Para construir un matrimonio afectuoso y gratificante, deja de enfocarte en los detalles de lo que está mal y en cambio enfócate en la conexión. A menudo nos enceguecen los detalles (la lista de problemas que puedes tener con tu pareja) y perdemos de vista el objetivo principal: una conexión íntima.

Si te enfocas en los problemas, ellos seguirán apareciendo. Apenas resuelvas un problema, surgirá otro. Enfócate en la conexión. Cuando las parejas están conectadas, desean darle al otro, porque en lo más profundo su deseo es dar. 

No te enredes en los problemas. Respira profundo, cambia tu perspectiva buscando lo bueno y recuerda la necesidad íntima que tienes de conectarte con tu pareja. La conexión y un amor nutritivo son la mejor forma de resolver problemas específicos. Si tu relación está en un buen lugar, a menudo los problemas se resuelven por sí mismos.

Es esencial aprender cómo crear conversaciones seguras. Uno de los desafíos que tienen las parejas para satisfacer sus necesidades es lograr sentirse seguros. A veces una petición de tu pareja puede tocar tus miedos e inseguridades. Entramos en modo de 'lucha o huida', confiando en nuestros mecanismos de defensa. No vemos a una esposa o esposo amoroso, sino que inconscientemente vemos a un enemigo que amenaza nuestra existencia. A menudo respondemos irracionalmente y nuestra pareja se siente frustrada pensando que nunca cambiaremos. Podemos quitar estos obstáculos si entrenamos nuestro cerebro para reaccionar de forma diferente. Esto se logra disminuyendo la velocidad y teniendo un diálogo intencional, compartiendo nuestra vida diaria con empatía y apoyo, sin juzgar.

Hablar y escuchar genuinamente nutre la conexión y si las parejas que están súper ocupadas no encuentran el tiempo para hacerlo, no es algo que ocurre por sí mismo. No es un lujo; compartir 10 o 20 minutos de tiempo de calidad forma la columna vertebral del matrimonio. No lo des por sentado. Cuando las paredes se nos caen encima, nos sentimos más cerca el uno del otro y estamos mucho más dispuestos a satisfacer las necesidades del otro.

Las parejas necesitan experimentar momentos de alegría. Vuelvan a divertirse. Es fácil quedarse atrapados en las responsabilidades de la vida cotidiana. Un matrimonio a menudo se convierte en un ejercicio de "gestión del hogar" o de "crianza compartida", no en una relación amorosa y satisfactoria con tu pareja. Reconoce la importancia de compartir juntos momentos alegres para poder conectarse profundamente. Salgan en una cita, compartan una carcajada. No importa lo que hagan, siempre y cuando la experiencia los ayude a sentirse más conectados. Hay un famoso axioma en hebreo que dice simjá poretz gader, 'la alegría rompe los límites'. Aprovechen esta fuerza para alcanzar la misma sensación de conexión que tenían cuando se enamoraron.

Experimentar conexión es una de nuestras necesidades más profundas. Es algo que supera a todas las otras necesidades de un matrimonio. Cuando dejas de enfocarte en lo que está mal, aprendes a tener conversaciones seguras y comparten alegrías, es posible alcanzar la meta final de tener un matrimonio conectado y feliz.