La tradición judía está llena de deliciosas cenas tradicionales y banquetes que se utilizan para celebrar el amor, desde banquetes de boda a cenas simples para compartir con los seres queridos. He aquí algunas recetas festivas que celebran el amor y el compañerismo. ¡Pruébalas hoy mismo!

Chocolate

En el 2013, el gobierno francés le agradeció oficialmente a su comunidad judía por introducir el alimento romántico por excelencia, el chocolate, a Francia hace quinientos años. En el sigo XVI, los judíos sefaradíes que escapaban de la Inquisición se asentaron en Francia y llevaron consigo el alimento del nuevo mundo, el cacao. El chocolate se esparció rápidamente por Francia y más allá.

Naranjas bañadas en chocolate

Estos bocadillos de chocolate fáciles de preparar eran populares en las comunidades judías de Europa occidental.

  • 2 naranjas pequeñas.
  • 100 gramos de chocolate amargo o semi-amargo de buena calidad, en trozos pequeños.

Forra una rejilla de horno con toalla de papel. Corta una rebanada delgada de la parte superior e inferior de cada naranja. Corta la naranja en gajos. Ponlos en la rejilla forrada. Déjalos secar unos 30 minutos, secándolos a menudo con toalla de papel (una pequeña cantidad de humedad puede hacer que el chocolate derretido se solidifique y que sea imposible utilizarlo para bañar).

Forra una bandeja de horno con papel encerado. Derrite el chocolate en un recipiente mediano sobre una olla de agua hirviendo. Revuelve hasta que esté suave. Retíralo de la olla; enfríalo a 30°C, o hasta que no se sienta ni caliente ni frío al tacto.

Baña los gajos de naranja en chocolate, dejando que el exceso de chocolate escurra en el recipiente. Transfiere los gajos de naranja al papel encerado. Baña los gajos restantes. Refrigera unos 30 minutos o hasta que el chocolate se endurezca. Retira del refrigerador unos 10 minutos antes de servir.

Para 12 a 16 gajos de naranja bañados.

Receta de 1.000 Jewish Recipes por Faye Levy (IDG Books, 2000).

Mustacchioni (pastelitos de almendra y chocolate)

Estas deliciosas masitas son una especialidad de la comunidad judía de Trieste.

  • 200 gr. de chocolate amargo y oscuro, en trozos.
  • 1 taza (200 gr.) de almendras blanqueadas levemente tostadas.
  • 3 huevos.
  • ½ taza (90 gr.) de azúcar.
  • 2 cucharadas de ron (opcional).

Pon todos los ingredientes en el procesador de alimentos y muele hasta formar una pasta suave y cremosa. Vierte dentro de vasos de cartón pequeños. Hornea en un horno precalentado a 180°C por 25 minutos o hasta que estén ligeramente firmes. Deben quedar suaves y húmedos.

(Para una versión de la comunidad judía de Padua, usa solamente 50 gramos de chocolate y 50 gramos de cáscara de cítrico acaramelada).

Alcanza aproximadamente para 28 unidades.

Receta de The Book of Jewish Food por Claudia Roden (Alfred A. Knopf, 1996).

Dátiles

Los dátiles son otro dulce bocadillo que desde siempre ha estado presente en las cenas románticas. En la tradición judía, los dátiles son uno de los alimentos que comemos en Rosh Hashaná, para simbolizar nuestra esperanza de que triunfaremos por sobre nuestros enemigos durante el nuevo año.

Ajweh Helou (Dátiles rellenos de nueces)

Este bocadillo delicioso y fácil de preparar es de la comunidad judía de Siria. Es un elegante final para una cena o un gran acompañamiento para tragos.

  • 450 gr. de dátiles medjool, sin semilla.
  • 1 taza de nueces enteras.
  • ¼ taza de azúcar.

Rellena la parte hueca de cada dátil con una nuez. Termina los dátiles rodándolos en el azúcar. Lo mejor es comerlos frescos.

Para aproximadamente 30 dátiles rellenos.

Receta de Aromas of Aleppo: The Legendary Cuisine of Syrian Jews por Poopa Dweck (2007).

Hogaza de dátiles y nueces

Este delicioso pastel exótico es popular dentro de la comunidad judía del Reino Unido; en donde se disfruta a menudo en rebanadas, junto con una taza de té.

  • 225 gr. (1 1/3 taza) de dátiles sin semilla.
  • 175 gr. (¾ taza) de azúcar rubia.
  • 25 gr. (2 cucharadas) de mantequilla.
  • 1 cucharita de bicarbonato de sodio.
  • 225 ml. (1 taza) de agua hirviendo.
  • 1 huevo grande.
  • 1 cucharita de esencia de vainilla.
  • 50 gr. (½ taza) de nueces picadas.
  • 225 gr. (2 tazas) de harina.
  • 2 cucharitas de polvos de hornear.

Pon los dátiles, el azúcar y la mantequilla en un tazón, rocía con el bicarbonato de sodio y vierte el agua hirviendo. Deja reposar hasta que no haya más vapores, luego agrega el huevo batido, la esencia de vainilla, las nueces y la harina. Vierte en un molde con forma de hogaza de 900 gr., engrasado y con el fondo forrado con silicona o un papel antigrasa.

Hornea en un horno precalentado a 180°C por 1¼ horas, dependiendo de la profundidad del molde. Cuando está lista, la hogaza retomará su forma cuando la presiones ligeramente con un dedo. Déjala estar toda la noche antes de servir.

Esta receta es para una hogaza de 900 gr.

Receta de The New Complete International Jewish Cookbook por Evelyn Rose (Robson Books, 2000).

 Betarraga (betabel, remolacha)

Quizás es por su color rojo rubí, pero las betarragas ya eran asociadas hace mucho tiempo con el amor y romance en las culturas antiguas del Medio Oriente. Nuevas investigaciones nos han dado una razón moderna para comerlas: las betarragas contienen triptófano y betaine, los cuales aumentan las sensaciones de bienestar.

Borsht (sopa de betarragas)

Esta receta de la sobreviviente del Holocausto Jana Wiesenfeld es una forma particular que tiene ella para conectar a sus nietos con el pasado, pues afirma que “preservar las queridas tradiciones familiares como recetas y platillos favoritos es una forma de ‘entablar una conversación’ sobre historia familiar”. Después del Holocausto, Jana viajó a Israel, sirvió en el Ejército israelí y eventualmente se mudó con su esposo a Estados Unidos, donde aún cocina este rico borsht ucraniano.

  • 450 gramos de carne.
  • 4 betarragas (betabel, remolacha) grandes (aprox. 1 kilo), lavadas, peladas y cortadas por la mitad.
  • 450 gramos de zanahorias (unas 5 o 6), peladas y ralladas.
  • 1 repollo verde pequeño (1/2 kilo aprox.), cortado en tiras largas.
  • 1 cebolla entera, pelada.
  • 4 latas (de 230 gramos) de salsa de tomates.
  • Sal y pimienta.
  • 2 dientes de ajo, picados.
  • ¼ a ½ taza de hojas de eneldo fresco picadas.
  • 2 cucharadas de polvo para sopa de pollo (opcional).
  • Papas cocidas, para decorar (opcional).

En una olla grande, lleva 6 tazas de agua a hervor y cocina la carne, sacando la espuma que suba a la superficie. Mientras se cocina la carne, prepara las verduras para la sopa. Toma una cuchara pequeña y raspa el centro de cada betarraga limpia y pelada (Jana advierte que los centros son duros y a veces amargos; bótalos). Usando un rallador grande, ralla las betarragas y las zanahorias en el hoyo más grande. Corta el repollo en tiras largas y pela la cebolla, pero déjala entera. En este momento, la carne debiera estar cocida.

Saca la carne de la olla, lávala y sécala. Puedes sacar la carne del hueso y cortarla en trozos pequeños, o dejarla en el hueso. Lava la olla y llénala con 8 tazas de agua fresca o caldo. Agrega las betarragas, zanahorias, repollo, cebolla, salsa de tomates y la carne. Cubre y cocina a fuego medio por 1½ horas, colando y sacando toda la espuma que suba a la superficie. Después de 1½ horas, agrega el polvo (si es necesario para mejorar el sabor), ajo y eneldo y aliña a gusto con sal y bastante pimienta. Cocina unos 5 o 10 minutos adicionales. Sirve la sopa caliente con la tradicional decoración de papas cocidas.

De Recipes Remembered: A Celebration of Survival – The Remarkable Stories and Authentic Recipes of Holocaust Survivors por June Feiss Hersh (Ruder Finn Press y The Museum of Jewish Heritage, New York, 2011).

Ciruelas

Las ciruelas juegan un importante rol en la tradición China, en donde son asociadas con sabiduría y longevidad. En la cultura occidental, su dulce sabor y jugosa textura las convierte en un alimento ideal para celebraciones.

Zwetschenkuchen (Torta de Ciruela)

El científico judío Otto Loewi ganó el Premio Nobel de medicina en 1936. Su nieta, Ruth Weiss Bollinger, recuerda que “debido a eso, él y dos de sus hijos fueron arrestados y aprisionados en la misma noche del Anschluss de Austria, una semana antes que yo naciera. Él se vio obligado a rescatar sus vidas con el dinero del Premio Nobel”. Loewi eventualmente pudo sacar a su familia de Israel para estar más seguros en Estados Unidos. Su nieta aún prepara esta deliciosa torta con pequeñas ciruelas italianas; era la favorita de Loewi.

  • 2¼ kilos (o más) de ciruelas italianas tipo pasa.
  • 4 huevos.
  • El peso de 3 huevos en azúcar.
  • El peso de 2 huevos en harina.
  • El peso de 1 huevo en mantequilla, derretida.

Precalienta el horno a 180°C.

Lava, corta por la mitad y quita la semilla de las ciruelas. Separa los huevos. Bate las claras a nieve y refrigéralas. Une las yemas de huevo con el azúcar. Agrega la harina y vierte ligeramente las claras batidas a nieve. Vierte la mezcla en una fuente para horno bien engrasada. Vierte la mantequilla y mezcla cuidadosamente; asegúrate que la masa cubra completamente el fondo de la fuente para horno. Hornea a 180°C por 5 minutos.

Retira del horno. Coloca las mitades de ciruela en la masa con la cascara hacia abajo, lo suficientemente pegadas para que no se hundan. Está bien si se tocan (Weiss las pone en 3 o 4 filas apretadas). Hornea otros 45-60 minutos hasta que la masa (que se ha inflado alrededor y entre las ciruelas) esté bien dorada.

Receta de Holocaust Survivor Cookbook (Caras and Associates, Inc, Port St. Lucie, Fl, 2007).

 Vino

Un buen vino puede mejorar cualquier celebración, desde una boda hasta una cálida cena familiar. El vino también es asociado tradicionalmente con amor y romance. En El cantar de los cantares, es comparado con el amor: “Tú amor es mejor que el vino” (Cantar de los cantares 1:2). Y si bien lo mejor es tomar el vino, estas recetas ofrecen algunas formas de incorporar el vino también en tus platillos festivos.

Mandelbrot de vino cubierto de azúcar

Mandelbrot es una galleta judía similar al biscotti italiano. Se hornean dos veces: después de la primera horneada, estas galletas se cortan en tiras delgadas y se hornean una segunda vez, convirtiéndose en una crocante y ligera galleta. Esta inusual variación de un platillo tradicional es divina.

  • 3 tazas de harina común.
  • ¼ cucharita de sal.
  • 1 cucharita de polvos de hornear.
  • ½ cucharita de bicarbonato de sodio.
  • ½ taza de aceite.
  • 1 taza de azúcar.
  • 1 cucharita de extracto de vainilla.
  • 3 huevos.
  • ½ taza de vino tinto dulce kosher.
  • 1 taza de nueces picadas grandes.
  • ¾ de taza de arándanos picados grandes.

Mezcla para bañar:

  • ½ taza de vino tinto dulce kosher.
  • ¾ taza de azúcar.

Precalienta el horno a 180°C. Forra 2 bandejas para horno con papel encerado.

En un recipiente mediano, mezcla la harina, la sal, los polvos de hornear y el bicarbonato de sodio. En un recipiente grande, mezcla el aceite, el azúcar y la vainilla. Agrega los huevos, luego agrega el vino. Incorpora los ingredientes secos para formar una mezcla suave, luego agrega las nueces y los arándanos. La mezcla será suelta y pegajosa.

Vierte la mezcla con una cuchara en las bandejas de horno preparadas, en tiras de aproximadamente 10 cm. de largo por 12 cm. de ancho. Hornea hasta que estén listas y doradas, 28 a 35 minutos. Enfría por 15 minutos.

Mezcla para bañar: prepara 2 platos, llena uno con el vino y otro con el azúcar.

Corta las galletas horneadas en diagonal. Usando un pincel de pastelería o una cuchara, rocía generosamente un poco de vino en cada lado de cada galleta, luego úntalas en el azúcar. Alternativamente, puedes poner solamente un lado de las galletas en vino y luego en azúcar. Si haces eso, las galletas saldrán espectaculares, pero puede ser que necesites una segunda horneada más larga para que se sequen bien. Pon las galletas con el lado con azúcar hacia abajo de las bandejas forradas con papel encerado.

Para la segunda horneada, regresa los Mandelbrot al horno hasta que estén crujientes y secos (30 a 35 minutos), volteándolos una vez después de 20 minutos.

Alcanza para 2 a 3 docenas de galletas, dependiendo del tamaño.

Receta de A Treasury of Jewish Holiday Baking por Marcy Goldman (Doubleday 1996).

Delicia de naranja Jaffa

El escritor de cocina Joan Nathan recuerda haber recibido esta receta de Kena Shoval, la esposa de Zalman Shoval, el antiguo embajador de Israel en Estados Unidos; a Kena le gustaba servir este platillo, que incorpora naranjas y vino israelíes, en los almuerzos oficiales. Recibe su intrigante sabor del licor de brandy; el brandy es una fuerte bebida alcohólica que es destilada del vino.

  • 6 naranjas Jaffa, o de otra marca,
  • 2½ tazas de agua.
  • 2 tazas de azúcar.
  • ¼ taza de licor brandy con sabor a naranja.
  • 6 ramilletes de menta fresca.

Con un cuchillo afilado, quita la cáscara y la piel blanca de 4 naranjas. Corta la cáscara en tiras muy delgadas, como 3 milímetros de ancho. Ponlas en una olla de agua hirviendo y hiérvelas por 2 minutos. Cuela y lávalas con agua fría, luego cuela otra vez.

Pela las 2 naranjas restantes y quítales la piel blanca. Deja las 6 naranjas enteras.

Mezcla el agua con el azúcar en una olla. Lleva a hervor y luego agrega las 6 naranjas peladas. Cubre con un plato para que no floten, baja el fuego y hierve lentamente por 1 hora.

Saca la olla del fuego y déjala enfriar. Saca la fruta del jugo y cuela, luego refrigera. Agrega las tiras de cáscara al jugo, lleva a hervor y cocina para reducir el jugo a la mitad. Retira del fuego y agrega el licor de naranja.

Cuando las naranjas estén completamente frías, córtalas en círculos delgados. Sírvelas con el jugo y las tiras de cáscara encima. Decora con hojas de menta fresca.

Rinde: 6 porciones

Receta de The Foods of Israel Today por Joan Nathan (Alfred A. Knopf, 2001).