¿Cómo pueden las parejas mantener, incuso mejorar, su matrimonio al estar encerrados, aislados en su hogar?

Aunque no hay una solución que sea adecuada para todo el mundo, los siguientes consejos prácticos pueden aplicarse a muchos, si no a la mayoría de las personas.

1. Permite las diferencias: Esta pandemia y la cuarentena obligaron a muchos a asumir roles y responsabilidades fuera de su experiencia, expectativa y zona de confort. Cada uno se adapta a esta nueva realidad de otra forma. Nuestros Sabios enseñan que tal como los rostros no son idénticos y no criticamos ni rechazamos a quienes no se ven exactamente como nosotros, también las personalidades de las personas, su psiquis y sus mecanismos de supervivencia son diferentes. Debes dar espacio para que las otras personas que viven en tu casa puedan enfrentar la realidad a su manera. Respeta y valida sus sentimientos y necesidades. Reconoce lo que tú necesitas y respeta las necesidades de los demás.

2. Comunícate: Estamos profundamente sumergidos en esta crisis y muchos ni siquiera compartieron entre ellos lo que sienten, lo que les preocupa, qué extrañan o qué sueñan, qué les resulta especialmente difícil respecto a esta situación y qué ayuda a que les resulte más fácil. Asegúrense de que cada uno sepa cuáles son las cosas que desencadenan los sentimientos del otro, especialmente lo que siente cuando aparecen emociones negativas. Decidan cuáles son los límites que deben honrarse y respetarse, tales como espacio y tiempo de trabajo versus espacio y tiempo familiar. A menudo la mejor forma de comunicarse es escuchar activamente, sin tratar de corregir a la otra persona ni de solucionar su problema. No tomes nada por obvio y no supongas que tu pareja o tus hijos saben qué es lo que sientes o necesitas, ni que tú sabes lo que ellos están atravesando o cómo puedes ayudarlos.

3. Cómo pelear: El Dr. John Gottman escribe que dentro de cada pelea hay una conversación que tenía que ocurrir pero que no tuvo lugar porque en cambio comenzó la pelea. Las mismas diferencias que enriquecen nuestras relaciones a veces también pueden producir fricción y conflicto. Gottman dice que la forma en que comienzan las conversaciones por lo general determina cómo van a terminar. Por lo tanto, al presentar un tema difícil recuerda que se trata de alguien a quien amas, asegúrate de darle el beneficio de la duda y de ver a toda la persona y a la relación en general.

La Mishná enseña que debemos juzgar a todos favorablemente usando la expresión en hebreo “kol haadam”, cada persona. Esto también puede interpretarse como la “persona entera”, porque una relación feliz demanda no definir a la persona o la relación con ellos en base a un acto o conversación, sino por kol haadam, la imagen global de quienes son y la vida que tienen juntos. Usa un tono productivo, sin prejuicios y sin acusaciones. Para ser productivo, llega a la raíz de la diferencia y con calma negocien una conclusión o un acto con el cual ambos puedan vivir, incluso si no es ideal.

4. Ser positivo: Podemos sentir que luchamos para mantener nuestras cabezas fuera del agua, pero no debemos olvidar que somos las cabezas de nuestros hogares. Los adultos están a cargo de llevar luz y, a través de su ejemplo, iluminar las vidas de los niños con mensajes y comportamientos positivos. Enfócate en lo bueno, las bendiciones y las oportunidades de sentirse agradecidos. Conscientemente utiliza un lenguaje positivo y sonríe, incluso cuando no te sientas feliz. Sonreír utiliza músculos faciales que liberan dopamina y los investigadores demostraron que la sonrisa es contagiosa, al igual que los bostezos y los estornudos. Sonríe y quienes te rodean también comenzarán a sonreír.

5. Cálmate a ti mismo: Cuando luchas para mantenerte positivo, cuando sientes que estás al borde de una explosión, no te descargues sobre otros ni muestres tu mal humor. Aprende a reconocer qué es lo que necesitas para calmarte y recuperar la sanidad, nutrir tu alma y recuperar tu paciencia y positivismo. Sale a caminar, disfruta de una taza de café, llama a una amiga, escucha un shiur, o hace cualquier cosa que te ayude de una forma y en un momento que pueda funcionar también para tu pareja.

6. No te ahogues en un vaso de agua: Al estar presionados y en un medio tenso, tendemos a exagerar y a dramatizar en exceso sobre lo que normalmente son problemas pequeños e insignificantes. En su libro “No te ahogues en un vaso de agua”, Richard Carlson nos recuerda que el secreto de la serenidad, la buena salud y la felicidad es tener perspectiva. Se entiende que a veces nos sintamos frustrados o que queramos solucionar asuntos difíciles, pero tenemos que hacerlo con perspectiva. Antes de que todo escale de tono, pregúntate a ti mismo si realmente es algo importante, si vale la pena enojarse o quedarse estancado por eso.

Para evitar enojarte usa la técnica de 5-5-5. Antes de perder el control, da un paso atrás, sal de ti mismo y pregúntate: “¿Esto me va a importar dentro de 5 días? ¿Me va a importar dentro de 5 meses? ¿Me va a importar dentro de 5 años?”. Si la respuesta es que no, entonces déjalo pasar y sigue adelante. Nunca es un buen momento para guardar rencor, pero especialmente no es bueno hacerlo durante una pandemia, cuando necesitamos conservar nuestra energía para lo que realmente es importante.

7. “Roba” tiempo: El tiempo es el oxígeno que las relaciones necesitan para respirar. Muchos hacen malabarismos entre el trabajo, ayudando a los niños a estudiar y tratando de pasar el día. Al final del día, casi no nos queda energía. Sin embargo, no podemos descuidar esta relación de crítica importancia en nuestras vidas. Tómate el tiempo para salir a caminar, compartir un juego, reír y soñar juntos. Compartan un objetivo que agregue significado a sus vidas, como estudiar Torá, ser voluntarios o planear para el futuro. Estar aislados en casa presenta una grandiosa oportunidad para la nostalgia. Revisar tarjetas, cartas, fotografías y videos de smajot, vacaciones y paseos. Revivir las mejores partes del pasado nos hace sonreír y nos une.

8. Haz un esfuerzo: Puede ser que no te encuentres con el mundo exterior, pero sigues presente ante los que deberían ser el centro de tu mundo. Esfuércense por ser atractivos para el otro. Sorprende a tu pareja con un regalo tierno, no demasiado caro que compres en línea sin ninguna razón. Pronuncia elogios y expresa gratitud, especialmente por cosas mundanas y esperables como las compras, la comida, la limpieza, sacar la basura o llevar a los niños a dormir.

La mayoría de las relaciones no emergerán de esta época extraordinaria de la misma forma en que la comenzaron, La pandemia del 2020 es una oportunidad para crecer juntos o, lamentablemente, para alejarnos. Que podamos mirar hacia atrás con recuerdos y sentimientos positivos hacia nuestra relación en este momento o que tengamos que recuperarnos del conflicto y del trauma, dependerá de cómo actuemos y cómo nos tratemos ahora.


Este artículo fue adaptado a partir de las clases dictadas por el Rav y la Rabanit Goldberg.