Presumiblemente todos quieren mantener viva la chipa de su matrimonio. Algunos podrán creer que no es posible. Algunos se habrán dado por vencidos. Algunos simplemente no sabrán cómo. Pero todos lo quieren.

Entonces, ¿qué tiene que hacer un bien intencionado esposo? La respuesta no es llevarse a la esposa a una isla privada un fin de semana romántico (A pesar de que no estaría nada de mal). La respuesta no es seguir lo que dicta la industria publicitaria y forrarla en diamantes. (A pesar de que tampoco estaría nada de mal).

La respuesta recae en las pequeñas acciones e interacciones del día que dicen “Te valoro”, “Tú me importas”, “Tus metas y propósitos son importantes para mi”.

Definitivamente hay lugar para gestos románticos – flores, cenar afuera, un paseo por la playa (¡tiene la ventaja de ser romántico y gratis!). Pero la chispa se mantiene viva a través de las idas y venidas de tu relación cotidiana - aliviando la carga de tu esposa, no tomándola por sentado, haciéndola saber lo especial que es – lo linda que es.

La chispa se mantiene viva aliviando la carga de tu esposa, y haciéndole saber lo especial - y linda que es.

Nosotros podríamos pensar que con una casa llena de niños, con turnos para llevarlos al colegio e hipotecas que pagar no hay lugar para las chispas. Pero esto es, afortunadamente, mentira.

Si bien es cierto que no hay espacio para los sueños y los cosquilleos en el estómago de los recién enamorados (e incluso ellos a veces tienen que trabajar para pagar la renta), esa no es la única evidencia de chispas.

 La emoción en una relación se mantiene viva cuando uno se preocupa por el otro, al estar interesados el uno en el otro y a través de las acciones que lo demuestran.

Cuando un cansado esposo se toma el tiempo para escuchar los detalles del día de su esposa (numero de pañales cambiados del día y todo) las chispas se reencienden. Cuando él pacientemente describe su día sólo porque ella quiere saber (a pesar de que él se olvidaría feliz de el), entonces, la llama sigue ardiendo. Cuando él saca la basura porque a ella le molesta, cuando él cuida a los niños y dice “Anda a descansar”, o mejor aún “Ándate de compras”, las chispas siguen resplandeciendo.

Cada expresión de amor y preocupación mantiene la chispa viva. Ninguna es tan trivial como para no decirla y quedarse con ella. Cada vez que le dices a tu esposa que la amas, la llama de tu matrimonio es más brillante.

Nos confundimos; pensamos que necesitamos un escenario de Hollywood, vestuarios de diseñador y conversación de guión. Buscamos el lugar perfecto, el cielo sin nubes, la noche de luna llena.

Pero lo creas o no, las chispas pueden encenderse en el caos de tu sala de estar – en el placer compartido de tu familia (incluso algunas veces en la frustración compartida), en el sentido compartido de las metas, o en la creación compartida.

El fuego se enciende cada vez que un hombre le dice a su mujer cuanto aprecia quién es, lo que ha hecho, y sí, cuán atractiva es para él. No creas que tu esposa no necesita escuchar eso de ti: todas lo necesitan. Sin importar cuán “espirituales” sean.

Las joyas son bellas pero estos grandes gestos sólo pueden ocurrir en raras y especiales ocasiones (lo cual, en esta economía, parece ser incluso más raro y más especial). Pero la vida diaria ofrece muchas oportunidades para mantener tu matrimonio vibrante, oportunidades que no toman mucho tiempo pero que pueden involucrar esfuerzo de enfoque, de salirse de nuestras propias necesidades y deseos, de ignorar cualquier cosa extra que clame tu atención.

Empieza con los gestos simples. Cada mañana, cada tarde, detén lo que estés haciendo (sí, tu trabajo puede esperar un par de minutos; no, ¡no vas a perder el trato!), llama a tu esposa y dile “te amo”, “gracias por todo lo que haces por mi”. Te prometo que la chispa se mantendrá.

(Haz clic aquí para ver la "Guia Para las Mujeres" acerca de cómo mantener la chispa encendida en el matrimonio)