Hace poco, una conocida me confió las dificultades que tenía en su matrimonio. Yo le recomendé un libro fabuloso, The Empowered Wife, de Laura Doyle. La historia personal de Doyle parecía muy similar a la de mi amiga y esa era la premisa de su libro. A pesar de tener un matrimonio tenso, Doyle y su esposo dejaron de ir a terapia después de ver a su terapeuta regañar en público a su propio esposo.

A través de entrevistas, Doyle descubrió los "secretos" de miles de parejas felizmente casadas que habían pasado por lo menos 15 años juntas. Ella descubrió seis ideas que se repetían, a las que llamó "habilidades de intimidad", que pueden salvar a la mayoría de los matrimonios, y hacer que un buen matrimonio sea incluso mejor.

Después de enseñar los conceptos de Doyle a muchas estudiantes, la respuesta que he recibido es increíble. He aquí las 6 habilidades que pueden mejorar tu matrimonio.

Habilidad 1: Tú eres responsable de tu propia felicidad

Esther Perel, terapeuta matrimonial y escritora, explica que nuestro cónyuge no puede satisfacer cada una de nuestras necesidades. Es imposible que tu esposo cumpla simultáneamente el rol de confidente, compañero, sostén de la familia, terapeuta y mejor amigo. Esta carga es abrumadora para cualquier persona. Perel cree que no es la tarea de tu esposo hacer que seas feliz. Sólo tú puedes hacerte feliz a ti misma. Cuando aprendemos a cuidarnos a nosotras mismas, quitamos mucha presión de nuestros esposos. Internalizar esta idea es el primer paso para un hogar armonioso.

El concepto de “cuidarse a uno mismo” es central para la armonía matrimonial. No tendremos energía disponible para respetar al otro si no nos cuidamos primero lo suficiente a nosotras mismas. Sólo cuando tu propia copa está llena puedes derramar hacia afuera para los demás.

Habilidad 2: Expresar gratitud constantemente

Doyle recomienda expresar gratitud por lo menos tres veces al día. Mientras más gratitud expreses, más querrá tu pareja hacer por ti. Un bono adicional es que la gratitud limita a la negatividad, porque uno no puede sentirse agradecido y resentido al mismo tiempo. En el libro de Janice Kaplan, Gratitud Diaries (El diario de la gratitud), los terapeutas cuentan historias de éxito de parejas que expresaron consistentemente gratitud y después de algunas semanas ya no precisaron más ir a terapia.(1)

Toda esta gratitud rinde grandes beneficios cuando se la invierte en el matrimonio.
Para tu esposo serás más bella y más querible cuando comiences a practicar activamente la gratitud. Doyle dice que la mayor parte del tiempo, cuando alguien ya no se siente atraído hacia su pareja por lo general no se trata de un asunto físico. La apreciación es atractiva porque ser agradecido eleva tu nivel de felicidad, lo que hace que sea más divertido estar cerca de ti.

Habilidad 3: Aprender a recibir

Recibir un regalo puede ser la mayor bondad para la autoestima de quien lo da. Cuando tu pareja se toma el tiempo para elegir un regalo, siempre debemos agradecerle genuinamente por sus pensamientos, incluso cuando el regalo no responde a lo que esperábamos.

Recibir es lo opuesto a rechazar, y transmite el mensaje de que aceptas a tu pareja. Cuando tu cónyuge te da algo que está por debajo de tus expectativas, recíbelo de todas formas y agradécele sinceramente. Cuando rechazamos un regalo o un elogio, ponemos en riesgo la conexión emocional que se podría haber creado si lo aceptáramos con gracia. Al recibir el regalo teniendo esto en mente, más actos de amor y regalos aparecerán en nuestro camino.

Habilidad 4: Respetar al otro de acuerdo a sus términos

Como el oxígeno, todo el mundo necesita respeto. Las palabras de la famosa canción de Aretha Franklin: “R-E-S-P-E-C-T find out what it means to me" (R-E-S-P-E-T-O descubre lo que eso significa para mí) constituyen exactamente el mensaje de esta habilidad. Queremos respetar a nuestros esposos, tratamos de respetarlos, pero tenemos que asegurarnos de que nuestros actos se traduzcan en lo que ellos consideran que es respetuoso. Cuando una persona siente que recibe el respeto que necesita, responde a ese sentimiento con adoración hacia su pareja.

Una de las frases más útiles en un matrimonio es "confío en tu criterio". Esta frase cambia todo e indica nuestra confianza en la capacidad de toma de decisiones de nuestro cónyuge.

Muchos de los clientes de Doyle preguntan con escepticismo: “Pero ¿qué ocurre si no confío en que vaya a tomar buenas decisiones?”. Doyle argumenta que cuando tenemos fe en nuestra pareja, la otra persona se siente más segura para lograr lo que se propone y nuestra confianza se transformará en una profecía autocumplida. Cuando el marido mira los ojos de su esposa y ve que ella no piensa que él es capaz, su autoestima disminuye. Sin embargo, si la mira y ve el reflejo de una persona que lo valora, se desempeñará mejor en todas las áreas de la vida.

Habilidad 5: Renunciar al control

Renunciar al control significa permanecer en tu carril y concentrarte en las áreas en donde está tu verdadero poder. En vez de tratar de controlar a quienes te rodean, enfócate en ti misma, en tus necesidades y deseos. Cuando te mantienes en tu propio carril, todo lo demás se acomoda solo.

La experiencia de una de mis alumnas ilustra este concepto. La oficina "casera" de su esposo estaba desordenada y ella deseaba que él la reorganizara. En vez de exigirle a él que cambiara algo, ella decidió focalizar primero su energía en su propio desorden. Habitación por habitación, estante por estante, ella comenzó a organizar las cosas, y su esposo prestó atención. La casa se veía genial, y por voluntad propia, él comenzó a ordenar su oficina sin que ella mencionara nada. Cuando te mantienes en tu lado de la pista, todo mejora.

Ceder el control es ser vulnerable, pero también es una piedra básica de la intimidad.

Habilidad 6: Esforzarse por ser vulnerable

Todos odian el rechazo. La vulnerabilidad crea una atmósfera de aceptación que permite que se disipe nuestro miedo al rechazo y que nuestros esposos florezcan.
La naturaleza de vivir con otra persona para la eternidad lleva a que nuestros esposos de vez en cuando sean insensibles. Doyle sugiere utilizar una sola palabra en los momentos dolorosos: "ay" o "auch". Usar una de estas palabras indica de inmediato que nos sentimos heridos, sin invocar una respuesta defensiva.

En vez de demandar y exigir, la vulnerabilidad implica guiar con nuestros deseos. Al ser vulnerables podemos expresar nuestras necesidades, pero debemos tener en cuenta cómo se presentan esas necesidades. Doyle llama a las quejas "deseos perezosos", y dice que cualquier queja puede ser presentada de mejor forma como un deseo. Por ejemplo, en vez de decir: "¡Qué calor de locos! ¡Me estoy cocinando!". Prueba decir: "Me encantaría refrescarme".

Cuando expresas una queja, la respuesta del otro se estanca; básicamente estás diciendo: "Estoy molesta y no hay forma de complacerme". Sin embargo, cuando expresamos un deseo, la imaginación se enciende. A una persona se le pueden ocurrir muchas formas ayudar a otro a refrescarse. Quizás ofrecerle un vaso de agua fría, invitarlo a tomar una ducha fría o buscar un rincón con sombra.

Uno de los miembros de la pareja puede provocar un cambio positivo en cualquier relación. Un esfuerzo unilateral puede ser el catalizador para transformar el estatus de un matrimonio.

Aunque estas herramientas pueden ser difíciles de implementar en el momento, tienen un efecto duradero y a largo plazo. Las seis habilidades de intimidad de Laura Doyle son cruciales para mejorar la relación matrimonial y pueden hacer que cualquier matrimonio llegue a ser mejor.


NOTAS

1. Kaplan, Janice Gratitud Diaries, págs. 30-32