¿Qué se siente en una relación segura, en la cual hay aceptación, calidez y apoyo mutuo?

Sientes:

Confío en que mi pareja quiere lo mejor para mí.

Está de mi lado y no es mi adversario.

Le preocupa mi bienestar.

Está disponible y presente emocionalmente.

Es capaz de ver —o al menos intenta ver— más allá de sí mismo.

No usará mis debilidades/vulnerabilidades en mi contra.

No avergüenza, culpa, critica ni juzga.

Sabe valorar, es cálido y brinda su apoyo.

Está dispuesto a compartir sus sentimientos de vulnerabilidad.

Está genuinamente interesado en mi mundo, mis emociones, mi día.

Es confiable, consistente.

Leer esta lista puede ser ratificador y clarificador. Pero también puede resaltar lo que falta en la relación, creando aún más insatisfacción. Quizás se puede mirar la lista desde otra perspectiva. En lugar de leerla como una lista de lo que tengo o no tengo, podríamos verla como un conjunto de metas o una visión para la relación. Estoy consciente y agradecido de lo que tengo. Con respecto a lo que me falta, lo veré como objetivos a alcanzar o desafíos a superar.

Una relación es una calle de doble sentido, en donde constantemente tratamos de lograr el equilibrio como dos partes de un todo complejo. Si bien es esencial tener consciencia de nuestras propias necesidades en la relación, en la misma medida debemos esforzarnos por tener consciencia y tratar de satisfacer las necesidades de nuestra pareja.

Entonces, pregúntate: ¿Cómo puedo crear una relación segura para mi pareja?

Crear una relación segura significa que yo:

Escucho, no sólo para responder sino también para tratar y entender.

No juzgo ni analizo.

No doy consejos a menos que me lo pidan explícitamente.

Soy curioso, me interesa entender y conocer mejor a mi pareja.

Busco lo bueno, doy el beneficio de la duda, muestro valoración.

Tomo en serio sus sentimientos.

Comparto mis sentimientos y pido lo que necesito; no asumo que mi pareja sabe leer la mente.

Acepto la imperfección.

Explico mi estado de humor, mi irritabilidad, mi falta de disponibilidad.

Trato de compartir mis dificultades de una forma no agresiva ni crítica.

Asumo la responsabilidad por mis propias emociones.

Tomo la iniciativa para construir la relación.

Estoy emocionalmente presente.

Trato de ver más allá de mí mismo.

Sí, es mucho trabajo, pero el objetivo no es lograr la perfección en todos estos planos, sino fijar metas, crear consciencia, trabajar en las áreas débiles y crecer paso a paso.

Estar en una relación segura significa que uno puede arriesgarse a tratar temas difíciles sin temer al resultado. Significa que en ocasiones uno puede decir que no sin temer las consecuencias. Significa que uno puede compartir sentimientos difíciles sin ser ridiculizado ni tomado con poca seriedad. Significa que uno puede hablar y confiar en que será escuchado. Es una sensación de seguridad. Significa que uno puede equivocarse o entender mal y no será el fin del mundo. Significa que puede haber conflicto, pero que podemos superarlo. Significa que puede haber diferencias, pero no romperán el vínculo. Significa que queremos la conexión, incluso cuando es imperfecta, y que podemos conservarla cuando el estrés y los problemas la amenazan.

En ocasiones, se necesita una tercera persona para facilitar la creación de un espacio seguro y para ayudar a entender lo que impide la seguridad en la relación.

No basta con sentir la necesidad de tener una relación segura; se necesita que tanto el marido como la mujer se esfuercen continuamente para crear esta clase de relación.