Y vivieron felices para siempre…”. Crecimos con cuentos de hadas y fantasías de Disney que nos prometían que la magia jamás acabaría. Todo parecía tan fácil…

Pero pese a que muchos matrimonios se marchitan, sí es posible mantener tus sentimientos de amor con vida. Pero no es automático. El amor requiere esfuerzo; más que una emoción, es un trabajo de toda la vida.

Estudios realizados por Richard E. Lucas y sus colegas en la Universidad de Michigan State muestran que el incremento de felicidad que experimentamos cuando nos casamos dura aproximadamente dos años. Después de eso las personas vuelven a su condición anterior, a su naturaleza feliz o infeliz.

La pasión se enfría con el tiempo; si no somos capaces de revitalizar nuestro amor y de encontrar formas para hacer que el fuego aumente, entonces nuestro matrimonio comenzará a estancarse y se acabará la emoción. ¿Cómo podemos pasar de un amor nuevo y excitante a uno seguro, consistente y maduro?

Incluso si un matrimonio no está en crisis, los años y los desafíos de la vida diaria en familia pueden hacer que sientas que la alegría se ha desvanecido. Hace poco conocí a una mujer que me dijo que desde que sus hijos se fueron a la universidad, su nido vacío se siente oscuro y solitario. Ella no sabe qué es lo que alguna vez tuvo en común con su marido; lo mira y ve a una persona extraña, en lugar de ver a un compañero y socio de toda la vida. Las acciones de él la irritan; la voz de él la enerva. Se pregunta cómo hará para pasar el resto de su vida con él.

No pasó nada terrible. No hubo ninguna crisis o catástrofe. Sólo descuidaron sus esfuerzos por mantener con vida la chispa del amor. El lazo entre el marido y la mujer se volvió anémico. Al carecer de energía fresca, es posible que esta relación se desvanezca poco a poco.

Reviviendo tu matrimonio

Podemos revivir la conexión con la que alguna vez soñamos y traer nueva vida a nuestros hogares. Yo le llamo la RCP del matrimonio.

R=Revitaliza

No te permitas sentir que esta relación es lo mismo de siempre, sino que debes ser espontáneo y cambiar la rutina. Vayan juntos a nuevos lugares y actividades, únanse a una clase de Torá para parejas para generar diálogo. Si tienen intereses diferentes, túrnense y experimenten los gustos del otro. Mantengan una actitud abierta y disfruten el tiempo compartido incluso si la actividad no es lo primero que hubiesen elegido hacer. La clave es reconocer que están enfocados en la relación y no desviarse de ese objetivo.

Pregúntense: “¿Cómo puedo mostrarle a mi pareja lo mucho que me importa nuestra relación?”. Quizás trayendo a casa un capuchino caliente, dándole un abrazo antes de salir a trabajar, expresando tu aprecio con un mensaje de texto en medio del día o tan sólo regalando una sonrisa sin un motivo específico. Con estos consejos aumentarás la energía positiva en tu hogar.

C=Comunicación

Separen un tiempo para conversar. Busquen oportunidades para compartir tiempo juntos. Asegúrense de tener tiempo para pasar en privado y no sólo para discutir las dificultades. Que no ocurra que todas sus conversaciones sean sobre problemas con los niños, las cuentas o por qué estás enojado/a con tu suegra. ¿Cuándo fue la última vez que rieron juntos? ¿Recuerdas cuando se contaban los sueños? Que haya pasado el tiempo no significa que hayan perdido la capacidad de conectarse con una sonrisa.

Comunicación significa mucho más que simplemente hablar; necesitamos a alguien cuyo corazón esté abierto a nuestras palabras. Aprende a escuchar a tu pareja; esto implica dejar de lado tu iPhone y hacer contacto visual cuando te habla. Si hay algún desafío, trata de ponerte en sus pies; si está expresando frustración, si está preocupado/a, no te quites el problema de encima diciéndole que está siendo tonto/a. Expresa sensibilidad, comunica afecto, mantenga viva la conexión entre ustedes. De esta manera revitalizarás la relación y fortalecerás el amor.

P=Positivismo

¿Alguna vez te preguntaste cómo inspirarte para amar más? Mira a tu pareja positivamente. Deja de enfocarte en lo negativo. La naturaleza humana es tal que hace que advirtamos lo que nos molesta con más facilidad y que demos lo bueno por sentado. Tu marido es muy bueno jugando con los niños en el piso o el domingo te deja dormir mientras los lleva a desayunar fuera de casa. Sin embargo, lo único que ves es un hombre que podría ser más ambicioso. Tu esposa no pierde los estribos cuando hay que bañar a los niños y hacer las tareas de la casa con un bebé gritando en el cuarto. Tú no ves su increíble paciencia, en cambio, te enfocas en que ella no parece ser tan organizada.

La negatividad nubla nuestra visión y no nos permite ser felices. Cuando te quites los lentes negativos podrás comenzar a apreciar nuevamente a tu pareja. Deja de quejarte. Cuídate de no estar criticando todo el tiempo. Encuentra lo que te encanta de tu pareja y haz una lista mental, o incluso puedes escribirla. Luego tómate unos momentos y comparte tus pensamientos con tu pareja. Quienes tienen un matrimonio feliz se sienten valorados y respetados. Recuerda revisar tu lista y no te permitas olvidarla.

Las investigaciones demuestran que incluso si un matrimonio se ha deteriorado por comentarios negativos, a menudo puede ser reparado con palabras positivas y con acciones que generen afecto y amor. Haz que el ayin tov, ‘un ojo positivo’, sea parte de tu naturaleza.

Depende de nosotros

Barbara Fredrickson, en su libro Love 2.0 (Amor 2.0), dice que las personas que tienen un matrimonio feliz tienen un promedio de cinco expresiones verbales o emocionales positivas por cada negativa, mientras que “las parejas infelices promedian menos de una palabra positiva por cada negativa”. Si decidimos prestarle más atención a nuestra relación podemos imbuirle más alegría a nuestra vida.

Esta es la pregunta: ¿Puedo tratar de comunicar amabilidad, ver bondad y dedicar unos momentos cada día para expresar mi amor?

Si la respuesta es , entonces ciertamente tienes la capacidad de fortalecer tu matrimonio y mantener con vida la chispa que hay entre tú y tu pareja.