El título de papá o mamá no tiene fecha de expiración, esta relación, dura para toda la vida. Ser padres de familia, es sin duda el privilegio y la satisfacción más bella que existe. Sin embargo, esta labor implica una gran responsabilidad y tiene muchas obligaciones.

En el inicio de la crianza de los hijos, el rol de padre implica tener la obligación de educar, guiar, exigir, castigar, mediar, corregir, proveer, cuidar, dirigir, proteger, etc. Con el paso del tiempo, los hijos crecen y estas responsabilidades se van transformando al punto que es más importante nutrir y conservar la relación, los lazos íntimos, la confianza y el sentimiento de seguridad y protección.

Así, el padre que tenía la autoridad y el control absoluto sobre sus hijos se convierte en un amigo, un abogado defensor y un mentor. Su visión debe transformarse para ser una persona con criterio más amplio y menos rígido. Sus objetivos se enfocan en fortalecer el carácter que ya está formado y se esmera en mejorar las cualidades que se tienen. Aquí, el padre debe aprender a aceptar y a respetar la personalidad de sus hijos, a pesar de sus fallas y sus dificultades.

El trabajo de padre deja de ser un monitor que contabiliza las acciones diarias, eso crea luchas de poder y lastima la esencia de la relación. Por lo que se dedica mejor a fortalecer los valores necesarios para que sus hijos se conviertan en adultos sanos, independientes y exitosos. Un reto mucho mayor que cuando estos estaban creciendo y desarrollándose.

El cambiar la mentalidad de ser ‘padre’ y convertirse en un ‘mentor’, requiere valor y entendimiento sincero, aceptar que llega un momento en donde como padre es necesario soltar las riendas físicas y dirigir los timones virtuales con tal sutileza, que al final del camino su hijo, se sienta querido, comprendido, aceptado y al mismo tiempo, tenga la motivación y el ejemplo necesario para aspirar a ser la mejor versión de él mismo, sin esperar un premio o un castigo de sus padres.

Soltar a los hijos no significa que uno se desliga de las obligaciones de ser padre. Esto nunca sucede, no importa la edad, ni la situación económica o la posición social o laboral que se llegue a tener. Soltar a los hijos, es aprender a tener confianza que uno hizo lo mejor por criar hijos sanos y emocionalmente independientes.

El no aferrarse a la autoridad y tener el valor para soltar a los hijos, es entender que cada ser tiene una misión y un interés distinto. Como padre, uno no puede —ni debe— tener las expectativas o los sueños que los hijos vivan o sean como uno espera. Por lo tanto, se tiene que tener el poder para dejar que sus hijos hagan sus propias elecciones, tengan sus desilusiones y paguen con su experiencia las consecuencias de sus equivocaciones.

Ser padre es un trabajo que nunca termina, solo se transforma.

La receta: Soltar a los hijos

Ingredientes

  • Visión – Objetivos claros, perspectiva e imaginación para educar.

  • Confianza y fe – Saber que uno hace lo mejor que puede y tener fe en que todo saldrá bien.

  • Integridad – Valores definidos y fortaleza para no comprometerlos, ni dudar.

  • Amor incondicional – Aceptación sincera de la personalidad de los hijos.

  • Humor – Aprender a tomar la vida con ligereza y disfrutar cada momento con buena actitud.

Afirmación Positiva para soltar a los hijos:

Mis hijos son el regalo más grande que tengo. Sus sueños no me pertenecen, por lo que los dejo ir con alegría y con confianza. Agradezco la oportunidad de ser su Padre / Madre. Hago todo lo posible para que ellos sean personas sanas y felices. Me enfoco en nutrir sus valores y en construir un hogar seguro donde ellos siempre puedan regresar y sentir el amor y aprecio que les tengo. Amo a mis hijos.

Como dejar ir a los hijos:

  1. Mientras más libres y seguros se sienten los hijos, más cómodos y fácilmente regresan a su hogar. No es necesario exigir respeto o imposiciones que lastiman la confianza y las relaciones. La aceptación y el amor son condiciones que nutren e invitan a regresar.

  1. Trata a tu hijo como necesita, no como se merece. Hay ocasiones en que los hijos lastiman, se portan mal y hasta te sacan de tus casillas, pero eso no debe de interferir con que como padre les des lo que necesitan a pesar de su mal comportamiento.

  1. Enfoca tu atención en el futro y en los valores que deseas reafirmar. Elegir las batallas es de sabios, no discutas por pequeñeces, ni quieras ser un héroe cuando lo que buscas es formar seres de bien, independientes, maduros y felices.

Recuerda, no eres un mal padre si tu hijo no es lo que esperabas, él tiene sus sueños y sus propias ilusiones. Déjalo ser, él te lo va a gradecer.


Extraído de recetasparalavida.com