“Mi matrimonio ya no puede repararse. ¿Es este sentimiento normal?”.

Las parejas suelen confundirse cuando la relación toma un giro para mal. Lo que muchos no se dan cuenta es que los altos y bajos que puedan experimentar son normales e incluso tienen un propósito superior: mejorar sus matrimonios. Entender las “tres etapas del matrimonio” ayuda a las parejas a normalizar su situación y les da esperanza de que su matrimonio podrá prosperar nuevamente.

Exploremos las tres etapas y veamos en cuál están ustedes:

Etapa 1: Amor romántico

La etapa de amor romántico comienza cuando te enamoras por primera vez de tu pareja. Puede que experimentes un sentimiento de unidad o realización. La mayoría de las parejas que se encuentran en esta etapa están convencidas de que durará para siempre. A pesar de que saben de parejas que han tenido problemas después de casarse, ellos están seguros que no enfrentarán el mismo destino. Piensan que serán la excepción.

Pero todos sabemos que esta etapa no dura para siempre; eventualmente todos “bajamos de la nube” en cierto momento. La razón de por qué actuamos de manera tan ilógica en esta etapa es porque nuestro cerebro está literalmente drogado por la pasión. Cuando nos enamoramos nuestro cerebro se inunda con el neuroquímico llamado feniletilamina. Estos neuroquímicos aumentan nuestra visión positiva, disminuyen el dolor y hacen que nos sintamos seguros y tranquilos. Nos ayudan a motivarnos y a comprometernos con una relación.

Etapa 2: La lucha de poder

La lucha de poder comienza después del compromiso. Para algunos esto puede ocurrir después de la ceremonia de compromiso, para otros después de su boda. La pareja recién casada espera estar en la etapa romántica para siempre, por lo que les espera un rudo despertar cuando ésta se acaba. Puede haber un intenso sentimiento de desilusión en esta etapa, causando dudas sobre si nos casamos con la persona correcta. Después de todo, ¿qué pasó con el amor romántico?

Durante la fase de lucha de poder, comenzamos a ponernos a la defensiva y a enfocarnos en protegernos a nosotros mismos en vez de involucrarnos en una relación. Incluso nos empiezan a disgustar muchas de las cosas que nos hicieron enamorarnos en primera instancia. Cuando nos enamoramos es posible que nos hayamos sentido intrigados por la personalidad divertida de nuestra pareja, pero ahora puede que la encontremos ruidosa y repulsiva.

¿Por qué tiene que ser así? ¿Cometimos un error? Todas las parejas viven estas etapas en algún grado. Por lo general las parejas que viven una etapa romántica más intensa son las que tienen una lucha de poder más fuerte. El matrimonio es una de las mejores oportunidades que tenemos en la vida para crecer y sanar. Desde una perspectiva psicológica (y también desde una perspectiva espiritual), estamos buscando inconscientemente una pareja que nos ayude a ser más integrales y completos. Para que esto ocurra, nos sentimos atraídos hacia alguien que nos estimule de mejor manera. Esta persona “presionará nuestros botones” y pasará a llevar algunas de nuestras heridas más profundas, usualmente de la infancia, pero si trabajamos estos problemas podemos lograr un enorme crecimiento personal. Como dice el Talmud (Makot 7b), este es un “descenso con el propósito de luego ascender”.

Etapa 3: Amor real (o matrimonio consciente)

Muchas parejas no se dan cuenta durante la lucha de poder de lo que están viviendo, y terminan divorciándose o viviendo como compañeros de cuarto en vez de almas gemelas. Para que el matrimonio alcance su potencial, las parejas necesitan despertar y comenzar el camino hacia la tercera etapa de las relaciones, llamada “amor real” o “matrimonio consciente”.

Aquí hay un ejemplo de cómo una pareja dejó la lucha de poder y comenzó a crear un matrimonio más consciente:

Cuando Sam se casó con Sara, él amaba su espontaneidad. Esto era algo que a él le faltaba en su vida y fue refrescante encontrar a alguien divertido. Una vez que llegaron a la “lucha de poder”, esa espontaneidad se convirtió en un punto doloroso para Sam. Comenzó a ver a Sara como una persona extravagante y dispersa, y eso lo hizo sentir extremadamente incómodo. Sam era muy serio y reservado. Habiendo crecido en una casa sin estructura, sentía la necesidad de estar más en control de su realidad. Había aprendido que no le gustaban las sorpresas y a crear orden. Durante la etapa romántica, la personalidad de Sara representaba una oportunidad para agarrar una parte de él que había renegado cuando niño. Sin embargo, una vez que entraron en la “lucha de poder” y él comenzó a regresar a sus antiguas defensas, lo hizo sentir incómodo.

Entonces Sam y Sara se hicieron más conscientes del problema y de lo que éste provocaba en Sam. Eso le permitió a Sam ser menos reactivo ante la conducta de Sara, y le permitió a Sara ser más sensible ante las necesidades de Sam y más confiable. Esto también le permitió a Sam recobrar esa parte perdida de sí mismo y a soltarse, pues ya no necesitaba protegerse como lo había hecho en su infancia.

Hacerse conscientes de la lucha de poder, en lugar de quedarse atascados en el problema, y ver la totalidad de las cosas, les permite a las parejas hacerse más equilibradas. El conflicto es una oportunidad para experimentar crecimiento.

Las parejas que se encuentran en la tercera etapa exploran sus problemas con el fin de sentirse lo suficientemente seguros como para satisfacer las necesidades de su pareja, equilibrando sus propias personalidades y logrando crecimiento.

Conocer las tres etapas del matrimonio puede ser de gran ayuda para las parejas que pueden sentirse desalentadas una vez que comienzan a enfrentar un camino rudo en su relación. Normalizar la situación y darse cuenta que es solamente una etapa y que es posible volver a experimentar amor en un nivel más profundo y maduro provee esperanza para atravesar la tormenta y confianza para comprometerse a cultivar una relación profundamente satisfactoria.