Las relaciones requieren trabajo y parte del trabajo más importante tiene lugar antes del matrimonio. Aquí hay seis cosas importantes que se deben aprender antes del matrimonio. Y si ya estás casado, ¡nunca es demasiado tarde!

1. Trabaja sobre los cambios de estado anímico

Los cambios del estado anímico pueden matar una relación. No me refiero a un trastorno psicológico, sino simplemente al hecho de ser temperamental. Es muy difícil vivir con alguien cuyas emociones son impredecibles. Nunca sabes si cuando abra la puerta encontrarás una sonrisa o una nube oscura. Sí, todos tenemos dificultades, pero eso no significa que debamos ser difíciles. Algunos somos ultrasensibles. Dices la palabra equivocada y nos encerramos en nuestro cascarón. Otros permitimos que pequeños incidentes se conviertan en grandes montañas. Nos cerramos y nos comportamos como si todo fuese terrible.

La próxima vez que te sientas malhumorado, reconócelo. Trabaja para superar la cara amarga, la falta de humor. Diferencia aquello que te hace sentir deprimido del resto de la escena. Trata de ver la vida a través de lentes positivos. No seas el que propaga los gérmenes.

2. Sé responsable

Las relaciones requieren responsabilidad. Decir que vas a hacer algo significa que tu palabra vale. No hacer lo que dijiste deteriora la confianza, la base principal de la relación. Para ser respetado quieres que cuenten contigo y que te tomen en serio.

¿Qué puedes hacer ahora?

Esfuérzate por llegar a tiempo. Sé responsable. Un acto simple como poner tus platos sucios en el fregadero o colgar tu abrigo en vez de dejarlo sobre la silla pueden parecer actos pequeños, pero son un buen comienzo para empezar a ocuparte de tus cosas. Presta atención a las veces que prometes hacer algo y de alguna manera no llegas a hacerlo. Si dices que estarás en un sitio a cierta hora o que harás un trámite como un favor, no inventes excusas. Respeta a los demás, respeta su tiempo, sus bienes y sus emociones tal como te gustaría que te traten.

3. Sé autosuficiente

No entables una relación como la parte débil o necesitada. No debes depender de otros para llenar tu vacío. Antes de entrar en una relación es crucial ser autosuficiente. Para poder mantenerte firme debes saber que tienes la capacidad de superar situaciones difíciles, de ayudarte a ti mismo y de navegar la vida. De otra forma, permitirías que el otro defina tu propio valor. Con una palabra o con un gesto pueden quitarte tu confianza y transformarte en una persona miserable.

Autosuficiencia significa que puedes depender de tus propias habilidades. Eres confiado y seguro de ti mismo. Sabes quién eres. No dependes de otros constantemente. Eres capaz de pasar tiempo solo sin deprimirte. Trabaja en aprender nuevas habilidades, asiste a una clase, mantente abierto a conocer nuevos amigos para que tu mundo siempre esté en crecimiento. No te estanques pensando que no puedes evolucionar.

El judaísmo nos enseña: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Antes de amar a los demás, primero debemos saber cómo amarnos a nosotros mismos.

4. Mejora tu comunicación

La comunicación es la clave para la conexión. En vez de encerrarte en un frío silencio, explica lo que te molesta. Deja de lado las culpas, las quejas, los reclamos y el sarcasmo. No acuses. No des sermones. Sólo pide unos instantes para expresar tus sentimientos con dignidad. Di: “Me siento herido/mal/triste cuando...” en vez de decir: “¿Cómo pudiste hacer...?” o “¿Qué pasa contigo?”

Acostúmbrate a dar cumplidos. Todo el mundo valora la gratitud. Fíjate cuán feliz puedes hacer a otra persona con palabras de gratitud. Expresa afecto a las personas importantes de tu vida.

Deja de mirar la pantalla cuando hablas con los demás. Empieza a conectarte cara a cara.

Lamentablemente, algunos adultos crecieron sin escuchar nunca las palabras “te quiero” cuando eran niños. El ciclo continúa en la siguiente generación. No temas comunicar ternura.

Ser un buen comunicador también significa que eres bueno para escuchar. Escucha lo que los demás intentan decirte. No juzgues. Abre tu corazón a los pensamientos de los que te rodean. Si no estás de acuerdo con lo que dicen, ten cuidado de no hacer sentir pequeña a la otra persona. No siempre pensarán igual, pero la tensión surge cuando piensas que siempre debes ganar y ves a los otros como tus oponentes. De esta forma todos pierden.

5. Sé bondadoso

La palabra en hebreo para amor es “ahavá”, que viene de la raíz “hav” que significa dar. Mientras más damos e invertimos en el otro, más llegamos a amarlo. Mientras más grande es la entrega, más grande es el amor.

La bondad es la ruta para el amor. Las relaciones requieren sensibilidad, empatía, consideración y compromiso. Ser bondadoso abarca todas estas cualidades.

Busca a lo largo del día oportunidades para ser bondadoso. Pregunta cómo puedes ser más sensible con tus compañeros de trabajo, con tus amigos y con los miembros de tu familia. Pequeños actos de bondad como no menospreciar a alguien cuando comete un error, tomarse el tiempo de escuchar los problemas de otro, darle un aventón, comprar un capuchino caliente no sólo para ti, son todas formas para construir nuestro músculo de bondad.

Cada noche, antes de irte dormir, pregúntate cómo hiciste que este mundo sea un poquito mejor porque estás en él.

6. Paciencia

Las relaciones no son perfectas. Vivir con otros significa que aprendemos a ajustarnos, a crecer, a esperar, anticipar y perdonar. Somos puestos a prueba con desafíos inesperados. La vida es emocionante y a veces decepcionante. Hay tanto alegría como tristeza. Debemos trabajar para superar los tiempos difíciles. Saber manejar sólo los buenos tiempos es una fórmula imposible para el amor duradero.

Nuestro mundo alienta los resultados instantáneos. Gratificación instantánea significa que lo queremos todo y lo queremos ahora. Perdemos la paciencia con demasiada rapidez. Con un clic hacemos una compra que recibimos al día siguiente. Desde el sushi ya preparado a la comunicación instantánea, no estamos acostumbrados a esperar.

No hay una poción instantánea cuando se trata de las relaciones. Los resultados reales requieren de paciencia.

Cada día, dedica tiempo para trabajar en la paciencia. Observa cuán a menudo pierdes la compostura cuando parece que las cosas tardan demasiado. Toca un poco menos la bocina, evita dar una respuesta instantánea que puede ser dañina. La paciencia es un bien increíble para el matrimonio y para la paternidad.

Trabajar en estos aspectos no es fácil, pero los resultados sin duda valen la pena.