Tu BeAv, el 15 del mes judío de av, nos brinda un día de paz y alegría. En este día, el pueblo judío en el desierto comprendió que había sido perdonado por el pecado de los espías que hablaron mal de la Tierra de Israel. Tal como Iom Kipur brinda reconciliación con Dios, lo mismo ocurre en este día. Nos vemos liberados de las divisiones. La mayor santidad se puede encontrar cuando hay una atmósfera de paz dentro de nuestro hogar, que es considerado un mikdash meat, un 'santuario en miniatura'. En este día se acostumbraba realizar una celebración para que se establecieran y prosperaran hogares sagrados.

El Talmud describe la escena:

"No hubo mayores días de celebración en Israel que el 15 de av y Iom Kipur. Las jóvenes mujeres de Jerusalem se vestían con prendas blancas prestadas para que ninguna de ellas pudiera aparentar sobre su situación personal. La hija del rey tomaba prestado el vestido de la hija del kohén gadol, la hija del kohén gadol se vestía con la ropa de la hija del diputado, la hija del diputado se vestía con la ropa de la hija del kohén nombrado para acompañar al ejército a la guerra… todas se vestían con ropa prestada para no avergonzar a quien carecía de medios".

Las parejas se armaban en un espíritu de recato. Se creaban bellos hogares. Comenzaría una nueva generación. Cuando hay paz y unión, hay alegría. Y está escrito que cuando el disenso y la discusión entran al hogar, la presencia de Dios se aleja. Entonces entran la división y la profanación.

Vamos a conectarnos con la energía de paz que este día les brinda a las parejas. ¿Cómo podemos mantener viva la unión cuando la vida tiene altibajos y el matrimonio nos lleva por muchos caminos desconocidos?

Especialmente hoy en día, con esta pandemia que puso al mundo de rodillas y las calles están repletas de caos, necesitamos más que nunca mantener viva la paz dentro del refugio de nuestros hogares.

A veces vives una situación en la cual, si eres sabio, haces una pausa y conviertes el mensaje o la lección aprendida en parte de tu vocabulario interno. Para mí, cada vez que busco en mi mente shalom bait, 'paz en el hogar', este es el recuerdo que aparece:

Era Erev Iom Kipur, la víspera del día más sagrado del calendario judío. Había quedado en encontrarme con mi esposo en la ciudad, donde iban a tener lugar nuestros servicios anuales de Hineni para las Altas Fiestas. Mi tarea era empacar nuestras maletas y las de los niños, mi esposo había partido unos días antes.

Unas pocas horas antes de ir a los servicios de plegarias, estábamos en la habitación del hotel, preparándonos para el solemne día. Esa noche nos presentaríamos ante Dios, para pedir perdón por todos los errores acumulados a lo largo del año. Kol Nidrei nos ayudaría a enfocarnos en las palabras que podríamos haber dicho, las promesas que no cumplimos. Mi esposo, que volvía de trabajar, tenía puesta una camisa celeste y me preguntó dónde había puesto su camisa blanca para la sinagoga.

Está en el armario le dije.

No la veo me respondió.

Suspiré. Por alguna razón los maridos y los hijos no ven la botella de kétchup ni el jugo que está justo frente a sus ojos en la heladera.

Fui hacia el armario. Definitivamente la camisa no estaba allí.

"Debe estar en la maleta", pensé. Abrí la maleta. Estaba vacía. Abrí cada compartimiento, incluso los más pequeños en donde sólo entran cosas como calcetines. Vacío.

"Oh oh". La habitación estaba en silencio.

Sabía lo que estaba pensando mi esposo: "Te pedí sólo una cosa, sólo que recordaras traer mi camisa, y no está". Y yo pensaba: "Bueno, a esta edad ya deberías empacar tus propias cosas".

Nos miramos a los ojos. ¿Y ahora qué?

Entonces pensé algo.

Estaba por comenzar Iom Kipur, el día más sagrado del año, cuando le pedimos a Dios que nos acepte, que nos perdone, que vea lo bueno que hay en nuestro interior y nos dé otra oportunidad. ¿Cómo puedo pedirle a Dios que haga las paces conmigo si yo no soy capaz de mantener la paz y hacer las paces en mi vida?

Entonces salió de mi boca la pregunta que cambió mi vida:

"¿Por esto? ¿Por esto voy a perder mi shalom bait?".

¿Por una camisa? ¿Por no cargar el tanque del auto, por no recordar llevar el traje a la tintorería? ¿Cuántas veces perdemos nuestra paz por pequeños momentos que se convierten en gigantescos cráteres que interrumpen nuestra conexión? ¿Cuán a menudo ni siquiera recordamos qué fue lo que nos dividió, pero seguimos enterrados en un lugar oscuro y no encontramos la forma de dar marcha atrás?

Cuando Adam y Javá estaban en el Jardín del Edén, recibieron un mundo de bendiciones. En un instante perdieron todo. Cuando se ocultaron debajo de los árboles, Dios los llamó con una sola palabra: "¿Aieka?" '¿Dónde están?'.

¿Acaso Dios no sabía dónde estaban Adam y Javá?

Por supuesto que sí. Aieka también puede leerse como eijá, que significa 'cómo'. ¿Cómo llegaron a este lugar? ¡Por la mañana estaban con los ángeles y ahora se están escondiendo! ¿Cómo les ocurrió esto? Aieka, ¡miren dónde están ahora!

Dios le da a cada pareja la sabiduría de hacerse cargo de sí misma y encontrar la manera de regresar a un lugar de paz. No sigas adelante ciegamente, caminando en medio de aguas de desacuerdos y discusiones. No se permitan quedarse estancados en un agujero negro en el cual nunca pueden comunicarse ni superar juntos sus desafíos.

En caso que te preguntes qué hice respecto a la camisa, le dije a mi esposo: "Estamos en la ciudad de Nueva York. ¿Cuán difícil puede ser encontrar una camisa blanca?".

Corrimos juntos a buscar una camisa, y a pesar de que estábamos presionados por el tiempo, salvamos el momento.

Desde entonces la camisa se desgastó, Pero para mí, el recuerdo de aquella camisa se mantiene firme con un mensaje que sirve para todos: "¿Por esto? ¿Por esto vas a perder tu shalom bait?".

En este Tu beAv, un día de armonía, aferrémosnos a aquellos que amamos y construyamos hogares repletos de paz y alegría.