Hipótesis inconsciente: Nuestro matrimonio se mantendrá bien si nos ocupamos de todo lo demás.

Es el mito número uno del matrimonio: “Después de enamorarte ya no tienes que invertir en la relación”. Incontables parejas me dijeron: “Si requiere mucha energía, debe ser que no estamos hechos el uno para el otro”. De algún lugar aprendimos que el amor verdadero es fácil de alcanzar. Una vez que nos comprometimos en el matrimonio, nuestro amor se mantendrá a sí mismo mientras seguimos adelante con nuestras vidas. Ahora nos podemos enfocar en nuestro trabajo, en los hijos y en adquirir cosas.

Creo que mucha gente se resiste a la idea de tener que trabajar duro en el amor. Crear y conservar un matrimonio maravilloso requiere mucha energía. Los buenos matrimonios están basados en una conexión absoluta que requiere atención constante, un profundo entendimiento de ti mismo y cómo esto afecta tu habilidad para amar. Dar todo lo que tienes suena agotador e inquietante.

Ser sensibles a otro ser humano es más difícil que la mayoría de las cosas que hacemos.

Tal vez decimos que queremos ese matrimonio maravilloso, pero por dentro reconocemos que ser sensibles a otro ser humano es más difícil que la mayoría de las cosas que hacemos. Si todo lo que le das a tu pareja es la energía que te sobra después de ocuparte del trabajo y la familia, estás saboteando tu matrimonio.

Hacer que el matrimonio sea la prioridad es una postura mental. Es creer que todo lo que sientes que es importante se ve dramáticamente afectado por tu matrimonio. El que te sientas enamorado o solitario afectará cada decisión y acción que hagas hoy. El matrimonio es la base de tu mundo. Si tienes el corazón lleno de amor y sabes que alguien se preocupa profundamente por ti, tienes más energía y capacidad para relacionarte con las tareas de la vida. ¿No eres acaso un mejor padre el día que te sientes cercano a tu pareja que cuando has tenido una discusión? ¿No estás más enfocado y activo en el trabajo después de una noche romántica con tu pareja? ¿Acaso no quieres vivir más apasionadamente cuando te sientes amado y eres capaz de dar amor?

Por cada pequeño esfuerzo que haces por tu matrimonio te beneficiarás exponencialmente, no sólo por el resultado directo – el amor que sientes – sino por la energía y concentración que tendrás en todo lo demás en tu vida.

La idea de que necesitas enfocarte en tus hijos, en el trabajo, o en los amigos más que en tu matrimonio es una excusa para huir de un matrimonio excepcional. No te casaste para concentrarte en todo lo demás y no en tu matrimonio. Si conviertes a tu matrimonio en tu prioridad, ninguna de las otras áreas de tu vida se verá perjudicada. Obviamente, si sales a cenar hoy con tu pareja tendrás menos tiempo para los chicos. Pero, cuando vuelvas, les estarás ofreciendo un padre mucho mejor. Comienza por el principio – el amor en tu matrimonio – y deja que ese intenso amor fluya hacia el resto de tu vida.

Hipótesis inconsciente: Si no invierto en mi matrimonio, no puedo ser culpado si falla.

Otra razón por la que mucha gente evita el trabajo que el matrimonio necesita es que estar enamorado exige que seamos auténticos y que nos entreguemos a nuestra pareja. Nos frenamos inconscientemente, porque si nos esforzamos al máximo y fallamos, puede que nos desilusionemos y lleguemos a un entendimiento más profundo de nosotros mismos y de nuestros defectos. Es más fácil dar sólo “una inyección de amor” sin la intensidad del amor profundo. Así, si las cosas salen mal puedes echarle la culpa a cosas como: “era joven”, “me casé con la persona equivocada”, “no sabíamos lo que estábamos haciendo”, y evitar mirar hacia adentro.

Una vez que te abres a ti mismo, y ves algunos de tus problemas y debilidades más profundas, ya no puedes fingir que no están allí.

Hay pocas cosas tan difíciles como confrontarte con la realidad de quién eres y cuáles son tus acciones. Una vez que te abres a ti mismo, y ves algunos de tus problemas y debilidades más profundas, ya no puedes fingir que no están allí. Muchos de nosotros negamos nuestros sentimientos más íntimos y no nos entregamos a nuestras parejas como corresponde precisamente para protegernos de ese entendimiento tan profundo, un entendimiento que puede ser doloroso. Sin embargo, no hay forma de conocer y amar a otro ser humano sin llegar a conocerte bien a ti mismo en el proceso. Es un viaje espectacular, sin embargo muy difícil, que requiere mucha energía y concentración.

Y ni siquiera es fácil una vez que te entiendes a ti mismo. Pregúntale a parejas que han tenido un matrimonio feliz por 25 años o más, y no encontrarás ni una que diga “fue fácil”. ¿Suena deprimente? Preferiríamos no tener que esforzarnos en esto. Nos hubiera gustado que fluya sin dificultad. Pero, ¿hay algo valioso en tu vida que haya venido con facilidad? No esperamos que la paternidad o la creación de un negocio exitoso sea fácil. Ni siquiera nos tomamos a la ligera las amistades importantes. Sabemos que tenemos que estar física y emocionalmente disponibles para nuestros amigos más queridos, para nuestros hijos y para nuestra familia si es que queremos disfrutar de una relación amorosa. Pero cuando se trata de nuestra pareja, muchos pensamos que no hace falta invertir la misma energía. Pensamos que nuestra relación debería florecer con lo que queda de nosotros después de que nos hemos entregado a todos los demás.

Hipótesis inconsciente: Ser vulnerable es peligroso.

Otra razón por la que puedes temer esforzarte a diario para desarrollar un matrimonio maravilloso es porque esto te hace sumamente vulnerable a tu pareja. Tu pareja te conoce mejor que nadie. Puedes esconderte un poco de tus hijos o de tus padres, pero tu pareja siempre sabrá cada detalle de tus fortalezas y debilidades, sabrá lo que piensas sobre tus padres, tu jefe, tus amigos. Siempre sabrá la verdad sobre quién eres, incluso cuando hayas podido engañar al resto del mundo.

Estar cerca de tu pareja significa ser un libro abierto. Tal vez no te sientes tan cómodo contigo mismo como piensas. Tal vez te estás escondiendo de ti mismo en un plano emocional, y por eso estás evitando la cercanía de un lazo afectivo, porque te obligará a tratar con tus propios asuntos. Tal vez tienes miedo de tener una relación muy íntima, la cercanía hará que los dos dependan uno del otro. Quizás no puedes manejar esto, o tienes miedo de defraudar a tu pareja. Quizás sientes que en el fondo no eres lo suficientemente bueno como para merecer un matrimonio maravilloso. Cuando amamos profundamente perdemos el control, y somos más propensos a lastimarnos o a sufrir un profundo dolor emocional.

Siempre encontramos tiempo para las cosas que vemos como una prioridad.

No estoy insinuando que estás utilizando estos miedos para sabotear tu matrimonio de manera consciente. No creo que te levantes en la mañana y digas: “invertiré tiempo y esfuerzo en cualquier relación menos en mi matrimonio, porque esa cercanía me incomoda”. Sólo estoy destacando la posible lucha del tira y afloje que se produce al estar cerca de tu pareja. Frente a tu pareja estás desnudo, eres simple y fácil de leer.

Las personas se sorprenden al enterarse que pueden estar evadiendo precisamente lo que dicen desear. Pero somos seres complicados. Decimos que queremos trabajar más duro y terminamos dejando la oficina más temprano. Decimos que queremos un matrimonio increíble pero no hacemos mucho para materializarlo. Sólo puedes enfrentar esta contradicción cuando la ves claramente.

Cuando le explico a las parejas la cantidad de trabajo que requiere el matrimonio, responden con comentarios como, “¿Quién tiene tiempo para eso?” Si quieres el tiempo, lo tienes. Siempre encontramos tiempo para las cosas que vemos como una prioridad. Si tu hijo tuvo un accidente que requiere horas de terapia física, tendrás que encontrar el tiempo para hacer lo que sea necesario para cuidar a tu hijo. Haz que tu matrimonio sea una prioridad. No estás tan ocupado como piensas.

Extraído de Emotional Infidelity por M. Gary Neuman.