Mantener vivo tu matrimonio puede ser una tarea sumamente difícil. Crear una vida feliz requiere transpiración, introspección, coraje y compromiso.

La sabiduría de la Torá muestra el camino para construir un hogar lleno de amor. Depende de nosotros elegir cuánto esfuerzo invertiremos. Cuando un matrimonio queda varado, a menudo me preguntan si uno solo de los integrantes de la pareja podría hacer una diferencia por sí mismo. La respuesta es muy simple: sí. Si uno de los dos decide nutrir la relación, generará una sensación renovada de esperanza. La energía en el hogar se volverá más positiva. Es cierto, puede que lleve tiempo, pero la pareja eventualmente reflejará las mismas emociones. Si ofreces amor, fortalecerás el lazo. Si generas dolor, recibirás más dolor. Si te aíslas emocionalmente, el vacío te superará.

Durante los próximos siete días inspírate a amar. Basándome en la sabiduría de la Torá, te presento a continuación un plan de acción concreto de siete días para ayudarte a amar. En una semana descubrirás que tienes la fortaleza interna para pasar de la “promesa de amor” a la práctica diaria y genuina, pasando de una situación de sueños frustrados a una realidad mucho más alegre.

Día #1: Sonríe

“Shamai dice: recibe a toda persona con un rostro alegre” (Ética de nuestros padres 1:15).

Cuando veas a tu pareja por primera vez en la mañana, regálale una sonrisa. Cuando llegue la noche y se vean nuevamente, recibe a tu pareja con un rostro placentero. Incluso si tuviste un día horrible —hubo un problema en la oficina, llamó el director de la escuela de tu hijo y hay una gotera en el baño—, no dejes de sonreír. Una sonrisa alegra el corazón, le muestra a tu marido que te pone feliz verlo. Le transmite a tu esposa que te alegra que esté allí.

Los primeros gestos que mostramos por la mañana pueden marcar la pauta para el día. Una mirada gruñona crea un ánimo amargo. Tanto en la mañana como en la noche, cuida que en esos primeros momentos en que se ven no se transmita estrés ni presión. Para que un hogar sea un refugio, debe estar lleno de alegría. Nuestro rostro proyecta una sensación de calidez y placer o de distanciamiento y desagrado.

Hoy intenta ser tú quien sonría primero. Comunica ternura. Crea alegría.

Día #2: Entrega

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

En lugar de preguntarte "¿qué ha hecho por mí últimamente?", pregúntate qué puedes hacer tú para mostrar tu amor. No esperes a que tu pareja inicie los buenos sentimientos; hoy puedes ser tú quien traiga placer a tu relación. La mejor manera de hacerlo es pensar en lo que quieres y hacerlo por tu pareja. Haz un desayuno sorpresa, trae a casa el chocolate favorito, ofrece llevar a tu pareja a algún lado, haz un mandado, programa una velada romántica; lo que sea que muestre que tienes interés.

¿Cómo quisieras que te trate tu pareja? Brinda apoyo emocional. Brinda atención absoluta. Da de tu tiempo. Da el regalo de amor. Esa es la clave para crear un lazo más fuerte.

Hoy enfócate en verter energía refrescante en tu relación y en hacer algún acto de bondad por tu pareja.

Día #3: Habla con amabilidad

“La vida y la muerte están en el poder de la lengua” (Proverbios 18:21).

Las palabras crean. Las palabras destruyen. Con una palabra podemos alentar sueños, crear alegría, inspirar esperanza y aliviar heridas. Y con una palabra podemos generar odio, causar pena, destruir un deseo y demoler la autoestima. Este día esfuérzate por hablar con amabilidad y dignidad, incluso cuando no estés de acuerdo en algo. Desafíate a no decir cosas como "¿Estás loco?", "¿Qué te pasa?" y "¿No puedes hacer nada bien?". Decide que dejarás de avergonzar y humillar a tu pareja. En lugar de menospreciar y vivir en heridas pasadas, transmite palabras de gratitud.

Día #4: Calla

“Un cerco protector para la sabiduría es el silencio” (Ética de nuestros padres 3:17).

A veces es mejor morderte la lengua que responder. La ira puede hacer que una persona diga cosas que no siente. El odio puede causar grandes errores. El silencio te hace sabio. Puedes revisar tus palabras y pensar antes de actuar. Muchas parejas me dicen que ni siquiera recuerdan cómo comenzó una discusión terrible. Si uno de los dos hubiera permanecido en silencio, la situación no se hubiera salido de control.

Hoy esfuérzate por pensar antes de hablar. Si estás a punto de estallar por impaciencia o ira, contrólate. Deja pasar los comentarios negativos. Si te están provocando, encuentra la fortaleza para mantenerte en silencio.

Día #5: Sé un amigo

“Adquiere para ti un amigo” (Ética de nuestros padres 1:6).

Considera a tu pareja como tu mejor amigo. Los mejores amigos son leales unos con otros. Comparten sus secretos pero no se los revelan a los demás. Amistad verdadera significa no chismear ni quejarte sobre tu pareja. Nos deleitamos en el éxito del otro y no somos indiferentes ni desinteresados cuando hay dolor. Creemos uno en el otro. Los amigos disfrutan su compañía y se aseguran de compartir tiempo. La risa está muy presente cuando están juntos. Un buen amigo acepta los defectos porque su enfoque está en lo positivo de la persona, no en lo negativo.

Hoy intenta hacer algo que exprese tu amistad por tu pareja. Ten consideración. Desafíate a confiar en tu pareja. Haz que tu pareja se sienta segura contigo. Muestra confianza y que eres confiable.

Día #6: Respeta

“¿Quién es honorable? Aquel que respeta a los demás” (Ética de nuestros padres 4:1).

El respeto es la base del matrimonio. Solemos pensar que si mostramos respeto seremos considerados vulnerables. Evitamos dar honor y, en lugar de eso, esperamos que nuestra pareja nos honre primero. Desperdiciamos una gran oportunidad para expresar nuestro amor y consideración.

Cuando comas con tu pareja, apaga el celular. Si tu pareja te pide que hagas algo, no lo postergues continuamente. Cuando tu pareja te haga un comentario, no hagas un gesto de desprecio.

Tu desafío de hoy es encontrar formas para honrar a tu pareja. Comunica respeto por medio de tus acciones y palabras. Cuida el tono y las expresiones faciales. Ten coraje y expresa sentimientos de admiración y afecto.

Día #7: Busca la paz

“Sé de los discípulos de Aharón, amante de la paz y procurador de la paz” (Ética de nuestros padres 1:12).

¿Cuál es tu objetivo? Quieres construir un hogar lleno de serenidad. Cuando hay una guerra en el matrimonio, incluso si resultas vencedor, pierdes. En esta batalla no hay ganadores. Debes decidir que quieres buscar la paz.

El desafío final es buscar la paz. ¿Puedes ceder ante tu pareja por el bien del shalom bait, la ‘paz en el hogar’? ¿Puedes entender su forma de ver las cosas y ponerte en su lugar? Sé el primero en decir "lo siento". No endurezcas tu corazón ni te niegues a perdonar. Perdona. Libérate de la presión de tener que tener siempre la razón.

Es cierto, el matrimonio puede ser difícil. Pero también es el regalo más hermoso: la oportunidad más increíble para descubrir el amor verdadero. Quiera Dios que todos encontremos el coraje y la fortaleza para crecer y dar hoy, para que cuando llegue el mañana, nuestro hogar esté lleno de bendición.