En las relaciones hay tres clases básicas de conversaciones:

La conversación de adversarios

Las parejas adversarias pelean, discuten y atacan. Su estilo de comunicación implica tomar una postura, definir una posición y defender su territorio. Cada uno se agota tratando de convencer al otro para que ceda y acepte su postura. Prefieren tener razón antes que ser amados. Negocian, suplican, y gritan en un intento histérico de lograr que el otro los escuche y preste atención a sus sentimientos, sus necesidades y su dolor.

Una mujer sabia dijo: "La razón por la cual dos personas se gritan cada vez más fuerte es porque sus corazones están tan alejados que necesitan gritar para sobrepasar el abismo que hay entre ellos". ¡Qué triste! Uno puede pensar que las parejas que están estancadas en una conversación de adversarios eventualmente entenderán que no funciona e intentarán algo diferente.

La conversación alienada

La conversación alienada es una comunicación cansada, porque en esencia la pareja ya se ha rendido. En un momento pueden haber sido adversarios, pero ahora abandonaron su estrategia, agotados por el conflicto. Las brasas ardientes de su amor se enfriaron. Ellos se adaptaron a la convivencia con poca amistad y sin nada de romance. La cortesía sustituye a la alegría y las sonrisas plásticas toman el lugar de la risa. Se hablan en un tono formal, estéril, evitando el conflicto y la intimidad, aunque ambos anhelan recibir afecto. Ellos actúan como se espera que lo haga una pareja, pero todo es externo.

Afortunadamente, hay otra clase de conversación en donde todavía quedan esperanzas:

La conversación colaborativa

Para volver a encender un amor que se está apagando, la pareja debe estar dispuesta a efectuar un cambio radical y esforzarse por crear una nueva clase de conversación que sea colaborativa. Lo que crea una conversación colaborativa es la capacidad de confiar en el otro en vez de culparse mutuamente.

Para poder confiar en el otro, una persona necesita poder hacer estas cuatro cosas:

  • Ser capaz de controlar su enojo y su reactividad

  • Ser honesto consigo mismo, hacerse cargo de su propio dolor, de sus necesidades no satisfechas y sus añoranzas.

  • Hablar usando sólo frases de "yo" y no de "tú", que implican culpa

  • Tolerar la ansiedad de ser vulnerable

Sara comenzó a preocuparse de los hábitos de su esposo con la bebida. A él siempre le gustó hacer un lejaim en la mesa de Shabat, pero últimamente empezó a tener demasiados lejaim, especialmente cuando tienen invitados. A ella no le gusta cómo eso afecta su estado de ánimo y la forma en que eso impacta sobre su relación, especialmente en Shabat. Sara comenzó a perder la paciencia, se siente enojada con él y emocionalmente desconectada.

"Dani, yo sé que para ti es un tema sensible, pero necesito que hablemos sobre mi preocupación por tu relación con la bebida. Me preocupa y está impactando negativamente nuestra relación y mis sentimientos hacia ti. Espero no ser hipersensible al tema y quiero que puedas relajarte en Shabat después de una semana de duro trabajo".

Ella espera con ansiedad cuál será su respuesta. Él puede aprovecharse de su vulnerabilidad, defenderse a sí mismo y atacarla; o elegir ser colaborativo.

Sara se siente aliviada cuando él le dice: "Entiendo que estés preocupada por la forma en que estoy bebiendo. Quizás estoy exagerando. Pero espero que entiendas que el último tiempo tuve mucha presión en el trabajo y estoy muy preocupado por la salud de mi madre. Necesito alguna forma de relajarme. No quiero que esto se convierta en un problema entre nosotros. Veamos cómo podemos hacer para que funcione para ambos".

Así suena una conversación colaborativa. ¿Estás en una relación sin amor? Si es así, trata de acercarte a tu pareja y dile: "Estoy cansado de pelear, de sentirme desconectado y alienado. Quiero algo mejor para ambos. ¿Podemos probar algo nuevo?"

Con estas palabras, has dado comienzo a una nueva clase de conversación. Este es un paso gigante para crear una relación colaborativa y encontrar el amor.