Querido Gary:

Mi esposo siempre me está diciendo las maravillosas cosas que él hace para hacerme feliz. Si tiende la cama me cuenta, si se esfuerza en el trabajo, me entero. El otro día tuvo que ocuparse de un tema del seguro de salud y se aseguró de decirme que le llevó más de dos horas y tres llamadas telefónicas, por las dudas de que yo hubiera pensado que había resultado fácil. Yo no llevo la cuenta de las cosas que hago por él y encuentro infantil que él lo haga. Mis amigas me dijeron que sus maridos no hacen esto, ¿por qué lo hace el mío?

O tiene baja autoestima o no lo aprecias lo suficiente… o ambas. Decirle que deje de hacerlo obviamente no funcionará. Ten una conversación honesta sobre lo que busca con esos comentarios. Si quieres que frene, lo mejor que puedes hacer es apreciarlo aún más. La apreciación es crucial, mi investigación reportó que los hombres infelizmente casados dicen que lo que más quieren en sus matrimonios es más apreciación.

Los hombres infelizmente casados dicen que lo que más quieren en sus matrimonios es más apreciación.

Siempre que le pregunto a una pareja que enumere las cosas que valoran de cada uno terminan con una lista muy corta. Cuando menciono los puntos obvios como ser un buen padre, trabajar duro para ganar dinero, las personas siempre me dicen: "¡Pero eso se supone que debe hacerlo!".

La mayoría de los cónyuges comete el error de creer que la apreciación sólo se da cuando alguien ha ido mucho más allá de su obligación. Pero todos queremos ser tenidos en cuenta y amados por nuestro trabajo duro, más allá de que sea nuestra responsabilidad o no. La apreciación puede ser tan fácil como un simple abrazo, unas gracias, un gesto de amor (su flor favorita, su revista favorita). Se trata más de un enfoque y una cultura que aliente la apreciación, que de un despliegue infinito de energía.

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Si él debería recordarte constantemente las "maravillosas cosas que él hace" es un tema analizado por el Talmud, escrito hace unos 2.000 años. La conclusión es que uno debería revelar que es el “dador” de un regalo, si el receptor no lo va a averiguar por su propia cuenta. Sin embargo, si es claro que tú eres quien ha dado el regalo, entonces no deberías mencionarlo.

Cuando un esposo está dando un regalo debería decirle a su pareja el tiempo, esfuerzo y costo aproximado si estos no serán evidentes. Esto no es hacerse propaganda, sino expresar que amas a tu cónyuge y que estás dispuesto a hacer un esfuerzo para que sea feliz y para continuar creando una relación con amor. Si el cónyuge receptor se enterará del regalo y sabrá el dinero o la energía que costó, entonces no es necesario mencionarlo. Bajo estas circunstancias, decirle al receptor podría ser una forma de jactarse, tratar de hacer que la persona se sienta culpable o de intentar obtener algo a cambio. Puede que esa persona tenga una necesidad excesiva de llamar la atención hacia sus acciones para poder ser alabada. Si sientes que ese es el caso, ten una conversación franca y amorosa sobre el tema mientras escuchas atentamente y con voluntad de enfrentarte a ti misma y de evaluar también si puedes ser más apreciativa.

Cuando un cónyuge da un regalo, el receptor tiene la obligación de ser debidamente valorativo para que el regalo cree un momento más cálido y amoroso entre ellos. No esperes hasta los grandes regalos, valora también las pequeñas cosas.