nada de sus credenciales, excepto la más importante de todas – han estado casados más de 56 años. Después de 56 años, me imaginé que ellos deben haber aprendido algo.

Los matrimonios están hechos de pequeños pasos prácticos, que se repiten todos los días, una y otra vez, incluso bajo las circunstancias más desafiantes.

Y de hecho lo han hecho. Lo que los Leeds seguro saben, es que los matrimonios no están hechos de elevadas introspecciones y profundas revelaciones. Los matrimonios están hechos de pequeños pasos prácticos, que se repiten todos los días, una y otra vez, incluso bajo las circunstancias más desafiantes.

Todos quieren consejos excitantes, ideas que los eleven. Eso no funciona. Acá va una sugerencia de los Leeds que sí funciona. Ellos recomiendan que los individuos deben pedir lo que necesitan, en vez de quejarse de lo que no está bien. Siéntate a pensarlo por un momento. Es una idea simple, pero aún así, profundamente importante. Y no sólo es un consejo para el matrimonio. Es toda una filosofía de vida.

Quejarse es claramente una postura negativa. La expresión de un deseo o un anhelo, es una postura positiva. Esto afecta cómo vemos el mundo, cómo experimentamos nuestro tiempo, cómo nos ven los demás, y qué tipo de impacto tenemos en aquellos cuyas vidas tocamos.

No hay un jefe que quiera un empleado quejoso. Los quejosos son malos compañeros de trabajo. Son malos padres, son un desafío como niños, son frustrantes como amigos y son una verdadera carga como esposos.

Los Leeds ofrecen este sabio planteamiento: En vez del quejido, que ya nos resulta demasiado familiar, necesitamos representar nuestros deseos de forma alentadora y agradable. Requiere un poquito más de esfuerzo, un poquito más de reflexión, pero es mucho más productivo.

Tiene mucho mejores resultados, no sólo porque efectivamente conseguimos satisfacer nuestras necesidades, sino porque nos volvemos gente más agradable en el proceso, lo que obviamente mejora nuestros matrimonios, nuestras amistades y nuestras relaciones laborales…

¿Cómo funciona esta extraordinaria forma de comunicación? Es tan simple, y sin embargo, para muchos de nosotros es una forma revolucionaria de ser. En vez de decir ¡Ya nunca salimos!”, podríamos intentar un “En realidad disfrutaría ir al bowling esta noche”. En vez de mañosear que “estoy harta de cocinar”, podríamos probar con “sería una verdadera maravilla si salimos a comer esta noche”. Y en vez de gritar “¡No soy tu sirvienta!”, podría ser más agradable, por no mencionar más efectivo, decir “Me siento sobrepasada; ¿es posible incorporar al presupuesto una ayuda para la limpieza?”.

Esta estrategia puede ser aplicada a casi cualquier situación. “Significaría mucho para mí si llegáramos a tiempo a la fiesta de mi hermana” probablemente funcione mejor que “Siempre te atrasas; ¡nunca llegamos a tiempo a nada!”. Decir por ejemplo “Es tanto más simple para mí si pones tu ropa en el perchero” probablemente mantenga la casa más limpia que un grito de recordatorio. Y, “En realidad disfruto pasar tiempo tranquilo contigo”, probablemente asegure más tiempo privado de “pareja” que irritarse porque tu marido quiere más a su carrera/computador/auto que a ti…

Esta técnica también es preferible a la otra estrategia común de no decir nada en lo absoluto, mientras dejas que aumenten el resentimiento y la frustración, hasta que estalle una pelea realmente grande. Esta ha sido una táctica no efectiva de las mujeres (¡y de los hombres también!) desde un tiempo inmemorial. Pero hemos seguido utilizándola ante la carencia de una alternativa mejor. Ahora… tenemos una.

Los Leeds nos han abierto los ojos a las posibilidades – los cambios pequeños pueden causar un cambio de vida literalmente.

Y esperamos que si expresamos nuestras necesidades de este modo positivo, aquellos en nuestro entorno aprenderán de nuestro ejemplo. Nuestros empleados, nuestros colegas, nuestros hijos, y nuestros esposos también detendrán sus quejidos, convirtiéndolos en una declaración positiva.

No es fácil tener un matrimonio feliz. 56 años requieren mucho esfuerzo. Y un poco de mazal (suerte) también. Y algo de rezos. Y algo de voluntad de no sólo pensar fuera de los marcos normales, sino también actuar en función de ello.