¿Qué haces si te das cuenta que el amor que una vez tuviste por tu pareja simplemente ya no está? Pueden llevarse muy bien, incluso trabajar bien juntos, pero faltan las fuertes emociones que una vez sentiste.

Primero que todo, no entres en pánico. Esto puede pasarle a cualquiera y no es una razón para tirar la toalla. Al entender cómo funcionan realmente las relaciones, verás que es más común de lo que piensas.

1. Altibajos normales: En este mundo, todo está en constante movimiento. No existe el estancamiento. Las relaciones no son diferentes. Siempre hay altibajos. Aunque es menos placentero durante las épocas en que estamos abajo, hay que aprovecharlas como una oportunidad para llevar tu relación al siguiente nivel. El romance que vivieron cuando se enamoraron los encegueció ante los potenciales desafíos que se presentarían en el futuro y les permitió ser suficientemente locos como para comprometerse. Pero cuando se acaba la feniletilamina y los otros “químicos del amor” que inundan el cerebro, pierdes esa sensación de “gran emoción”. No cometas el error de creer que tu relación se acabó. Ese es el momento para comenzar a trabajar y crear la relación que quieres, basada en tu propio esfuerzo. Esta es la verdadera forma de crear un amor real y maduro.

2. El amor es un verbo: Los sentimientos son pasajeros. A veces los sientes, a veces no. El verdadero amor se trata de actuar, incluso cuando no tienes ganas de hacerlo. El compromiso de pasar la vida con tu pareja significa permanecer comprometidos también cuando no se sienten necesariamente conectados. Si eres padre, ¿dejarías tu responsabilidad hacia tus hijos simplemente porque últimamente te sientes sin fuerzas? Por supuesto que no. Tú trajiste esos niños al mundo y eres responsable por ellos, te guste o no.

Cambia tu actitud y decide comprometerte con tu matrimonio. Parte de este compromiso es darle a tu pareja. Al amar a tu pareja a través de tus conductas, también notarás que esos actos estimulan tus emociones.

3. Vuélvete a enamorar: Parte de lo que estanca una relación es que las parejas pasan más tiempo como padres y gerentes del hogar que como pareja. Se pasa poco tiempo disfrutando la compañía del otro y divirtiéndose. ¿Recuerdas cuando estaban sólo ustedes dos? ¿Qué hacían para divertirse? Salgan de cita una vez a la semana. Planifiquen una escapada. Ríanse juntos. Tomen una clase en donde puedan tener una experiencia nueva. Aviva la relación y encuentra razones para volver a enamorarte.

4. Deja de comparar tu matrimonio con otros: Es fácil sentirse desanimado con tu relación cuando ves en los medios sociales fotografías de otras “parejas felices”. Si te sientes inseguro sobre su conexión, es natural que te compares con otros y que pienses que hay algo realmente mal en tu matrimonio. Sólo porque otros se ven felices o porque se van juntos de vacaciones, no significa necesariamente que tengan una buena relación. Te sorprendería saber que muchas personas sienten lo mismo que tú, aunque desde afuera las cosas se vean perfectas. Algo todavía más importante es que lo que otras parejas viven es irrelevante para tu matrimonio. Dios le da a cada uno su porción en la vida. Incluso si otra pareja tiene un buen matrimonio, ellos pueden tener otros desafíos que tú ignoras y que sin duda no quisieras tener en tu vida. Mantente enfocado en tu relación y no te preocupes por lo que hacen los demás.

Si sientes que tu amor está en declive, ¡puedes hacer algo al respecto! Deja de preocuparte y actúa. Actúa con amor hacia tu pareja, incluso cuando no lo sientes. En mérito de tu perseverancia y compromiso, su amor crecerá.