Se escucha mucho que la actitud personal influye en la forma de actuar, de pensar y de sentir. Es decir, la percepción de cada persona, determina dónde dirige su atención. Si uno se concentra en aspectos positivos, su enfoque será más alegre, gratificante y posiblemente pueda encontrar más oportunidades para aprovechar, su carácter es fácil y siempre estará buscando la manera de disfrutar y ver lo bueno.

Pero si uno continuamente se enfoca en lo negativo, lo que no funciona y lo que está mal, es muy posible que las experiencias que tenga sean más amargas, sus recuerdos sean negativos y sus relaciones más complicadas, desde luego que la posibilidad de que este siempre de mal humor será muy grande.

Así por ejemplo, dos personas asisten a un mismo evento, se sientan en la misma mesa, comen la misma comida y sin embargo su experiencia es tan distinta que hasta pareciera que estuvieron en dos eventos diferentes. Para uno, el evento fue un encuentro familiar divertido, con comida exquisita y arreglada con un muy buen gusto y personalmente, lo disfrutó y la pasó muy bien. De hecho, el tiempo se le fue tan rápido, que no supo por qué termino la fiesta tan rápido.

La otra persona, pensó que el evento no estaba bien organizado. Que no tenía ningún detalle apropiado para la ocasión; no encontró gente con la que tenía mucho de que platicar (porque todos son gente tonta o ya había tenido alguna discusión con ellos), buscó el pretexto adecuado para salir pronto del lugar. En realidad, es posible que el evento, ni estaba tan feo, pero tampoco estaba tan espectacular, sin embrago la actitud de ambos determinó su experiencia.

Si uno tiene un mal día, se siente abrumado y está con problemas, posiblemente su atención se dirija a lo malo, y pierda de vista todo lo bueno que tiene y que simplemente decide no ver. Cuando no se trabaja en ser una persona positiva y bondadosa, es difícil ver cosas con ojos objetivos y buenos, no importa si están, no es posible reconocerlos. Igualmente pasa cuando uno está contento y siente que todo le va bien, el lente que enfoca la vida es mucho más claro, fácilmente se pueden percibir las bellezas, las oportunidades, sienten alegría y viven con más entusiasmo y paz.

Uno puede aprender a reconocer y validar sus sentimientos y el cómo está percibiendo la vida, así, puede hacer ajustes y redirigir su atención hacia aspectos constructivos y positivos, para poder pensar como triunfador y que la vida le comience a fluir.

Es importante aprender a sazonar la vida con alegría y quitarle el sabor de angustia y tristeza.
 

La receta: Validando tus sentimientos

Ingredientes
 

  • Conciencia – reconocer cómo te sientes y qué es lo que te está provocando tu estado de ánimo
  • Tolerancia – aceptar la incomodidad con fortaleza y perspectiva
  • Ingenio – buscar las posibilidades para mejorar y aprovechar cada situación
  • Buen ojo – esforzarse para encontrar lo bueno, y tener una disposición alegre
  • Disposición positiva – ganas de triunfar y deseo de vivir bien

 

Afirmación positiva:

Mi deseo y mi imaginación me impulsan a encontrar todo lo bueno que tiene la vida. Reconozco que lo que quiero no siempre sale como me gustaría, pero eso no me limita, ni me amarga. Sé que todo lo que pasa tiene una buena razón de ser. Yo encuentro lo bueno en todo lo que me sucede. Tengo fe y confianza en que mi vida es valiosa y puedo triunfar.
 

Cómo ver la vida como triunfador:

  1. La vida es como cada quien la quiere ver. Para triunfar hay que aprender a apreciar y disfrutar todo lo que se tiene, dejando de encontrar una razón para quejarse y reprocharle a la vida. La elección es siempre personal.
  2. Cuando el deseo y la imaginación se unen y no están en conflicto, los resultados son espectaculares. La imaginación es un ingrediente poderoso que abre las posibilidades y libera los miedos y las dudas, siempre y cuando el deseo lo permita y lo motive.
  3. Tener conciencia personal implica vivir mejor y eso es triunfar. La felicidad y el bienestar se deben de aprender a obtener por medio de la conciencia en sí mismo. Conociendo cómo uno se siente y qué quiere hacer, es algo que llena de energía, entusiasmo y aumenta el apetito por la vida.

“Para triunfar en la vida, hay que actuar, pensar y sentirse triunfador, Ver lo bueno y encontrar las oportunidades es un arte que se debe desarrollar”.


Extraído de recetasparalavida.com