La nueva realidad cambió la percepción de la vida y la forma de funcionar de todos. Con tantas circunstancias inciertas y frágiles, las relaciones personales fueron las primeras en resentir este cambio. Entre el distanciamiento físico y la cercanía excesiva, las personas han tenido que aprender a redefinir las interacciones personales.

Hoy en día, la manera cómo cada uno siente y actúa, es válida. No es un momento de juzgar, criticar, sentirse víctima o héroe. Es momento de aprender a adaptarse, a ser paciente y más tolerante.

Existe el miedo causado por los problemas actuales. La sobresaturación de información no ayuda a entender una realidad compleja. Hay un sentimiento de nostalgia y de incertidumbre. La verdad, nadie sabe cómo o cuándo va a terminar todo esto.

Es imposible ignorar lo que pasa, hasta las personas más estables y “menos afectadas” sienten la inestabilidad y la impotencia para retomar el control de su rutina diaria.

La historia enseña que los desastres dejan más de todo lo que había. Si uno era ansioso antes, hoy es más. Si era enojón, el carácter probablemente se le empeoró, estas cuestiones afectan la percepción que uno tiene de sí mismo y la forma como reacciona con los demás.

Para poder sobrevivir y encontrarle sentido a la nueva realidad, hay que entender y validar los sentimientos personales primero, antes de tratar de entender a alguien más.

Preguntas cómo: ¿Percibes la pandemia como un desastre terrible que viene a destruir la vida? ¿Tu preocupación se convierte en una exageración excesiva y buscas protegerte? ¿El miedo te hace escuchar todas las noticias y todo lo que escuchas lo percibes como una amenaza o peligro? ¿Sientes que necesitas preservar el orden y la calma? ¿Buscas la continuidad en las nuevas rutinas? ¿Promueves tu adaptación y te haces más flexible?

Cuando uno reconoce sus sentimientos, los puede canalizar y le es más fácil reconocer su vulnerabilidad. El sentirse irritable, triste, sofocado y preocupado, es una forma de expresión que ayuda a buscar la manera para cuidarse y exponerse menos.

Entonces, la primera relación que se debe cuidar es la relación con uno mismo. Cuando uno reconoce y valida sus sentimientos, se deja de pelear con el mundo. Le es más fácil adaptarse a las nuevas condiciones, y se vuelve más tolerante y adaptable a lo que le llega.

Respetar el sentir de las personas con las que se está viviendo es otra consideración importante para superar esta situación. Encontrar el espacio privado para no invadir el área de las personas con las que se vive. Buscar al mismo tiempo, momentos de intimidad, tiempo para tener conversaciones profundas e instantes para reír.

No engancharse con los miedos o angustias de otros. Ser más paciente y recordar que todos estamos pasando una situación difícil e incierta. Entre más conciencia y prudencia se tenga, más fácil será sobrellevar esta cuarentena y vivirla sin amargura.

La receta: Buenas relaciones personales

Ingredientes:

  • Respeto- reconocer los límites y las necesidades propias y de los demás.
  • Atención – cuidado con los sentimientos y las atenciones que se hacen.
  • Validación – aceptar que todos tienen el derecho de ser. Aprobar sus ideas y acciones.
  • Comprensión – entender que la vida está complicada y aprender a adaptarse.
  • Tolerancia – paciencia, prudencia y dejar que cada uno se exprese, incluyéndose a uno.

Afirmación positiva para tener buenas relaciones personales:

Soy una persona valiosa. Me cuido y me respeto. Cuando acepto lo que siento, me es más fácil entenderme y poder tomar decisiones efectivas. Si estoy bien conmigo mismo, soy más flexible y tengo la posibilidad de aceptar mejor a los demás. Mi bienestar es la base para tener mejores relaciones personales.

Mejores relaciones personales:

  1. Validar los sentimientos personales para relacionarse en paz con el mundo. Cuando uno sabe cómo se siente y entiende por qué actúa de una forma determinada, tiene la posibilidad de entender mejor a los demás.
  2. Escuchar sin juzgar o criticar permite entender a los otros sin prejuicios. Crear puentes de comunicación para mantener una relación sana, sin importar si hay distanciamiento físico o cercanía intensa.
  3. Buscar lo bueno, lo positivo y tener fe en que esto también va a pasar, da animo para vivir con esperanza. Estar pendiente de lo positivo cambia el foco de atención, aumenta la gratitud y las razones por las cuales vale la pena despertarse cada día a pesar de la crisis y la incertidumbre.

"Entre mejor relación se tiene con uno mismo, mejores relaciones se tienen con los demás".