Todos conocemos las necesidades estereotípicas de lo que los hombres buscan en una relación. Más que nada ellos están focalizados en la atracción física. No valoran la conexión emocional. Son más felices cuando son los que “persiguen” a su presa. El movimiento #MeToo reforzó nuestras creencias. Los hombres no tienen autocontrol, son agresivos y se limitan a lo físico.

Hay un libro de Sarah Hunter Murray, una terapeuta de relaciones, que abre los ojos a una realidad diferente. Ella desacredita los mitos que todos damos por sentados. Después de estudiar a los hombres durante diez años, formulándoles preguntas tales como: “¿Cuán importante es la apariencia física de tu pareja?” y “¿Qué te hace sentirte deseado?”, los resultados transforman por completo nuestra percepción.

En una entrevista, Hunter compartió sus pensamientos y sus descubrimientos. Ella explicó que nuestra imagen de los hombres es constantemente reforzada por la cultura en la que vivimos. Escuchamos canciones y vemos películas que “presentan a los hombres como perros”. El movimiento #MeToo sacó a la luz historias que reforzaron la creencia de que los hombres actúan de forma egoísta y que su comportamiento puede ser tóxico para las mujeres.

Pero aquí está la pieza que nos falta. Erróneamente creemos que los deseos de los hombres se despiertan más que nada por la apariencia física, la ropa y el largo de la falda. Sí, esto tiene un impacto, pero no es toda la imagen. ¡Qué increíble descubrir que la conexión emocional a menudo les importa mucho más!

¿Las vidas de cuántas parejas podrían cambiar si llegaran a entender el significado detrás del deseo de un hombre? Lo que realmente mueve a un hombre a desear una relación va más allá de la superficie de la atracción física. Es el deseo por una verdadera conexión a un nivel emocional. ¿Cuál es el sentimiento que expresan los hombres? “Quiero sentirla. Quiero estar cerca. Quiero sentir amor”. Cuando las parejas comparten juntas una experiencia, su relación llega a otro nivel. Piensa en viajes compartidos o en un hobby que puedan disfrutar tanto un hombre como una mujer. El resultado es un amor más profundo, más rico.

Los hombres dicen que cuando su pareja los escucha entonces sienten deseo.

Nos perdemos el punto y no nos concentramos en tratar de forjar nuestra relación emocional, concentrándonos más en lo físico. Tendemos a preguntarnos qué nos falta. ¿Por qué no lo sentimos? ¿Qué es lo que no hay?

Lo que falta es la profundidad. Las experiencias nos conectan. Las emociones unen a nuestras almas.

La comunicación profunda también fue mencionada como una puerta para el amor. Los hombres dijeron que cuando se sienten que su pareja los escucha, entonces sienten deseo. Estar en la misma página, compartir momentos, pensamientos e ideas, une a la pareja. En la entrevista se cita a un hombre que dijo: “En ese momento realmente sentí que mi compañera me vio, me entendió”. A menudo ignoramos la magia que trae conversar sobre visiones, esperanzas, sueños y desilusiones.

En un viaje reciente, fui a comer con mi esposo a un restaurante. Nos llamó la atención que muchas parejas, especialmente las más jóvenes, estaban ocupadas con sus teléfonos, leyendo, escribiendo, revisando Facebook. Había silencio. No intercambiaban palabras entre ellos, a menos que fuera un comentario momentáneo, una cuenta de Instagram o el estatus de WhatsApp de alguien. ¿Cómo podemos acercarnos cuando nuestros teléfonos nos separan? La falta de comunicación implica que nuestro tiempo compartido es singular. No podemos entender por qué nos sentimos solos si pasamos momentos juntos. La conexión emocional se volvió superficial.

¿Qué pasa después? El deseo físico que siente el hombre disminuye. La conexión emocional, crucial para tener una relación fuerte, se descuidó. Quizás sea una desconexión diaria. Dejamos de hablarnos el uno al otro de forma significativa. Hablamos de las cuentas, los niños, las presiones, y la logística cotidiana de mantener a una familia en funcionamiento. Se trata de responder un mail más, un texto más. A veces simplemente son los años los que nos alejan cada vez más al uno del otro.

Pero el resultado final es el mismo. Desconexión, alejamiento, depresión. Al tratar de reconectarse físicamente, pensando que esa es la manera de recuperar la relación, él comete un error. La mujer percibe egoísmo. Sólo te preocupas por ti mismo, nunca piensas en mí. Lo que ella no entiende es que su esposo en verdad está buscando una conexión emocional, Hay una falta de comunicación. Nadie expresa la verdad.

Esta es la verdad: los hombres quieren sentirse deseados. Al igual que las mujeres, ellos también desean saber que “para ti soy importante”.

Esta es la verdad: los hombres quieren sentirse deseados. Al igual que las mujeres, ellos también desean saber que “para ti soy importante”. Las mujeres tienen conexiones más íntimas con sus amigas. Los hombres no. El resultado es que las mujeres no entienden que si los hombres se sienten rechazados emocionalmente, se retraen. Los hombres necesitan saber que su pareja está mentalmente comprometida con la relación. Si no sienten esto, se alejan del matrimonio. Los hombres dicen: “Yo siento que ella no desea estar cerca, que no le gusto”. Los hombres revelan que esto los hace dudar de sí mismos e incluso dudar de la relación. Lo que ellos necesitan no es simplemente lo físico. Es el conocimiento de que detrás del océano de amor que comparten hay intensidad y conexión. Hay profundidad. La intimidad viene de una profunda cercanía. El amor florece.

Esta sabiduría la vemos con claridad en la Torá.

La Torá habla con ternura del matrimonio entre Itzjak y Rivká. La tienda de Sará, la madre de Itzjak, se oscureció tras su fallecimiento. La luz de sus velas de Shabat se extinguió. Desapareció el delicioso aroma de su jalá fresca. La nube de santidad que reposaba sobre su hogar ya no se veía. Itzjak se sentía solo.

Cuando llevó a su novia a la tienda de su madre, las bendiciones retornaron. Allí había una conexión profunda más allá de lo físico. Ellos compartían una misión, esperanzas y sueños. El legado de la vida continuaba. El versículo dice: “Él se casó con Rivká, la amó y se sintió consolado por la pérdida de su madre”. La boda fue sólo el comienzo. Itzjak descubrió un nexo emocional que era un bálsamo para su alma.

Esta es la definición del amor verdadero, de lo que desean los hombres. Más allá de lo físico, lo que crea las relaciones más fuertes es la alegría de una conexión emocional cercana.