Canapés de Humus

Parve – para 12 canapés de humus

Leí un articulo que afirmaba que las papas fritas y las salsas estaban siendo reemplazadas por el humus como la comida tentempié del año. Los estadounidenses, haciéndose cada vez más conscientes de los hábitos alimenticios sanos, y abriéndose hacia las comidas internacionales, han provocado un renacimiento del humus. Es un tentempié rico en fibra, pero tengan cuidado –algunas versiones de las tiendas son muy altas en grasas y preservantes. Esta versión hecha en casa tiene todas las cosas buenas, mientras que mantiene las grasas al mínimo. Asegúrate de hacer humus extra; es un excelente tentempié para los almuerzos con zanahorias o con pretzels.

Los beneficios de las legumbres, como los garbanzos, no pueden ser suficientemente enfatizados. Agrégale a eso el efecto reductor de hierro y glucosa en la sangre del comino y ¡ahí tienes una receta saludable! Unta con tranquilidad en este plato favorito para todas las edades. Aunque hoy en día el humus puede encontrarse en muchos supermercados, es un platillo que es demasiado fácil de hacer en casa.

1 lata (400 gramos) de garbanzos, lavados y colados.

3 cucharadas de pasta de tahina (también conocida como pasta de sésamo del Medio Oriente).

3 cucharadas de jugo de limón fresco.

2 dientes de ajo frescos.

1 cucharita de comino molido.

½ cucharita de sal de mar fina.

¼ cucharita de pimienta molida fresca.

2 cucharadas de aceite extra virgen de oliva de buena calidad.

3-6 cucharadas de agua.

3 rebanadas de pan de trigo integral, tostado.

1 pepino árabe, rebanado muy delgado.

½ taza de lechuga romana, trozada.

1 tomate, rebanado delgado.

Brotes de alfalfa.

Pon los garbanzos, la tahina, el jugo de limón, el ajo, el comino, la sal y la pimienta en el recipiente de una procesadora de alimentos con una navaja de metal. Muele hasta que este suave y cremoso. Con la maquina andando, vierte el aceite. Si la consistencia es muy espesa, agrégale agua, de a poco, para rebajar a tu gusto.

Esparce una capa delgada de humus en las rebanadas de pan tostado. Cubre con 3-4 rebanadas de pepino y un poco de lechuga; rocía con un poquito más de humus. Cubre con 2 rebanadas de tomate y algunos brotes. Presiona hacia abajo para compactar. Corta la corteza de las tostadas. Corta cada rebanada de pan para formar 4 cuadrados pequeños.

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Sopa de Remolacha con Crutones de Pan Integral de Centeno

Carneo, lácteo o parve – para 8 porciones

Muchas recetas de sopa de remolacha (betabel o betarraga) comienzan hirviendo las remolachas. Cuando haces eso, pierdes los nutrientes, el color y el sabor. Yo prefiero asar las remolachas – y siempre hago extra. Los azucares naturales en la remolacha caramelizan y la textura es maravillosa. Las remolachas contienen una abundancia de fibra y son ricas en acido fólico, esencial para prevenir anemias y defectos de tubo neural de nacimiento. Además de su espléndido color, las remolachas asadas son deliciosas en ensaladas rociadas de migas de queso de cabra, nueces, y una vinagreta liviana de aceite de oliva.

4-5 remolachas (betabeles o betarragas) grandes, lavadas pero no peladas.

Aceite de oliva.

3 rebanadas de pan integral de centeno.

18 mitades de nueces.

½ cucharita de salvia molida o restregada.

1 cebolla morada grande, cortada por la mitad y rebanada delgada.

2 dientes de ajos frescos, rebanados delgados.

1 taza de cidra de manzana.

2 tazas de caldo de pollo o de verduras.

1 taza de agua.

¼ cucharada de sal de mar fina.

Crema acida baja en grasas o crema ácida parve.

Precalienta el horno a 200ºC.

Friega cada remolacha (betabel o betarraga) con 1 cucharada de aceite de oliva, cubriendo todos los lados. Envuélvelas individualmente en papel de aluminio y ponlas en una bandeja para horno. Ponlas dentro del horno y ásalas por alrededor de 1 hora y 15 minutos o hasta que estén blandas.

Retíralas del horno y déjalas estar hasta que ya no estén calientes al tacto. Friégalas para quitarles la piel. Corta las remolachas (betabeles o betarragas) en cuartos y déjalas aparte.

Mientras tanto, prepara las nueces y los crutones tostados: utilizando un cortador de canapé o un cortador de galletas pequeño de cualquier forma, corta 6 formas de cada rebanada de pan integral de centeno. Pon las formas de pan integral de centeno cortadas en un recipiente mediano con las nueces. Agrega 1 cucharada de aceite de oliva y la salvia molida. Muévelas para mezclar. Pon una sola capa en una bandeja de horno forrada con papel para hornear y ponla en el horno caliente por 5 minutos, hasta que estén ligeramente doradas y fragantes. Deja a un lado para enfriar.

Calienta una cucharita de aceite de oliva en una olla grande para sopa a fuego medio-bajo. Agrega las rebanadas de cebolla morada y cocina; trata de que la cebolla no se tiña, solamente déjala “sudar”. Agrega las rebanadas de ajo y cocina por 2 minutos más, hasta que el ajo esté fragante. Vierte la cidra de manzana, el caldo y una taza de agua. Agrega las betarragas (betabeles o remolachas). Hierve por 5 minutos, hasta que esté todo caliente.

Utilizando una licuadora de mano, haz la sopa puré. Esto puede hacerse también por partes en una licuadora normal o procesador de alimentos con una navaja de metal. Sazona con sal.

Para servir, divide la sopa en 8 platos pequeños. Cubre cada uno una cucharita de crema acida, 3 crutones de pan integral de centeno, y 3 mitades de nueces.

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Pavo Estofado

Carneo – para 12-14 porciones

Me encanta un pavo crujiente como centro de mesa, y mi receta favorita para esto está en el libro original Kosher by Design. Pero en el otro lado de la línea de los pavos asados está el pavo de mi mamá. Es una receta muy suave, que se desprende fácil del hueso, amigable para los niños, sin mantenimiento, sin rociar jugo durante la cocción, muy cómoda. Mis hijos y todos mis sobrinos y sobrinas se la piden constantemente. Ella la sirve en muchas festividades, porque, a diferencia del pavo asado, se mantiene húmedo y con sabor incluso cuando lo recalientas para unas cuantas comidas. Cualquiera que haya asistido a mis eventos de cocina en vivo sabe que soy muy abierta acerca de mi fobia al congelador, así que, me atrevo a decir, que esta receta es buena para congelar y puede que quede mejor después de congelado, descongelado y recalentado.

Este platillo “básico” puede adornarse de varias formas. Ya sea que lo sirvas junto a un popurrí de verduras salteadas, cortado en pedazos pequeños y sobre tu ensalada favorita, o lo sirvas frío y cortado con manzanas, perejil, y mayonesa liviana, este alimento básico es una excelente forma de agregar proteínas magras con mucho sabor.

1 pavo de 6 kilogramos, limpio.

3 cebollas grandes, rebanadas en aros delgados.

5 dientes de ajo frescos, cada uno cortado por la mitad a lo largo.

3 cucharadas de ajo en polvo.

6 cucharadas de páprika.

1 taza de ketchup.

5 tazas de agua.

1 cucharita de sal de mar fina.

Precalienta el horno a 180ºC.

Pon los aros de cebolla y el ajo fresco en una sola capa en el fondo de una fuente para horno gruesa. Rocíalos con 2 cucharadas de ajo en polvo y 2 cucharadas de páprika.

Pon el pavo sobre las cebollas. Frota 2 cucharadas de páprika sobre el exterior y por el interior de la cavidad del pavo.

En un recipiente mediano, bate el ketchup, el agua, la sal, la cucharada restante de ajo en polvo y las 2 cucharadas restantes de páprika. Lentamente (para prevenir que salpique) vierte sobre el pavo y sobre las cebollas.

Cubre muy bien, con una tapa si es posible. Asa por 3½ horas.

Pon el pavo en una tabla para cortar. Córtalo y quita la piel si quieres. Transfiere los pedazos de pavo a una fuente para servir.

Con mucho cuidado, utiliza una licuadora de mano para hacer puré las cebollas en la salsa. Si no tienes una licuadora de mano, saca las cebollas con una cuchara y transfiérelas con 1-2 tazas del líquido al recipiente de un procesador de alimentos con navaja de metal. Hazlas puré. Vierte este puré y la salsa restante sobre el pavo trozado.

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Bistec de Bisonte Argentino

Carneo – 6 porciones

El periódico New York Times llamó al bisonte “un bistec sin culpa”, refiriéndose al hecho de que es ampliamente alabado por los chef, nutricionistas y ecologistas. Es una carne roja liviana que tiene menos colesterol que el pollo sin piel y menos grasa que el pavo. Debido a la falta de grasa, se cocina más rápido que la carne de res – así que fíjate en tus tiempos de cocción. El bisonte es alimentado con pasto y libre de hormonas de crecimiento. Una porción de 100 gramos de bisonte provee solamente 122 calorías comparada con 100 gramos de carne de res, la cual podría proveer algo así como 150 o 350 calorías por la misma porción, dependiendo del corte.

6 bistec de costilla de bisonte.

Sal de mar fina.

Pimienta negra fresca molida.

2 cebollas chalotas, peladas.

½ pimentón verde, sin semilla y picado.

4 dientes de ajo frescos.

1 ramillete de perejil, sin tallos.

¼ de taza de hojas de menta frescas.

1 cucharita de comino molido.

1/3 taza de aceite de oliva extra virgen.

2 cucharitas de vinagre de vino tinto.

Aceite en aerosol.

2 tomates, cortados en gajos, para decorar.

Sazona ambos lados de cada bistec con sal y pimienta. Deja aparte.

Salsa chimichurri: En el recipiente de un procesador de alimentos con navaja metálica, enciende y apaga varias veces para picar las chalotas, el pimentón verde, y el ajo. No proceses demasiado. Raspa los lados. Agrega el perejil, la menta y el comino; enciende 5-6 veces. Transfiere a un recipiente. Agrega el aceite de oliva y el vinagre a la mezcla. Deja aparte.

Rocía con el aceite aerosol una plancha o una sartén. Esto puede hacerse también en una parrilla de exterior. Calienta la plancha sobre fuego mediano hasta que esté muy caliente. Agrega los bistec y dóralos por 6-7 minutos por lado para una cocción perfecta. Sirve cada bistec con una cucharada de la salsa chimichurri y un gajo de tomate.

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Ratatouille en Pastel de Polenta

carneo o parve – para 8 porciones

Polenta es harina de maíz, que puede ser utilizada para preparar las sémolas de cereal de desayuno y otras comidas cómodas. En algunas recetas se prepara para que tome la consistencia de un puré de papas. Aquí forma la base para un elegante pastel que contiene cualquier tipo de ratatouille (popurrí de verduras). Esta receta combina poderosas verduras para darte un plato que no solamente cuida las calorías, sino que también lucha contra los virus y las bacterias dañinas, y te protege contra el "daño celular" que podría crear el marco para el cáncer.

5 tazas de caldo de pollo o de verduras.

1 cucharita de sal de mar fina.

½ cucharita de pimienta negra fresca molida, dividida.

1 ¾ taza de harina de maíz.

1/8 taza de miel.

Aceite en aerosol.

1 taza de salsa de tomates.

½ zapallito italiano, con piel, rebanado delgado.

½ berenjena pequeña, con piel, rebanada delgada.

½ calabacín amarillo, con piel, rebanado delgado.

2 tomates, rebanados delgados.

2 dientes de ajo frescos, picados.

1 cucharada de aceite de oliva extra virgen.

Hojas de albahaca fresca, para decorar.

Calienta el caldo y agrega la sal y ¼ de cucharita de pimienta en una olla mediana sobre fuego alto. Lentamente agrega la harina de maíz, batiendo constantemente. Reduce el fuego. Continúa batiendo hasta que la mezcla esté esponjosa y sin grumos. Si el fuego está muy alto, la polenta se pondrá demasiado espesa antes de estar completamente cocida. Agrega la miel y bate continuamente hasta que la polenta se esté separando de los lados de la olla, unos 7 minutos en total. Retira del fuego.

Aceita con el aceite en aerosol una fuente de fondo desmontable de 30 centímetros.

Presiona la polenta en el fondo de la fuente, formando una base.

Cubre con la salsa de tomates. Esparce las rebanadas de zapallitos italianos, berenjena, calabacín amarillo y tomate, sobre la parte de arriba del pastel. Sazona con el ajo picado. Rocía con aceite de oliva. Esparce el orégano y la pimienta restante.

Prende el horno en alto para gratinar. Pon el pastel a 25 centímetros de la fuente de calor y ásalo por 10-12 minutos.

Sácalo del horno. Ponlo en un plato y con cuidado suelta los lados de la fuente. Decora con hojas de albahaca. Corta en trozos y sirve.

Duraznos Rellenos con Mantequilla y Nueces Pecan

Lácteo o parve – para 8 porciones

Puedes asar los duraznos en una parrilla o en una plancha; de cualquier forma, asar los duraznos acentúa su dulzura natural. Elige duraznos que estén maduros pero firmes. Si están demasiado maduros colapsaran durante el proceso de asado. Los duraznos asados pueden rellenarse con una pequeña bolita de helado de vainilla bajo en grasas o incluso con una cucharita de queso mascarpone. Agave es un endulzante natural, extraído de la planta de agave. Es un endulzante con bajo índice glucémico; eso significa que es absorbido lentamente en el cuerpo, lo cual previene saltos en el azúcar en la sangre. Es más dulce que el azúcar así que necesitas menos.

¼ taza de harina.

3 cucharadas de azúcar rubia ligera.

1 ½ cucharadas de mantequilla fría o margarina, cortada en pedazos.

¼ de taza de nueces pecan.

4 duraznos, maduros pero no blandos.

Aceite en aerosol.

8 cucharitas de néctar de agave o miel, dividido.

Precalienta el horno a 180ºC. Forra una bandeja para horno con papel aluminio. Deja aparte.

En un recipiente mediano, combina la harina y el azúcar. Agrega la mantequilla o margarina. Utilizando las puntas de tus dedos, pellizca hasta que la mezcla se desmigaje con facilidad. Agrega las nueces pecan.

Dale forma a la mezcla y haz un rectángulo de 20 por 30 pulgadas en la bandeja preparada. Hornea por 15 minutos, o hasta que la mezcla esté ligeramente tostada y fragante. Enfría.

Por mientras, corta los duraznos por la mitad y utiliza un cortador de pelotas de melón para ayudarte a sacar los cuescos. Rocía aceite en aerosol sobre las superficies cortadas.

Rocía con aceite en aerosol una plancha o una parrilla. Calienta sobre fuego medio. Cuando la plancha o parrilla esté caliente, agrega los duraznos, con el lado cortado hacia abajo. No los muevas para que se formen marcas de parrilla lindas. Ásalos por 3-4 minutos, hasta que la carne esté caramelizada. Voltea los duraznos y ásalos por 3 minutos adicionales. Retira los duraznos y rellena la cavidad de cada mitad con un poco de la mezcla de mantequilla y nueces pecan.

Sirve los duraznos tibios, rociados con 1 cucharita de agave por mitad. Los duraznos pueden ser asados de antemano y recalentados.