Cuando uno recibe un regalo se siente emocionado y querido (aunque sea sólo en el segundo que lo recibe). Los regalos tienen la virtud de dibujar una sonrisa en la cara. Los regalos pueden aligerar problemas o disminuir tensiones. Tambien pueden cambiar la energía y siempre son bien recibidos.

Los regalos son muestras de aprecio. Son una forma concreta de expresar gratitud. Ya sea porque son una buena razón para elogiar o sólo porque se tiene el gusto de dar.

Los regalos tienen dos extensiones o perspectivas distintas. Por un lado, se encuentra la persona que da el regalo y por el otro esta la persona que lo recibe. Un mismo regalo, dos acciones opuestas, dar y recibir.

Lo mejor de esta polaridad es que ayuda a que los polos opuestos terminen en el punto medio con una misma expresión… GRATITUD. Una virtud que une dos extremos y crea conexión emocional.

Hay personas que saben dar, y cuando lo hacen, lo hacen con gusto. Son almas generosas que se satisfacen con el hecho de dar y de hacer felices a otros, sin pensar en el beneficio que ellos pueden obtener a cambio. Buscan regalos que son significativos y especiales, enfocados en la persona que los va a recibir.

Este tipo de personas, aprecian las pequeñas cosas. Tienen carácter positivo, son más alegres que otros y tienen una buena calidad de vida.

Sus regalos tienen impresa la intención, el tiempo y el cuidado de todos los pequeños detalles y el entusiasmo que le pusieron al regalo que dieron.

Por otra parte, hay personas que no saben dar, les cuesta mucho trabajo pensar en otros y cuando dan piensan en sus gustos, sus necesidades personales y las proyectan en forma de regalo. El dar para estas personas representa una pérdida, si no es algo que les beneficia. Son personas centradas en sí mismas, poco sensibles a los intereses y las necesidades de los demás.

Este tipo de personas, se pueden caracterizar como gente que sólo toma, agarra, saca provecho y son egoístas. Sin querer, lastiman con indiferencia, falta de tolerancia y están desconectados de la gente que les rodea. Tristemente no saben agradecer y no valoran el esfuerzo de las personas que los quieren.

Hay otro tipo de personas, estas son las personas que miden y comparan. Sólo dan cuando reciben y proporcionan exactamente lo que reciben. Viven calculando a los demás y no hacen ni dan más de lo que otros no han hecho o dado por ellos

En resumen, hay gente que sabe dar y no sabe recibir. A otros les gusta recibir y no saben dar. Tambien hay otros que no sólo no saben dar, ni siquiera saben agradecer, y otros que lo que reciben no es lo que querían.

Sea el tipo de persona que sea, uno siempre puede ser mejor. Saber dar, aprender a recibir y sobre todo encontrase en el medio y aprender a agradecer es el motivo y la función de los regalos.

La receta: Dar y recibir

Ingredientes:

  • Generosidad – bondad y abundancia, dar de corazón
  • Sensibilidad – consideración, posibilidad de ver y entender a los otros
  • Sorpresa – curiosidad, interés de estar presente
  • Alegría – satisfacción personal, gozo y deseos de compartir
  • Humildad – reconocimiento y agradecimiento por el cariño y las atenciones

Afirmación positiva para dar y recibir con gratitud:

Dar y recibir es una virtud que nutre mi alma y me ayuda a vivir con alegría y abundancia. Doy con gusto y sin esperar nada a cambio y recibo con agradecimiento y paz. Cuando doy, recibo, y cuando recibo, creo equilibrio y bienestar. Todas las atenciones cuentan y todos los detalles ayudan.

Aprendiendo a dar y recibir:

  1. Un buen regalo requiere atención en los detalles. Las pequeñas cosas cuentan mucho. Saber ver lo que la persona desea o valora y podérselo dar. Y tener la sensibilidad para reconocer el esfuerzo y la atención recibida.
  2. Los regalos deben hacer sentir bien a las personas. El único propósito de dar regalos debe ser elogiar y expresar cariño hacia las personas. No hay que tener agendas escondidas ni expectativas irreales.
  3. Los regalos no tienen obligaciones. Sería bueno que el receptor supiera agradecer y valorar lo que ha recibido, pero si no lo hace, el dar debe ser la gratificación principal.

"El mejor regalo es estar presente y reconocer que el dar y el recibir fortalecen la gratitud".