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Hablar lashón hará es un peligro: "Lo telej rajil beameja" (Levítico 19:16). Está claramente estipulado, es un mandato claro, no hablar mal de tu hermano, amigo o conocido, a pesar de que lo dicho eventualmente pudiera ser verdad. Hay que tener mucho cuidado con lo que se habla. Sin querer, además de lastimar terriblemente a otras personas, también uno queda afectado. Además de causar daño directo a otro, en un plano más profundo, se comete un pecado grande difícil de borrar. Hablar mal, no tomar responsabilidad de las propias palabras, es casi como matar el alma de la persona que se ha lastimado.

Vivimos hoy en día en un mundo difícil y complicado; ¿por qué debemos ser nosotros portadores de más sufrimiento y dolor?

Evita hablar lashón hará, ayuda a que el mundo sea mejor, pero sobre todo recuerda que tu vida y tu bienestar mejorarán enormemente.

Si no piensas antes de hablar lo más probable es que pierdas buenas oportunidades para conocer, apreciar y comunicarte verdaderamente.

¡Qué fácil es echar leña al fuego, hablar por hablar y decir cosas sin pensar! Las palabras son herramientas importantes que pueden construir y fortalecer relaciones o bien pueden destruir hasta los lazos más íntimos. Comentarios que en un momento parecen ser insignificantes e inofensivos pueden tener un gran impacto. Hay ocasiones en las que uno habla sin darse cuenta de que está provocando un desacuerdo, otras veces, uno proyecta sus propios sentimientos que no tienen nada que ver con lo que sucede, y sin querer, se terminan estropeando relaciones personales.

Un comentario insignificante, una sugerencia sin conocimiento previo de la situación o circunstancia o incluso una recomendación sin fundamentos puede ser el detonador que lastime para siempre las relaciones de cualquier persona, sobre todo si ésta no considera primero el valor de sus palabras y la influencia que pueden tener.

Existen ocasiones en que las personas tienen una agenda particular y es por eso que dicen lo que dicen, y a pesar de que pareciera ser que están verdaderamente preocupados por el individuo o la situación, en realidad sólo están buscando comprobar sus prejuicios o presentimientos.

En realidad hay muchas “amigas” que no son tan lindas, ni tan sinceras y sus comentarios están plasmados de envida y de falsedad, por lo que sus observaciones podrían ser un tanto venenosas, interesadas y hasta equivocadas.

En otros casos, los intereses personales o económicos pueden confundir a la persona y tristemente ocasionar rupturas familiares e íntimas.

Los comentarios al aire y sin pensar, o premeditados y con deseo de lastimar o sacar provecho, son muy dañinos. Hay que estar consciente de esto y no hablar por hablar. La responsabilidad y la conciencia del valor de las palabras son muy importantes. NO lo olvides.

La receta: Hablar con conciencia

Ingredientes:

  • 1 lata de perspectiva: conocer toda la historia antes de emitir comentarios personales.
  • 2 cucharadas de prudencia: no hay que acelerar el juicio personal.
  • 1 racimo de buena disposición: siempre dar el beneficio de la duda.
  • 2 sobres de actitud positiva: pensar que nadie quiere el mal en un principio.
  • 3 gotas de compasión: antes de hablar entender las condiciones del otro.
  • 1 pizca de honestidad: separar los intereses, los puntos de vista personales.

Recomendación del chef: Cuidado con tus palabras… Una palabra positiva alienta, impacta y ayuda a salir adelante incluso a la persona más caprichosa; pero asimismo un comentario negativo, por más sutil que sea, puede provocar la ira de una persona.

Modo de preparación:

  1. Es fácil dejarse influenciar por los comentarios de los demás. Muchas veces la manera en que se habla puede determinar el resultado de las acciones futuras. El estado emocional de uno responde a la energía de aquellos que están a su alrededor.

  1. Pensar positivamente, decir palabras constructivas y ofrecer una buena alternativa, ayuda a mejorar las relaciones personales. Actuar, pensar y hablar de manera positiva conduce a que el otro se sienta mejor acerca de sí mismo y de sus relaciones. A veces, un buen comentario en el momento indicado puede ayudar a salvar una relación que de otro modo se habría roto.

  1. La compasión debe ser una obligación de todos. Es importante aprender a percibir a la persona que se encuentra cerca de nosotros. Saber qué se debe decir y qué se debe callar, ser pertinente y considerado, son habilidades que se deben cultivar y aplicar diariamente.

La energía, las palabras y las emociones son contagiosas para bien y para mal, ten mucho cuidado”

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