En general, atesoramos ciertas ideas, aunque sean obsoletas, tóxicas o impidan sanar y progresar. Éstas, viven en nuestra mente y mantienen concepciones rígidas que hacen difícil poder desechar, cambiar o aceptar nuevas creencias.

Las ideas, al igual que todas las cosas, ocupan un lugar físico. Ellas tienen su espacio en nuestra mente y aunque no se puedan ver o tocar, se sabe que hay lugares específicos en el cerebro donde éstas se guardan.

Es cómodo caer en la concepción de que las ideas que uno tiene son tan válidas que no es necesario rebatirlas ya que sirvieron en su momento y son apoyadas por valores familiares o sociales. Pero en general hay que tender a renovar ciertas ideas, ya que también hay muchas que se adquirieron sin cuestionarlas y se las retiene como leyes irrefutables y de valor.

De hecho, muchas de las ideas que se conservan, se han convertido en cargas pesadas que conspiran contra la prosperidad y la plenitud. Ideas tóxicas que apoyan creencias que limitan, juzgan o socavan el poder para tener una mejor calidad de vida.

Hay ideas o valores que motivan e inspiran a luchar por los sueños, estas son increíblemente valiosas, nutrirlas sería importante para poder vivir con pasión y tener objetivos claros. Sin embargo, otros pensamientos se deben examinar y si no contribuyen al bienestar, hay que buscar una forma para disolverlas, ya que sólo lastiman e impiden adaptarse a la nueva normalidad.

Es tiempo de repensar, revalorar y liberarse de las ideas que ya no sirven. Es sano hacer una revisión y poner al día las viejas ideas actualizando la mentalidad. Después de todo, el mundo cambia continuamente y todo aquel que no se renueva, pierde las nuevas oportunidades que surgen.

Para cambiar los pensamientos, es necesario redirigir el foco de atención, la intención y la forma de percibir las cosas. Este cambio a pesar de que pareciera ser complicado es algo natural y realizable, siempre y cuando se tenga la motivación y el valor para repensar las ideas.

Cuando una persona sólo escucha lo que le conviene y ve lo que le interesa sin cuestionar su punto de vista, sólo confirma lo que ya sabe y lo que ya conoce. Este tipo de personas carecen de la motivación que se requiere para aprender a pensar diferente y se aferran a sus ideas. Por lo tanto, su forma de pensar será más de lo mismo, careciendo de curiosidad para descubrir nuevos caminos y mejores opciones. Aun cuando sufran y sus ideas no les permitan ser felices.

Repensar y liberarse de las ideas que no funcionan es vivir en el presente y vivir con una mente abierta dispuesta a adaptarse a un mundo nuevo.

La receta: Libérate de tus ideas obsoletas

Ingredientes:

  • Aceptación – reconocer la realidad y el valor de los pensamientos propios
  • Valor – fortaleza para confrontar las ideas y poderlas repensar
  • Humildad – comprensión de que siempre se puede aprender que uno no lo sabe todo
  • Reflexión – capacidad de cuestionar, dudar y refutar las ideas
  • Curiosidad – deseo de entender, investigar y aprender diariamente

Afirmación positiva para liberarse de las viejas ideas:

Tengo el valor de repensar y cambiar mis propias ideas cuando estas ya no me sirven. Mi curiosidad me abre la mente y me ayuda a pensar sin hacer juicios que me limiten. Reconozco el valor de mis ideas cuando estas son positivas y eficientes. Puedo cambiar mi forma de pensar y adaptarme a un mundo nuevo. No me aferro a lo que me destruye. Busco nuevas ideas para ser mejor cada día.

Liberándose de ideas que ya no sirven:

  1. Cambiar la forma de pensar no es una debilidad. Poder repensar y confrontarse a uno mismo es una señal de integridad intelectual; admitir que se puede renovar y cambiar sus ideas nos da mayores posibilidades de vivir con una verdad auténtica.
  2. Las ideas son valiosas cuando nos motivan y nos ayudan a tomar buenas decisiones. Cuando las ideas paralizan o envenenan el alma, es momento de refutarlas, cambiarlas y hasta de liberarse de ellas.
  3. Se requiere una actitud de "mente abierta" para aprender a refutar las viejas ideas. Apreciar el valor de las ideas, sin juzgarlas ni buscar respuestas exclusivas o soluciones rígidas.

"¿Sabías que no tienes que estar de acuerdo con lo que piensas? Sólo tienes que tener el valor de poder repensar lo que creías que era verdadero".


Extraído de recetasparalavida.com