Romance, descubrimiento, pasión. ¡Ah, esos primeros años de matrimonio, cuando todo era nuevo!

¿Y ahora? Si te preguntas: “¿Qué ocurre con el amor y el romance en mi matrimonio?”, no es demasiado tarde para efectuar algunos cambios. La clave es tomar consciencia y desear transformar la relación.

Cada matrimonio tiene sus momentos difíciles. Sin embargo, hay una diferencia entre los matrimonios fuertes y los débiles. Los matrimonios que perduran son aquellos en los que, a pesar de las diferencias, cada uno mantiene sentimientos positivos sobre su pareja. Ambos están comprometidos. Comprenden que nadie es perfecto, pero que vivir juntos es una fuente de alegría. No pueden imaginar estar el uno sin el otro.

Los matrimonios débiles traen una sensación de desilusión. Uno de los miembros de la pareja se retrae física o emocionalmente. Hay menos expresión de amor; entra la ambivalencia. Existe una atmósfera de insensibilidad a los sentimientos del otro. La conversación es casi un monólogo o no existe. La luz se ha apagado.

Señales de alarma en un matrimonio

Es normal que haya bajones o sentir que la relación tambalea. Pero también hay momentos en los que algo realmente no está bien. Prestar atención a las señales de alarma puede ayudar a volver a poner un matrimonio en forma.

Aquí hay algunas señales de alarma que pueden aparecer. Es fácil ignorarlas, especialmente porque hay tantas parejas enfrentando los mismos temas. ¿Pero por qué no esforzarse por lograr que tu relación sea lo mejor posible?

  • Falta de romance e intimidad

  • Vivir con egoísmo, falta de consideración y empatía

  • Falta de respeto en palabras o actos

  • Encontrar excusas para estar separados, buscar escapes

  • Dependencia exagerada en amigos, padres, compañeros de trabajo

  • Expectativas o demandas no realistas

  • Dar al otro por sentado

  • Culpar y no aceptar responsabilidad

  • Perderse en la tecnología, los medios sociales, enviando mensajes de texto y mails.

Las relaciones son la clave para vivir una vida dichosa. Cuando nos conectamos, hay en nuestras vidas cierta magia. Con el tiempo es fácil olvidar cómo valorar a nuestra pareja. Dejamos de lado los sueños que compartimos y la risa. Somos descuidados con nuestro amor. No nos ocupamos de alimentar nuestra relación y el corazón se enfría.

¿Qué podemos hacer?

Comienza con una conversación. Dile a tu pareja que reconoces una necesidad de mayor conexión. No se trata de quién tiene la culpa o a quién hay que culpar. Se trata de decidir nutrir el regalo de tener en tu vida a alguien especial a quien amar. La vida es demasiado breve para pasarla peleando o vivir como dos barcos que se cruzan en medio de la noche. Da vitalidad a tu relación fortaleciendo tu decisión de lograr que funcione. (Por supuesto que no me refiere a una relación que llegó al punto de precisar ayuda profesional).

Aquí hay algunos pasos positivos que pueden ayudar a energizar la conexión.

1. Comprometerse a pasar tiempo juntos

La vida es estresante. El hecho de estar juntos se vuelve algo obvio y nos volvemos descuidados. Planeen su tiempo compartido. No se permiten teléfonos. No hablen de temas estresantes. Compartan sus sueños, pensamientos y experiencias.

2. No temer amar

Existe cierto temor a ser vulnerable. Pensamos que si expresamos nuestras emociones pareceremos débiles. Esperamos que el “otro” sea afectuoso. Nos preguntamos por qué debemos ser quien tome la iniciativa. Deja de cuestionarlo y comienza a actuar. Sé proactivo.

3. Tener cuidado en quién confían sus asuntos

No pidas consejos matrimoniales ni confíes en personas que no sean verdaderos profesionales reconocidos. Hay muchas personas que dan consejos; eso no significa que sean exitosos o correctos. No compartas cosas negativas de tu pareja con miembros de la familia o amigos. Puede ser que tú encuentres una resolución al problema, pero ellos seguirán cargando malos sentimientos e impresiones negativas. Si a alguien no le gusta o no entiende a tu pareja, definitivamente no es la persona a quien debes acudir para recibir ayuda.

4. Expresar tu amor

Demuéstrale a tu pareja que no la das por sentado. Los pequeños actos dicen mucho. Sé considerado. Haz un acto de bondad cada día. Escucha los sentimientos de tu pareja y refleja empatía. Pregunta: ¿qué puedo hacer para transmitirte el mensaje de que eres importante para mí?

5. Ser compasivo

Ponte en los zapatos de tu pareja. Imagina sus presiones, su estrés. ¿Qué desearías que tu pareja hiciera por ti? Ahora piensa qué es lo que tu pareja valoraría que hagas. No hablo sólo de actos, sino de palabras sensibles. Mantente abierto para escuchar los temores y las preocupaciones de tu pareja. Un corazón atento brinda compasión.

6. No aferrarse al enojo

En un matrimonio no hay lugar para el rencor. Todos somos humanos. Todos cometemos errores. A menudo traemos a la mesa incidentes que pasaron hace mucho tiempo. Deja que las cosas pasen. Demuestra entendimiento, perdona. No utilices tu boca como un arma de destrucción masiva. Sigue adelante dejando de lado los “si tan sólo”, “hubiéramos podido”, “deberíamos”. Habla de lo que te molesta ahora, vive el presente. Cuando hables de tu tristeza o dolor, hazlo sin culpar. Busca soluciones en vez de problemas. En un tono calmo y sin dar un sermón, dile a tu pareja cómo te gustaría que maneje de otra forma esa situación en el futuro. Asegúrate de hablar en privado.

Tomarse el tiempo para convertir a tu relación en una prioridad es uno de los mayores regalos que te puedes hacer a ti mismo. Tener un compañero para compartir la vida, para enfrentar alegrías y dificultades, es el tesoro más valioso. Nutre tu relación y mantén vivo el amor.