Las redes sociales están sumamente agitadas con el divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie. Los titulares declaran “El planeta esta estupefacto”; “Fanáticos de duelo por el divorcio de Angelina”; “Hurra por Jennifer Aniston”.

El divorcio de la pareja dorada de Hollywood ha causado un tsunami de especulaciones, recibiendo más atención de lo normal por parte de los usuarios de Twitter y Facebook.

¿Por qué habría de importarnos?

Es fácil verse atrapado y dejarse llevar por el sensacionalismo. Sin embargo, en el proceso a veces perdemos nuestra propia alma, olvidando que se trata de personas reales que están afligidas, especialmente niños, y nos permitimos decir y repetir cosas que denigran y degradan. “Pero ellos ni siquiera se enterarán”, podrías pensar. La Torá nos enseña a no maldecir al sordo. Si alguien no puede oír mis palabras, ¿por qué habría de importar lo que yo diga? Porque es nuestra propia persona la que se ve afectada por nuestra habla negativa y por nuestros pensamientos. Esto se convierte en un relevante principio con el que debemos vivir nuestras vidas.

En lugar de dedicarnos a especular sobre las relaciones de otras personas, tomémonos un tiempo para enfocarnos en cómo podríamos mejorar nuestros propios matrimonios.

1. Todos los matrimonios requieren esfuerzo

A veces vivimos con una actitud de “sin tan sólo…”. Pensamos que, si tan sólo tuviera una vida más fácil, mi matrimonio sería mucho mejor. Soñamos con brillantes joyas, elegantes vacaciones, fiestas glamorosas, chefs conocidos, empleadas domésticas, hermosas casas y departamentos en la playa, creyendo que si tuviéramos incluso algunas de estas cosas tendríamos la solución a nuestros problemas. Seríamos increíblemente felices.

Pero eso simplemente no es verdad. ¿Acaso no vemos muy seguido a parejas que a pesar de parecer tenerlo todo terminan con su relación?

No es nuestro rol juzgar el matrimonio de otros, y menos aún el de una pareja de famosos a quienes ni siquiera conocemos en realidad.

Pero sí podemos entender que la mayoría de las parejas comienzan sus vidas queriendo conversar y pasar tiempo juntos. Hay magia en el inicio de la relación. La pregunta es, ¿cómo perdimos esa alegría?

Todas las relaciones requieren esfuerzo. Es muy fácil perderse en el estrés y las obligaciones del día a día. Las parejas pueden pasar horas uno al lado del otro sin siquiera intercambiar una palabra. Ambos están demasiado ocupados con sus emails, mensajes de texto y cuentas de Facebook e Instagram. Ni siquiera nos damos cuenta del daño que estamos causando. La separación entre marido y mujer se va haciendo más grande con el pasar del tiempo. De pronto nos damos cuenta de que hay más silencio que conversación. No es que estemos en desacuerdo o peleando. Simplemente no hay nada. La división se ha vuelto demasiado difícil de reparar.

El trabajo crea una presión agregada en la relación. Mientras antes nos demos cuenta de la necesidad de separar un tiempo para nuestra pareja lejos de aquel estresante medio, mejor nos comunicaremos y conectaremos. En noviembre del 2015, Jolie habló sobre el estrés que causaba el trabajo en su matrimonio. “Había días durante la filmación el año pasado en que estábamos realmente estresados, y era muy difícil”.

Sí, todos tenemos tensiones y algunos momentos de la vida son más difíciles que otros, pero esos son los momentos en que debemos prestar más atención y no permitirnos perder aquello que más amamos. ¿Qué nos queda fuera de nuestra pareja?

Si sientes que tu relación está en bajada, tómate el tiempo para descubrir cómo hacer que la vida sea mejor para ustedes. No tengas miedo de tratar este tema con tu pareja, pero asegúrate de no culpar, quejarte o expresar enojo.

Si sientes que en este momento tu relación está en buen estado, asegúrate de continuar invirtiendo en ella. No tomes el amor por sentado. Habla con amabilidad. Haz algo por tu pareja que muestre cuánto aprecias la relación. Di “gracias” por las pequeñas cosas que quizás estás pasando por alto. Sé respetuoso cuando no estés de acuerdo. Hazte el tiempo para tu pareja, incluso si se trata de una caminata o de salir a andar en bicicleta juntos. Busca otros temas para hablar fuera de los problemas, los niños o cómo manejar la hipoteca. Comparte tus sueños. Ríanse juntos. No esperes a que la apatía o los malos sentimientos salgan a la luz; llena tu relación de energía positiva todos los días.

2. Eduquen a los hijos juntos, y no uno en contra del otro.

Nadie sabe lo que pasa en la vida privada de las parejas, y no es de nuestra incumbencia. Algunas de las cosas que ha dicho esta pareja nos ayudan a detenernos y pensar en nuestra propia forma de criar a nuestros hijos.

Pitt ha expresado en numerosas ocasiones que tienen estilos de crianza de hijos muy distintos. Él dice haber sido muy influenciado por la estricta niñez que tuvo. En una entrevista agregó, “Yo soy el que disciplina a los niños. Las niñas no hacen nada malo, así que no tengo por qué hacerlo (disciplinarlas)”.

Las parejas tienen que estar alineados en su estilo de ser padres. No podemos disciplinar más a los niños que a las niñas, o tratar a ciertos niños como príncipes o princesas. El más chico de la familia también debe hacerse responsable por sus acciones. No podemos darle al mayor, responsabilidades que no son apropiadas para su edad. El hijo difícil no puede estar libre de la disciplina mientras que otros hijos son sobre disciplinados porque sabemos que no protestarán. No podemos permitir que el favorito se salga con la suya cuando dice una mala palabra o hace algo inapropiado.

Puede que el hombre y su mujer piensen distinto sobre cómo se debería criar a los hijos, pero deben unirse en sus métodos para que los hijos no crezcan confundidos (y para que tu pareja no sienta resentimiento). Cuando uno de los padres le dice algo a un hijo, y su pareja socava sus palabras al hacer un gesto de desprecio, ignora la orden del otro padre o hace un comentario despectivo, entonces nace el desprecio. Esto se vuelve una gran fuente de jutzpá que termina por destruir la paz en el hogar. Obviamente el lazo matrimonial también sufre las consecuencias.

3. Nunca te sientas feliz por la infelicidad de otros.

Por alguna razón, muchas personas han expresado su alegría con este divorcio y han compartido un meme de Jennifer Aniston. Fotos de ella y escenas de sus shows que la muestran en varios estados de felicidad han inundado internet. Los chistes ingeniosos han agregado a la diversión.

Ya sea que una pareja que tú conoces esté pasando por dificultades o que se trate de una pareja famosa pero que no conoces, nunca debemos dejarnos llevar por este tipo de diversión. Es despreciable e inapropiado para las santas almas que nos han sido concedidas.

El dolor de otros nunca debiera ser una fuente de alegría para nosotros. Un nivel básico de bondad es sentirse triste cuando una familia se destroza. O al menos no involucrarnos en rumores y comentarios. Decir estos comentarios o escucharlos es igual de dañino. Nuestras palabras y pensamientos reflejan nuestro carácter.

Cuando nuestro matrimonio funciona, celebramos el amor que nos ha sido dado. Tomate hoy tiempo para reflexionar sobre tu relación. Pregúntate cómo podrías fortalecer tu lazo y comunicarle a tu pareja la alegría que trae a tu vida. No tomes su amor por sentado.