Una persona mentirosa, niega la verdad, manipula sus relaciones personales, confunde, marea, lastima, defrauda y termina por destruir todas sus posibilidades para tener una buena vida. Finalmente, y sin pensar, a la primera persona que un mentiroso miente, es a sí mismo, y esa es la peor mentira que hay.

¿Por qué miente la gente?

Es difícil entender por qué mienten las personas. Desde luego que no es justo decir que todos mienten por una misma razón, sin embargo, hay algunas características que se encuentran presentes en la mayoría de las situaciones, cuando se trata de entender a las personas que mienten.

Una persona miente porque siente vergüenza de alguna mala decisión que tomó. Miente porque no tiene valor para enfrentar su realidad. Porque no se acepta a sí misma y siente la necesidad de fabricar otra personalidad con “mejores atributos” para poder impresionar. Porque quiere conseguir la atención, el cariño o el respeto de otras personas; o simplemente, porque quiere cumplir las expectativas de personas que ha defraudado en el pasado.

Hay personas que mienten porque no saben hablar con la verdad. Es decir, han crecido en un mundo turbio, lleno de mentiras y de traiciones, por lo que les es imposible distinguir la verdad de la falsedad. Estas personas mienten cada vez que tienen una buena oportunidad.

Se dice que hay ocasiones en las que se miente “para no ofender” o “para no faltar el respeto”. Para evitar herir los sentimientos de personas que, a pesar de sus buenas intenciones, su comida, sus combinaciones o sus elecciones no son las mejores.

También existen las personas que mienten por miedo. Temor a ser castigados o por incomodidad a confrontarse con una persona que los puede lastimar. Así, la mentira sirve como escudo y protección emocional.

Finalmente hay personas que mienten por lealtad o por ganase la confianza del núcleo equivocado de amigos.

Hay mentirosos elocuentes, ingeniosos e inteligentes que cuando mienten son profesionales, es imposible detectar la mentira. Dominan el uso de la palabra y conocen a la perfección a las personas que los escuchan.

Claro que también hay aquellos mentirosos que mienten y se les reconoce de inmediato ya que no tienen gracia, no tienen buena imaginación y además tienen mala memoria, se les olvida muy rápido lo que dijeron.

Tarde o temprano nadie les termina creyendo a los mentirosos. De hecho, nadie los escucha, porque, aunque en su mente su intención nunca fue lastimar, terminan causando más daño del que estaban preparados para manejar.

De hecho, el castigo más grande que un mentiroso puede tener es que aún en las ocasiones cuando dicen la verdad, ya nadie les cree.

Los mentirosos cavan su propia tumba, mienten, se creen sus propias mentiras y finalmente se terminan dañado a sí mismos, más que a los demás.

La receta: Valor para decir la verdad

Ingredientes:

  • Responsabilidad – obligación con uno mismo para ser íntegro
  • Conciencia – reconocer el daño que se puede evitar
  • Fortaleza – para confrontar la realidad con honestidad
  • Aceptación – tener valor para verse como uno es, las fortalezas y las debilidades
  • Confianza en uno mismo – seguridad, amor propio y gratitud por quien uno es

Afirmación positiva para no caer en la mentira:

La verdad es una cualidad que me ayuda a enfrentar las situaciones difíciles de mi vida. Ser íntegro y reconocer la realidad que me toca vivir, me hace ser una persona valiosa y digna de ser respetada. Tengo el valor que necesito para hablar con la verdad y conducirme con integridad. Puedo hablar con la verdad, sin lastimar, ni ofender.

Como tratar con gente mentirosa:

  1. A los mentirosos se les conoce y se les reconoce. Hay que tener cuidado para no caer en las trampas y en las manipulaciones de personas que tienen por costumbre platicar historias complicadas y relatar hechos heroicos o aventuras propias.

  2. No hay que tenerle miedo a hablar con la verdad. Siempre se puede aprender a dialogar con claridad, delicadeza y prudencia sin tener que mentir para evitar lastimar.

  3. Es importante cuidar las relaciones personales para no tener que mentir. Duele más una decepción y una traición, que poder hablar con la verdad y enfrentar la realidad por más dolorosa que sea.

Si de verdad quieres a una persona NO le mientas, ni la defraudes, habla con honestidad y defiende tu dignidad”.


Extraído de recetasparalavida.com