Se terminó el papel de baño en todos los supermercados. Los productos de limpieza están escasos. La gente arrebata artículos de primera necesidad. Desde que empezó la crisis del Coronavirus, las personas corrieron a los supermercados a comprar víveres para sobrevivir una guerra mundial. Se creó un caos con nerviosismo general.

Personas compran productos que no conocen, ni ocupan; simplemente porque es lo que ven que las otras personas están comprando también. Locura, histeria, falta de consideración. La histeria se apodero del sentido común, del criterio y de la razón.

En los últimos años, la sociedad ha cultivado el sentimiento de “querer ser el primero”. También se ha favorecido la creencia de que "hay que ser feliz, disfrutar el momento, hacer lo que uno le gusta, porque la vida es para disfrutarse hoy". Sin querer, este pensamiento impulsó a que cada persona actúe como si ella fuese la más importante del mundo y todo lo demás se tiene que acomodar a su alrededor.

A pesar de que todos están conscientes de que el mundo no gira alrededor de ellos, la forma de actuar y de pensar indica todo lo contrario. El mundo se ha transformado en un lugar donde la mayoría sus habitantes son individualistas, demandantes y poco considerados.

El primer pensamiento que tuvieron la mayoría de las personas fue: NO ME QUIERO CONTAGIAR, obvio que nadie quiere enfermarse y tampoco quiere tener el virus en su casa.  Hay que cuidarse y hacer todo lo posible para protegerse. Pero, para poder estar sano y a salvo, se tiene que cuidar a toda la población también.

Sirve muy poco si uno solo se cuida sin pensar en los demás. ¿Qué tal si uno no se siente mal, pero, ¿es el portador del virus? ¿Por qué sólo pensar en la posibilidad de que uno está bien y los otros son los que están infectados y enfermos?

Cuando uno se abre a la posibilidad de que no es uno, u otro, sino que somos todos, de alguna manera la persona individualista, independiente y autosuficiente, se convierte en un ser más sensible, más considerado y sobre todo más consciente de que todos somos parte del problema y de la solución, y necesitamos de todos para poder sanar y sobrevivir.

De repente, surge una nueva posibilidad. Hay que pensar en los demás también. La vida de otros es importante y necesaria para poder salir de esta crisis. De repente, uno entiende que las demás personas también necesitan ayuda, apoyo y papel de baño.

Uno de los aprendizajes valiosos es el "dejar la histeria" a un lado y "hacer historia". Aprender a amar al prójimo como a uno mismo, un concepto viejo y muy conocido.

La receta: Cuidando a los demás

Ingredientes:

  • Consideración – atención, detalles y cuidado para otros
  • Respeto – reconocer las diferencias, aceptarlas y dejarlas ser
  • Tolerancia – paciencia para que cada persona pueda actuar como es
  • Amor por otros – cariño, afecto y simpatía por las personas
  • Altruismo – deseo genuino de ayudar sin pedir nada a cambio

Afirmación positiva reconociendo al prójimo

Valoro la vida de mi prójimo como mi propia vida. Reconozco que para que yo esté bien, todos tenemos que estar bien. Me cuido y me protejo para que los otros también estén bien. Sé que si yo cuido a los demás, los otros me van a cuidar a mí. Un mundo sano es un lugar donde hay amor, respeto y consideración por todos.

Aprender a cuidar al prójimo para salir de esta crisis:

  1. La histeria y la calma de los otros se refleja y se proyecta en uno mismo.  Uno es parte de los otros. Todo lo que uno critica y descalifica, así como lo que uno da y aporta, lo hace por los demás y últimamente por sí mismo.
  2. Para sobrevivir y vivir en plenitud hay que estar en armonía con el mundo. El ser humano es un ser social que necesita de los demás para poder subsistir. Cuidar a los demás, es cuidarse a uno mismo.
  3. Aprender a amar al prójimo es una tarea de por vida. Hay que amar al prójimo por más distante, difícil y diferente que sea. El amor no es un sentimiento que se da en forma natural con todos, pero es una misión necesaria para poder sobrevivir.

"Solo cuando uno verdaderamente ama a su prójimo aprende a amarse a sí mismo".


Extraído de recetasparalavida.com