Yo colecciono sabiduría marital. No importa dónde esté: en un avión, en una boda, en la sala de espera del doctor, siempre busco gente que parezca estar felizmente casada y les pregunto: “¿Cuál es tu secreto?”. A continuación les presento lo mejor de mi colección.

1. No asumas que tu pareja cambiará.

“Lo que ves es lo que obtendrás”. Nunca te cases con alguien basándote en la hipótesis de que cambiará. Puede que cambie, pero no cuentes con ello. Tienes que comprometerte con el matrimonio asumiendo que tu pareja nunca cambiará.

Muchas mujeres tienen complejos y sienten deseos de “rescatar a alguien”, por ende, se casan con hombres conflictivos pensando que ellas podrán “arreglarlos”. Eso es un error. Recuerda, no eres su psicóloga, eres su esposa.

2. No trates de hacer que tu pareja cambie.

No puedes hacer que la gente cambie, sólo puedes cambiar tu forma de reaccionar frente a ellos. Cuando cambias tu reacción, a menudo creas un ambiente en el que el otro puede cambiar. Pero si esto no ocurre, de todas maneras, tu cambio de reacción hará que ambos sean más felices y que el matrimonio tenga mayor armonía.

3. Aprende a dar.

Haz cada día un acto extra de bondad con tu marido. ¿Crees que esto sólo te ayudará en tu relación de pareja? Estás equivocada.

Una vez hice que un grupo de diez parejas se comprometiera a hacer un acto más de bondad cada día para su cónyuge, durante 40 días. Los niños comenzaron a advertir lo que estaba ocurriendo. Uno de los maridos me envió una foto de dos regalos que sus hijos habían comprado y envuelto ellos mismos. Se los dieron a sus padres para que los intercambiaran. La nota decía: “Los niños aman cuando sus padres se aman”.

4. Mantén a tus padres fuera de tu matrimonio.

Una vez que los invites a ser parte de los conflictos y las luchas entre tú y tu pareja, nunca los sacarás. Esto puede ser muy tóxico y destructivo para un matrimonio. Muchas personas me dijeron que tuvieron épocas difíciles en el matrimonio y que compartieron con sus padres todas las cosas terribles de su cónyuge. Luego, cuando el matrimonio volvió al buen camino, se preguntaron por qué sus padres tenían sentimientos negativos hacia su pareja.

Lo mejor es discutir tus problemas maritales con terapeutas, con líderes religiosos o con otras personas sabias que no tengan una conexión emocional tan directa contigo.

Esto también incluye temas financieros. He visto muchos matrimonios destruidos porque los padres apoyan económicamente a los hijos, haciéndolos sentir que tienen derecho a interferir en el matrimonio en muchos aspectos. En casi todos los casos, simplemente no vale la pena. Es mejor tener dificultades económicas que dejar que los padres o los suegros controlen tu matrimonio.

5. Sé el primero en decir “lo siento”.

Con esto nunca pierdes, sólo ganas. Mantén la mirada en el objetivo. Tu objetivo es tener un matrimonio feliz, en el que ambos materialicen su potencial. Ganar una discusión puede significar que ganaste la lucha, pero quizás implica que perderás la batalla. No dejes que un árbol te impida ver el bosque. Es fácil distraernos de nuestro objetivo principal y vernos absorbidos por el conflicto del día.

No hay ninguna mitzvá de estar en lo correcto, pero sí hay una mitzvá de tener shalom bait, ‘paz en el hogar’. Mi madre siempre decía: “El secreto para un matrimonio largo es una memoria corta”.

6. Tu pareja te quiere, e incluso si te lastima (lo cual inevitablemente ocurrirá), debes saber que no fue a propósito.

A menos que estés, Dios no lo quiera, en una relación abusiva, nadie se levanta por la mañana y dice: “Hoy voy a lastimar gente”. Por lo general nadie quiere herir a alguien que ama y, si llega a ocurrir, ciertamente no es de forma intencional.

7. Como padres, siempre muestren un frente unificado.

Si cada uno de los padres cría a los hijos de forma diferente se creará gran estrés y conflicto en el matrimonio. Y los niños, advirtiendo esto, pondrán a menudo a un padre contra el otro para salirse con la suya. Al enfrentar una situación en la que discrepan sobre la forma en que disciplinar a los niños o sobre cómo tomar una decisión que los afectará, siempre discútanlo lejos de los niños y lleguen a una decisión en conjunto. En el largo plazo, es mucho más nocivo para los niños si discuten en público. Incluso si están equivocados, el judaísmo enseña que los padres deben hablar “con una sola voz”. Los padres unificados dan más seguridad y establecen cimientos sólidos para la vida.

8. Cuando algo es intolerable para tu pareja, pero tolerable para ti, cede.

Si bien a menudo oímos que ceder es la clave para un matrimonio feliz, la verdad es que ceder significa que ambas partes sienten que salieron perdiendo. Nadie obtuvo lo que quería. La clave para un matrimonio feliz es dejar que el otro “gane”, y disfrutar por haberlo hecho feliz. Así ganan todos, y nadie pierde.

9. No te quejes.

Hace un tiempo conocí a una mujer que tenía problemas en su matrimonio. Dijo que su marido quería dejarla porque estaba hastiado de sus quejas y críticas. “Pero toda mujer judía se queja, ¿no?”, preguntó. “No”, respondí.

Si le señalas a tu marido cada error que comete, terminarás perdiendo la credibilidad cuando hables sobre algo realmente serio que él debe mejorar. Así como nuestros hijos se aíslan cuando sienten que somos críticos y quejosos, así también lo hará nuestro marido.

A nadie le gustan las quejas y las críticas.

10. No tienes que contarle a tu pareja todo lo malo sobre ti.

Cuando salimos de citas, presentamos nuestra mejor imagen. Siempre estamos lo mejor posible. No hacemos ruidos con el cuerpo en presencia del otro, no dejamos abierta la puerta del baño mientras lo usamos y tampoco revelamos todos nuestros errores y defectos. Por alguna razón, creemos que cuando nos casamos podemos dejar todo expuesto.

Pero eso es un error. No es que tu marido no vea tus defectos, lo hace. Pero no todos. Crear una ilusión de belleza y fineza en tu matrimonio está muy bien. No estás siendo otra persona; estás siendo tú misma, pero la mejor versión de ti misma.

11. Te casas con alguien para que te haga ‘más feliz’ de lo que ya eres.

No esperes ser transformada de una persona infeliz a una feliz sólo porque te casaste. Es importante ser una “media naranja” feliz y completa antes de conocer a tu otra mitad. El matrimonio agrega mucho a tu vida, pero no resuelve tus problemas. ¡En realidad agrega otros! (es broma).

12. Siempre ten un buen sentido del humor.

Tener un buen sentido del humor te puede ayudar a superar muchas cosas. No te tomes todo tan en serio. Una herramienta para esto es tener un poco de objetividad. Una amiga estaba experimentando algunas dificultades con sus cuatro niños. Cuando peleaban entre sí la volvían loca. La envié a un rabino sabio para que la aconsejara. ¿Estarías tan involucrada emocionalmente y te enojarías tanto si estuvieras mirando un show? No. De hecho, algunas partes del drama y la histeria te parecerían incluso divertidas.

En una cantidad sorprendente de situaciones, puedes elegir si enojarte o reír. Escoge lo segundo… por tu bien.

13. Expresa sentimientos positivos.

Mi amiga, la autora y psicóloga Sara Jana Radcliffe, escribe que cuando les hablamos a nuestros hijos deberíamos seguir la regla 80/20. La interacción positiva debería constituir el 80% mientras que sólo el 20% debería ser instructivo y/o constructivo. Por desgracia, a menudo hacemos lo contrario y el 80% de las veces estamos diciéndoles qué hacer (lo cual ni siquiera perciben como constructivo, sino que lo interpretan como negativo).

Con nuestra pareja, ella dice que la regla es 90/10. Eso significa que de cada 10 cosas que le decimos a nuestro marido, nueve deben ser positivas y sólo una puede ser instructiva y/o constructiva. Por lo tanto, si queremos pedirle que haga algo o recordarle sobre algo, debemos balancear eso con otras nueve interacciones positivas. ¡Es difícil! Nadie dijo que sería fácil...

14. No eres la madre de tu esposo, tampoco su hermana ni su psicóloga.

Eres su esposa. Es una relación única en su vida. Créeme, no quiere ni necesita otra madre. No le des órdenes todo el tiempo. Respétalo.

15. Cuando tengas un desacuerdo, recuerda que prefieres ser feliz a tener la razón.

La felicidad surge de la conexión. El objetivo del desacuerdo es entender y sopesar la opinión de la otra persona; utiliza los desacuerdos como una oportunidad para acercarte en lugar de alejarte, enfocándote en el punto válido del argumento del otro y no sólo en tener la razón tú misma. ¡Un conflicto de intereses nunca tiene que terminar en un conflicto!

16. Nunca jamás hagas una broma sobre tu marido frente a otras personas.

A pesar de que quizás todos se reirán, es seguro que herirás a tu esposo con eso.

17. Haz que tu pareja sienta que es la persona más importante en tu vida.

Extraído del nuevo libro de Lori Palatnik: “Turn Your Husband Into Your Soul Mate”, sobre las claves para tener un matrimonio exitoso. Haz clic aquí para ordenar [libro en inglés].