La gente está lista para salir y retomar la vida, justo donde la dejaron antes de que se impusieran las cuarentenas mundiales. Cada vez hay mas personas en las calles. Muchas ya no traen máscara, ni se toman las precauciones debidas para protegerse o cuidar a sus seres queridos. Están hartos de estar en casa y de seguir tantas limitaciones.

De alguna manera la gente está desesperada por recuperar su vida, desean volver a lo mismo, a lo que conocen. No quieren aceptar que el mundo cambió sin preguntarles ni avisar.

Queda claro que la necesidad de salir sin restricciones es primordial. Ir a trabajar y volver a la normalidad es un aspecto básico. Tener contacto con la familia y las amistades, sentir la libertad para poder salir, hacer y tomar decisiones, es una parte esencial a la condición humana.

Sin embargo, en el esquema y la rutina que se vivía, había un exceso de locura, depresión, angustia, egoísmo, que no servía para muchas personas. En general, el mundo estaba contaminado y enfermo, y luego nos enfrentamos a la seriedad de la pandemia.

Entonces, ¿por qué tanta prisa para regresar a un mundo que ya no funcionaba?

Hay que reconocer que no porque ayer uno actuó de alguna forma, o pensaba de otra manera quiere decir que hoy debe pensar y actuar igual. La maravilla de ser humano y tener el poder de tomar decisiones es que uno puede cambiar. Si uno desea, puede tener otra actitud y otra perspectiva. Hoy es un nuevo día, se vale ser mejor de lo que fue ayer.

Cada uno puede elegir su camino y su actitud. Uno debe de reconocer que puede y debe ser mejor todos los días. Cada día es una elección que se debe tomar conscientemente.

La gente se queja aludiendo a todo lo que no tiene y le hace falta o a lo que no le funciona y lo que otros hacen mal. A partir de la pandemia del coronavirus, todos y cada uno de los seres que estamos vivos tuvimos la oportunidad de sentir en carne propia lo que es vivir sin libertad para poder movernos.

Experimentamos la frustración de no poder ver a las personas que queremos. Muchos no pudieron celebrar bodas, nacimientos, graduaciones, etc. Tampoco pudieron apoyar a las personas que sufrían que estaban enfermas y hasta los más desafortunados que debieron tener entierros sin estar acompañados.

Tenemos una nueva oportunidad para retomar y reestablecer la vida, es nuestro deber y obligación aceptar la libertad que aprendimos a valorar. Y hay que incorporar en ella la responsabilidad y el compromiso para mejorar.

Hay que aprender a cuidar nuestro mundo y nuestra sociedad. Ser más amables y ser conscientes de que la vida es valiosa, la libertad es grandiosa y la responsabilidad para mantener la salud y la vida es nuestra obligación.

Un mundo nuevo requiere cuidado y compromiso para mantener su bienestar.

La receta: Cuidando la libertad

Ingredientes:

  • Respeto – reconocer y cuidar los límites y las obligaciones
  • Conciencia – aceptar con conocimiento claro que la vida es frágil y no es eterna
  • Responsabilidad – aportar la actitud personal necesaria para ayudar a mantener la vida
  • Decisión – tomar acciones positivas y efectivas que ayuden a toda la comunidad
  • Humildad – ser noble y sensible, recordando que el mundo es de todos y que la vida es valiosa

Afirmación positiva para crear un mejor mundo:

Reconozco que la vida es valiosa. Para poder disfrutarla tengo que cuidar mi libertad. Ser libre es ser responsable y consciente de que mis acciones y mis pensamientos pueden cambiar en cualquier momento y puedo ser mejor. Tengo el poder de aportar y de mejorar. Cuando mejoro yo, ayudo a que el mundo sea un mejor lugar para vivir. Amo y agradezco mi vida. Agradezco la oportunidad de vivir todos los días.

Como crear un mundo nuevo:

  1. Tomar decisiones sanas y conscientes le da valor a la vida propia. Cada persona tiene la libertad para decidir cómo quiere vivir. Cuando se toma una decisión adecuada, la calidad de vida es mejor y todos se benefician igualmente.
  2. Tener una buena vida es algo que se elige y se crea. Las cosas no se hacen, ni cambian solas. Es uno la persona que toma las acciones que van a impactar en el tipo de vida y de relaciones que se van a tener.
  3. Tener iniciativa, saber actuar con prudencia y sensibilidad para tener buena vida. Cuando se evita reaccionar sin pensar, o se deja de actuar sin pensar, y se dejan de decir cosas por imitar, uno se convierte en amo de su propia vida y de sus pensamientos, así ejerce su libertad y crea un mundo mejor.

"Tenemos la oportunidad para crear y vivir en un mundo mejor, hay que aprovecharla y disfrutarla".


Extraído de recetasparalavida.com