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El Rey Salomón decía “Las suaves palabras de los sabios son escuchadas”. (Kohelet 9:17). ¿De qué sirve dar noticas si sólo van a romper el alma? Hay personas que entran en conflicto por decir cosas que sería mejor no decir, o dan información verdadera en un tono y un modo que rompen el alma. Es mejor tomar un poco de conciencia y valorar qué y cómo se va a decir. Reflexionar antes de hablar y preguntarse: “¿Aquello que estoy por decir, traerá beneficio alguno a mí o a otros?”. No se debe confundir la verdad con la crueldad y mucho menos con la cobardía.

Decir la verdad no significa que hay que lastimar o desanimar; mucho menos quiere decir que que uno tiene el poder de tomar la vida por cuenta propia y decidir el veredicto final o la suerte de otro sin dar espacio a que el destino también actué.

Ser cruel, es simplemente convertirse en una persona fría, hablar de la pérdida, el dolor o la enfermedad como un caso foliado que tiene número de cuenta y fecha de expiración. Crueldad es provocar dolor, ver el sufrimiento humano y no hacer nada para manejarlo con delicadeza. Por su parte ser cobarde, se refiera a tapar el dolor personal y cubrirse bajo el manto de los números, los resultados y olvidarse que finalmente se está hablando con un ser humano.

Probablemente un médico insista en que su deber profesional es comunicar brutalmente los resultados de los estudios que realiza. Después de todo, es un científico que tiene que ver la cruda realidad. Igualmente el director de una campaña electoral, tiene que enfrentar la pérdida después de meses de trabajo y tanta inversión. Un maestro tiene que devolver las calificaciones y dar a conocer los alumnos que no pasaron o que no se podrán graduar. En fin la lista de las personas que tienen que dar noticas delicadas son muchas.

Nadie niega la realidad. Todo lo contrario, la verdad es importante y necesaria. Ésta es importante para continuar y sobre todo para tomar decisiones adecuadas. Pero sí se puede discutir la manera de presentar la información, ser humano, dar una perspectiva positiva y un poco de ánimo. Ayudar a la persona que reciba dichas noticas, con fortaleza, para que no se quiebre y encuentre una salida con dignidad.

Los resultados médicos salieron justo como los doctores y la familia suponían que iban a salir, mal. La enfermedad estaba creciendo y el pronóstico de vida se desvanecía. Gerardo y su esposa sabían que el tratamiento médico ya no estaba dando resultado, Gerardo perdía peso, ánimo y su voz cada vez era más débil.

No estaban esperando buenas noticas, de hecho ya sabían que las cosas se pondrían mucho más difíciles. Tampoco se esperaban que un extraño diera los resultados. El doctor que tenía años tratándolos, no tuvo el valor para entrar al cuarto primero para dar las noticas.

Gerardo no se estaba muriendo, tenía un buen sentido del humor, se veía bien y si uno no sabía, difícilmente podría decir que estaba enfermo. De hecho, todavía le dieron algunas posibilidades de tratamiento, sin embargo, la fe y la esperanza definitivamente ya no estaban muy presentes.

No fue la enfermedad la que desanimo a Gerardo, fue la manera como le habló el doctor, esa fue la razón por la cual perdió las fuerzas para seguir luchando por su vida.

La receta: ¿Cómo devolver el ánimo?

Ingredientes:

  • 1 taza de humildad; desapegarse del ego personal, reconocer que uno no sabe ni puede todo.
  • 1 manojo de compasión; aprecio y comprensión de la situación.
  • 1 taza de sensibilidad; respeto por los sentimientos, las circunstancias y el dolor ajeno.
  • 1 cucharada de valor; encontrar las palabras adecuadas para hablar con precisión.
  • 3 racimos de gentileza; palabras suaves y genuinas, bondad y afecto demostrado en el contacto visual.
  • 1 chorrito de esperanza; fe, posibilidades, inspiración y fortaleza para el alma.

Recomendación del chef: Hay que pensar en el otro cuando se habla. Recordar que no hay nada más valioso y más frágil que la vida humana. Hay que tratar a las personas con respeto; Hablar con prudencia y pensar cómo va a recibir la persona la información.

Modo de preparación:

  1. Cada persona es responsable de lo que dice y hace; No hay verdad que justifique causar dolor ajeno. El sufrimiento emocional causado por palabras crueles e insensatas es un crimen, sobre todo cuando siempre existe la posibilidad de decir palabras que sanan e inspiran.

  2. Antes de juzgar la información, valora la vida. Recordar que sin vida no hay nada, de qué sirven los resultados si estos asfixian la existencia; si los resultados nos hacen perder el valor de lo único que importa, la vida misma.

  3. Hay que ofrecer posibilidades, alternativas y esperanza cuando uno expone noticas delicadas y difíciles de digerir. La persona que habla tiene que entender que ella sólo es el medio que transmite información, el foco de atención siempre es el factor humano, la documentación siempre queda en segundo plano. Hay que ofrecer y retornar el control a los que se está incomodando.

3 acciones para animar: Hablar pensando en el futuro, mirar más allá de los simples resultados; recordar que las palabras y el ánimo, trascienden la existencia incluso del que sufre y siente dolor.

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