Problemas de dinero. Falta de comunicación. Necesidades conflictivas con la carrera. Continuos desacuerdos. Estas son sólo algunas de las razones por las que casi la mitad de los matrimonios de los Estados Unidos terminan en divorcio. Si bien la tasa de divorcio en las comunidades judías tiende a ser menor, en los últimos años ha sufrido un marcado ascenso. El mayor incremento en la tasa de divorcios es entre las parejas de más de 50 años. ¡Su tasa de divorcio se ha duplicado en los últimos 10 años!

Como terapeuta y profesora de psicología durante más de 30 años, fui testigo de la escalada de la tasa de divorcio en las comunidades judías. Cada vez me resulta más común tener en un semestre una alumna recién casada y que dos semestres más tarde esa misma alumna esté divorciada. Todos tenemos amigos o colegas, parejas que tienen mucho en común, comparten mucho najat, pero sus matrimonios no pueden seguir adelante. Sin embargo a veces las parejas más extrañas pueden permanecer juntas y celebrar sus diferencias durante 40 o 50 años.

¿Cómo podemos combatir esta tendencia y detener el incremento del divorcio en nuestra comunidad? A continuación ofrezco cuatro estrategias para ayudar a las parejas a mantener una conexión exitosa a lo largo de los años.

1. Cultivar una cultura de respeto y positividad

Un famoso estudio de Robert Levenson y John Gottman en los años 70 demostró que las parejas que mantienen relaciones a largo plazo tienen un porcentaje de 5:1 de comportamientos positivos y negativos. En otras palabras, debemos comunicar admiración y afecto más a menudo que críticas y desprecio. Dado que los comportamientos negativos tienen tanta más fuerza para producir daños, es necesario cinco veces más de acciones positivas para reparar cualquier quiebre provocado por la negatividad.

Afortunadamente, los comportamientos positivos pueden ser cosas simples: expresar interés en lo que tu compañero dice, demostrar afecto, transmitir gratitud por cosas grandes o pequeñas y formular preguntas que demuestran genuino interés. Las investigaciones han demostrado que es importante que las parejas presten atención a las “oportunidades de atención”. Esto puede ser algo tan simple como que cuando tu esposa desea mostrarte o decirte algo, dejes lo que estés haciendo y establezcas contacto visual antes de responder.

Aquellos que tienen un matrimonio exitoso lograron mantener esta proporción de 5:1. También tú puedes lograrlo con un esfuerzo concertado para infundir tus interacciones con comportamientos positivos. Por ejemplo, agradece a tu esposo, incluso por cosas triviales. ¿Él lavó los platos mientras tú acostabas a los niños? ¿Ella buscó en un comercio algo que tú necesitabas? Expresa tu gratitud. La apreciación no puede ser implícita, debes decirlo.

2. Asegurar la conexión física.

Esto no implica sólo la intimidad. El contacto físico es una de las formas más significativas que tienen las personas para expresar y experimentar afecto. Esto incrementa la oxitocina, la “hormona del abrazo”, y lleva a que las parejas se sientan más atraídas y emocionalmente más conectadas.

Al final de un día atareado, puede ser difícil dar prioridad a la conexión física, pero este es un componente crítico del matrimonio. Las parejas tienen que encontrar tiempo para el contacto físico, incluso si es sólo un abrazo o darse la mano. Si esto falta en tu relación, es importante que trates de entender por qué es así y que no lo ignores. La carencia continua de cercanía física es un indicador de que las cosas no marchan bien en la relación, y si esto se deja sin solucionar puede llevar a la muerte de la relación.

3. Invertir continuamente y a lo largo del tiempo en el matrimonio

Las parejas se ven empujadas en diversas direcciones. Los niños precisan atención. El trabajo hay que terminarlo a tiempo. Los padres envejecen y precisan ayuda. Nuestro tiempo, energía y atención a menudo están dedicadas a otra cosa y es fácil perder de vista la necesidad de conectarse con tu pareja. Confiamos en el tiempo cualitativo más que en el cuantitativo y a menudo no hay suficiente de ninguno de los dos.

Las parejas pueden convertirse en los proverbiales barcos en medio de la noche, tan ocupados apagando su propio fuego que olvidan ver qué pasa con el otro. Podemos volvernos tan independientes que ya no estamos interconectados. La tasa de divorcio entre quienes tienen 50 años se ha duplicado en los últimos 10 años. Estos divorcios iluminan la fragilidad del matrimonio e indican cuán crítico es invertir tiempo y energía en mantener la cercanía, especialmente en las etapas posteriores de la vida.

Las personas crecen, cambian y maduran desde el día que nacen hasta el día que mueren. Cada etapa cuenta con sus propios desafíos que te dan forma y te hacen cambiar. A medida que las personas cambian, también deben evolucionar sus relaciones. Nadie es la misma persona a los 20 y a los 70 años. Para saber realmente quién es tu compañero a los 70, qué es lo que piensa ahora, cuáles son ahora sus deseos y sus objetivos, debes mantenerte conectado a medida que evoluciona y crece a través de los años.

Entonces, ¿cómo puedes mantener la conexión con tu pareja? Dando prioridad al tiempo que pasan juntos. Asegúrense de pasar a menudo tiempo juntos, como pareja. Tiempo de calidad no significa ir a comer a un restaurant caro. Salgan a caminar. Si trabajan cerca, encuéntrense para almorzar. Elijan una noche cada semana para sentarse juntos después de la cena sin mirar televisión. Y cuando estén juntos, traten de no hablar sobre sus hijos. Aprovechen el tiempo para comentar algo que hayan leído, los eventos actuales o sus últimos intereses. Que sea un momento para volver a conectarse con el otro. Muchas personas me dicen que el Shabat es su momento de “tiempo de pareja”. Yo siempre respondo que Shabat no cuenta, porque allí hay muchas otras prioridades: los niños, invitados, la sinagoga, obligaciones comunitarias, etc. Yo los desafío a encontrar oportunidades a lo largo de la semana (breves y calmas) para compartir momentos de genuina conexión con sus esposos.

4. Practicar el conflicto productivo

El conflicto es inevitable y aprender cómo tener un “conflicto positivo” es un aspecto clave para lograr que una relación funcione a través del tiempo. Es fácil ponerse a la defensiva y sentirse atacado cuando hay un desacuerdo, pero es esencial enfrentarlo de una manera constructiva.

Nunca muestras la mejor parte de tu ser en el momento en que las cosas se ponen caldeadas. Da un paso atrás y cálmate antes de tratar de enfrentar el tema del conflicto. Las investigaciones demuestran que cuando las parejas se encuentran en el calor de una discusión, aumentan sus frecuencias cardíacas y se genera una respuesta automática de lucha o huida. En consecuencia, no son capaces de escuchar debidamente al otro ni de resolver el problema de forma efectiva. Las parejas que logran calmarse y revisar cuál es la fuente de conflicto con compostura, y quizás incluso con cierto sentido del humor, son más capaces de resolver efectivamente el problema.

Los expertos también descubrieron algo sorprendente sobre el conflicto: la mayoría de los conflictos (69%) nunca se resuelven. A menudo las parejas tienen el mismo grupo de temas matrimoniales no resueltos durante toda su relación. Puede ser que algunos temas nunca sean resueltos (por ejemplo, si hay miembros de la familia difíciles, enfermedades mentales o físicas, dificultades económicas). Esto no significa que estén condenados a ser infelices, sino que una relación exitosa es una en la que la pareja es capaz de encontrar maneras de enfrentar y vivir con esos problemas perpetuos. Las parejas que no son capaces de manejar el estrés de los problemas que no se pueden resolver, a menudo terminan quebrándose.

Afortunadamente, se puede aprender a resolver productivamente los conflictos. Si sientes que tú y tu pareja caen en la misma lucha destructiva cada vez que surgen ciertos temas, vale la pena buscar la ayuda de un profesional de salud mental. Esta inversión de tiempo y esfuerzo no sólo los ayudará a ambos, sino que dará a sus hijos un modelo de resolución de conflictos y experimentarán mayor satisfacción matrimonial.

Tal como las personas cambian con el tiempo, también las relaciones cambian. Los matrimonios exitosos requieren constante trabajo. Asegúrense de no sucumbir a las estadísticas. Creen en su relación una cultura de admiración, den prioridad a la conexión con su pareja tanto emocional como física, aprendan a tener conflictos productivos y, lo más importante, inviertan en el otro para que cada uno crezca y se desarrolle a través de los años y que también su relación se desarrolle.