La definición del diccionario de "vulnerabilidad" es: “que puede ser herido” o “que puede ser atacado”.

No es sorprendente que la vulnerabilidad haya llegado a ser considerada como un signo de debilidad.

Pero en verdad es exactamente lo contrario: hace falta verdadera fuerza y coraje para estar seguros y ser abiertos respecto a nuestras imperfecciones, nuestros deseos y necesidades.

Al exponer tu "yo" real, reconoces tu verdadero ser sin esconderte en la negación ni en el miedo al rechazo.

¿Quién es más fuerte? ¿La persona que puede mostrarse tal como es, permitiendo que aquellos en quien confía vean sus partes más sensibles? ¿O el individuo que intenta ocultar sus inseguridades, siempre preocupado por lo que piensan los demás?

Hace falta coraje para expresar esos aspectos que generalmente ocultamos ante alguien que podría rechazarte. Por lo tanto, la vulnerabilidad refleja fortaleza de carácter. Nace de (y refuerza) un sentido sano del "yo", integridad, madurez e independencia.

La vulnerabilidad es lo que nos permite estar disponibles para una relación. Sin abrirnos auténticamente ante otro, nunca le ofrecemos la oportunidad de conectarse con nosotros como realmente somos, y socavamos una potencial relación debido a nuestros propios miedos e inseguridades.

Por lo tanto, sé vulnerable. Es atractivo. Es fuerte. Y es tu yo verdadero.

¿Cómo podemos superar nuestro miedo a actuar con autenticidad y vulnerabilidad?

Aquí hay cinco formas en las que el miedo puede estar fuera de control en una relación, debilitando la comunicación y la intimidad, y consejos respecto a lo que puedes hacer para actuar ante el miedo con vulnerabilidad y autenticidad, emergiendo del otro lado con una relación feliz, genuina y apasionada.

1. Expresa tu deseo de una forma que inspire

A algunas personas les resulta incómodo revelar sus deseos a su pareja porque se sentirían rechazados si el otro se niega a cumplirlos.

Pero sucumbir ante este miedo al rechazo mata la posibilidad de crear intimidad.

En cambio, entra en ese espacio vulnerable y expresa tu deseo de una forma que inspire. Dile a tu pareja lo bien que te haría sentir si <inserta aquí tu antojo>. Ni siquiera le pidas que lo haga o que te lo dé. Sólo afirma cuán bien te haría sentir y déjalo abierto, sin expectativas. Puedes llegar a sorprenderte con lo que ocurre después.

Un consejo: mantenlo positivo.

No digas: “Ya nunca salimos”.

Di: “Me encantaría salir contigo”.

2. Recibe con gracia

¿Qué es lo que más deseas hacer por tu pareja? Probablemente, la mayoría de las personas responderían que quieren hacer felices a sus parejas. Posiblemente esto también se aplica a tu pareja, incluso si te parece difícil creerlo. Tu pareja quiere poner una sonrisa en tu rostro. ¡Déjalo hacerlo!

Cuando tu pareja te da, debes abrirte y recibir con gracia. Si tu pareja extiende su mano para darte y tú lo rechazas, debilitas el flujo en la relación. Si tu pareja te dice un cumplido o te da un regalo y tú lo evades, estás poniendo un alto a sus iniciativas. Deja de lado tu inseguridad y tu falsa humildad. Simplemente di gracias y recíbelo con una sonrisa.

3. Sé amable, no discutas

Cuando tu pareja sugiere algo, ¿cuál es tu respuesta instintiva? ¿Ver lo bueno en su idea y decir “sí”? ¿O automáticamente comienzas a presentar objeciones y encuentras razones por las que su idea no va a funcionar?

Si constantemente rechazas o invalidas la opinión, la perspectiva y las iniciativas de tu pareja, pierdes el flujo de dar y recibir de la conversación e interacción, que es la piedra fundamental de cualquier relación sana y agradable. No pasará mucho tiempo hasta que se arraigue el sentimiento de falta de respeto y el otro piense: “¿Para qué me molesto en hablar contigo si no me vas a escuchar?”. Entonces la comunicación y las sugerencias se detienen, comienzas a preguntarte por qué ya no conversan y ambos se sienten miserables.

En cambio, sé amable, no discutas. Manifiesta curiosidad y atracción sobre su punto de vista. Quizás tu pareja tiene una jerarquía diferente de necesidades, deseos o valores que la llevan a su opinión o idea. Muéstrate vulnerable dando validez a esa persona especial en tu vida. Permítele que sienta que es seguro compartir sus pensamientos contigo y encuentra formas de apoyarla como persona y también en sus emprendimientos.

4. Deja de estar a la defensiva ante la fragilidad

Cuando se te acerquen con una sugerencia que tú percibes (correcta o incorrectamente) como crítica, tu respuesta automática puede ser ponerte a la defensiva. Ves que viene un ataque y sientes la necesidad de contratacar o de alejarte.

Eso es natural.

Pero… ¿puedes ver cómo el hecho de estar a la defensiva actúa como una separación y desconexión? En vez de contestar con absoluta negación o una afirmación de proyección, imagina cómo se sentiría dejar de defenderte para dar paso a la fragilidad. Piensa dónde el mensaje en realidad puede tener algo de mérito, sin atribuir intenciones y hacerlo que signifique más de lo que tu pareja articuló. Afirma que estás dolido. Comparte sentimientos auténticos y exprésate con vulnerabilidad.

Esto facilita la sensación de sentirse escuchado, validado y aceptado, además de crear respeto mutuo y un terreno fértil para que crezca la conexión y la intimidad.

5. Da lugar a la intimidad en vez de enojarte

Si algo en la relación hizo que te sientas herido, puede haber una tendencia a responder con enojo para cubrir la parte sensible de ti que está sufriendo.

Aunque esto es comprensible, este es el camino a la distancia y a la desconexión, no a la conexión y a la intimidad. En cambio, intenta salir de tu conducta de autopreservación y entra a la vulnerabilidad. Da lugar a la intimidad en vez de enojarte. Habla sobre cómo te hizo sentir, sin quejarte ni culpar. Quédate en el momento de tu experiencia. Esto llevará naturalmente a que tu pareja te apoye.

A medida que pasas del miedo a la vulnerabilidad, es probable que ocurra un nuevo despertar. La neblina, el adormecimiento y el mal humor constante de la relación pueden despejarse y permitir que la diversión y el amor se expresen plenamente.