La fila para el control de seguridad de El Al parecía interminable. Con mi familia estábamos emprendiendo el retorno a casa luego de nuestro viaje en Israel y cada uno conducía su pesado carrito de equipaje tratando de no chocar con nadie. Finalmente nos pusimos en la fila y esperamos nuestro turno para responder las preguntas habituales. No habíamos notado a la pareja de adelante hasta que escuchamos un arranque de ira.

“¡No puedo creerlo! ¡Se cayeron todas nuestras maletas del carro y es tu culpa!”. La mujer gesticulaba con indignación a su marido. “Me dijiste que te hiciera caso y que las apiláramos una arriba de la otra. Ahora mira este lío. Siempre me haces esto. Siempre crees que tienes la razón, pero te tengo noticias: no la tienes. La próxima vez no voy a escucharte. Estoy harta de ti”.

Marido y mujer se miraron mutuamente con rabia y, si bien tratamos de ayudarlos con su equipaje, el monólogo continuó y el marido hizo finalmente un ademán desdeñoso en dirección a su esposa.

No sé si ellos tuvieron unas hermosas vacaciones, pero su viaje de vuelta a casa se había arruinado definitivamente.

Nadie comienza su matrimonio queriendo ser desagradable o cruel. Es sólo que olvidamos cómo ser amables. Por alguna razón nos volvemos cada vez más insensibles. Nos rehusamos a utilizar el encanto y la risa, e incluso llegamos a ser desconsiderados con nuestras palabras; no se necesita mucho esfuerzo para causar dolor.

Incluso cuando creemos haber encontrado a la persona de nuestros sueños, pronto nos damos cuenta que nadie es perfecto. Todo ser humano tiene sus defectos. Tenemos que trabajar juntos para establecer una base sólida para que esta unión perdure.

Existe un potencial increíble en cada matrimonio. ¿Cómo podemos sacar a la luz lo mejor de nuestra relación y hacer que el potencial se materialice? Si vemos nuestro matrimonio como un proyecto de construcción de amor que dura toda la vida, entonces entenderemos que el matrimonio requiere de un cuidado constante. Un buen gestor de proyectos sabe que se necesitan las herramientas adecuadas, el tiempo, el esfuerzo y el equipo apropiado para poder alcanzar un objetivo y hacer que todas las piezas calcen correctamente. Si queremos un matrimonio que perdure en el tiempo, entonces debemos pensar en un plan para fortalecerlo.

He aquí 7 pasos para fortalecer tu matrimonio:

1. Crear un ambiente de afecto

Muchas parejas dicen que la intimidad física es lo primero que se daña cuando un matrimonio comienza a desmoronarse. Es importante recordar que la conexión física se mantiene por medio de expresar y demostrar afecto. No podemos permitir que el estrés y las responsabilidades como el trabajo y la crianza de los niños disminuyan nuestra capacidad de demostrar que aún nos preocupamos por nuestra pareja. Enviar mensajes de texto cariñosos y divertidos, concluir las llamadas telefónicas con un “Te amo” y colocar notas en el bolso de tu pareja cuando se prepara para un viaje son grandes formas de mostrar afecto. Expresa gratitud constantemente, sobre todo por las pequeñas cosas que uno suele pasar por alto. Ten cuidado de no empezar a tomar a tu cónyuge por sentado.

2. Una dosis diaria de bondad

Las parejas felices se aseguran de que los actos de bondad formen parte de sus vidas diarias. Ser amable no es algo que se deba dejar sólo para las ocasiones especiales. Tampoco significa que tenemos que gastar un montón de dinero para hacerlo: cómprale a tu pareja su barra de chocolate favorita o un capuchino, permítele dormir hasta tarde una mañana de domingo, llena el estanque del coche para ayudarla a ahorrar tiempo. El judaísmo nos enseña que cuanto más damos, más amamos. Lamentablemente tenemos la errada noción de que cuanto más recibimos, más amamos, lo cual nos lleva a esperar que sea nuestra pareja quien nos dé a nosotros y olvidamos que el amor crece cuando invertimos y cuando nos dedicamos a hacer que la relación funcione.

3. Aceptación

Reconoce que toda persona tiene sus limitaciones. Todos cometemos errores. Todo el mundo tiene un hábito que puede volvernos locos. ¿Y qué? Deja de tratar de cambiar a tu pareja. Acéptalo por lo que es. Deja de enfocarte en lo que te molesta, ya que eso sólo hará que te moleste cada vez más. En lugar de eso trabaja en reconocer los rasgos positivos que posee tu pareja. Tenemos que enfocarnos en lo bueno para que nuestro amor crezca. Puede que tu marido sea terrible para comprar regalos, pero quizás es muy bueno para limpiar la mesa después de la cena. Ella puede no ser la mejor organizadora del mundo, pero quizás no pierde el control cuando está bajo presión. Una vez que aceptes a tu pareja y te enfoques en las bendiciones, se fortalecerá la base de tu matrimonio.

4. Revive el romance

Es muy fácil dejar de cuidar nuestra apariencia con el paso de los años. Debemos trabajar activamente para vernos y sentirnos atractivos. Y esto también es verdad para los hombres. Los cambios positivos traen consigo reacciones positivas. Deshazte de las sudaderas holgadas y de las camisetas manchadas. Además, comprométanse a una rutina semanal de pasar tiempo juntos. Asegúrense de apagar sus teléfonos y dispositivos electrónicos. Recuerden que no se trata de pasar un preciado tiempo discutiendo los problemas cotidianos o asuntos de los niños, sino que se trata de reavivar la chispa.

5. Mira para el otro lado

No siempre tenemos que estar en lo cierto. No siempre tenemos que tener la última palabra en todo. Las cosas que nos molestan no siempre requieren un discurso de “te lo dije”. Hay veces en las que no podemos elegir la situación que se nos presenta, pero siempre podemos elegir la reacción que tenemos ante ella. Y esa reacción puede construir o destruir. Si eres capaz de hacer la vista gorda de vez en cuando y mirar hacia otro lado, entonces los pequeños problemas del día a día no te desviarán de tu curso. El hecho de reaccionar siempre con irritación y hacerle la ley del hielo a la pareja pueden terminar erosionando el vínculo que mantiene unido al matrimonio.

6. Recuerda tu objetivo

Cuando estés molesto o enojado pregúntate a ti mismo: ¿Cuál es mi meta? Va más allá de pagar la hipoteca, llevar a los niños a la escuela o salir de vacaciones. Mi objetivo es la creación de un “mikdash meat”, un santuario en miniatura. Eso quiere decir que vivo en un hogar lleno de paz y me esfuerzo para alcanzar la armonía. Pregúntate siempre: “¿acaso esta acción, o esta reacción, me ayudarán a alcanzar mi meta?”.

7. Cultivar la amistad

Bajo la jupá bendecimos a la novia y el novio y decimos “Otorga abundantes bendiciones a estos queridos amigos...”. Desarrolla un lazo de amistad dentro de tu matrimonio. Recuerda que los verdaderos amigos no se traicionan mutuamente ni se menoscaban el uno al otro. Ellos protegen su amistad, buscan el tiempo para estar juntos, y no ponen en peligro su relación.

Puedes darte cuenta de que ya es hora de dejar de tener el ‘mismo comportamiento de siempre’. Habla con tu pareja y planeen cómo lograr esto. Dile: Tenemos que cambiar la forma en que nos tratamos mutuamente. Intentemos encontrar tiempo para estar juntos. Bajémosle el tono a las cosas negativas y frustrantes, y trabajemos para ser positivos el uno con el otro.

Todos podemos trabajar más duro para demostrarle a nuestra pareja lo mucho que la amamos.